Bayern celebra su "apuesta": Luis Díaz responde con números exorbitantes

Cuando Bayern Munich pagó una cifra millonaria al Liverpool por Luis Díaz, muchos dudaron de la operación. El colombiano llegaba con 28 años y tras una temporada de éxitos en Inglaterra bajo el mando de Arne Slot, sucesor de Jürgen Klopp, el técnico que lo había llevado desde el Porto en 2022. Su salida fue vista como una oportunidad para el Liverpool y como una apuesta arriesgada del campeón alemán.

Seis partidos después, las dudas se disiparon. Díaz suma cinco goles y cuatro asistencias en la Bundesliga, todas ellas a Harry Kane, y fue determinante en la victoria 3-0 ante el Eintracht Frankfurt, en la que marcó su primer doblete.

El primero de esos tantos llegó a los 15 segundos, registro solo superado en la historia del club por Giovane Élber y Lothar Matthäus. El extremo colombiano ha sido una de las piezas más productivas del equipo que dirige Vincent Kompany, que lidera tanto la liga alemana como la Champions League.

"Su energía encaja a la perfección con el equipo. Trabaja muy duro y siempre está involucrado", explicó Kompany en una entrevista reciente. Díaz, por su parte, aseguró en diálogo con Bild que se siente cómodo con el estilo ofensivo del Bayern: "Tenemos muchos jugadores excelentes que también ayudan al compañero. Eso me da confianza. Es increíble jugar al ataque con ellos".

La sociedad con Kane ha sido una de las claves del inicio de temporada bávaro. Las cuatro asistencias del colombiano han terminado en goles del inglés, y su entendimiento con Michael Olise por derecha y Serge Gnabry en segunda línea ha potenciado el frente ofensivo.

En cifras, Díaz promedia más de cuatro remates por partido y mantiene un 47% de bloqueos ganados, dato que refleja su aporte en la presión y la recuperación.

Con su impacto inmediato, Luis Díaz se ha convertido en una de las figuras del Bayern y uno de los fichajes más rentables del curso en Europa. Solo Kane, con ocho goles y tres asistencias, supera su participación directa en goles en los primeros seis partidos. A diferencia de lo que se pensaba en verano, ya no hay sonrisas en Liverpool: las que permanecen hoy son las del equipo que apostó por él.