Si alguien conoce la medida en que será amado u odiado en relación a la dimensión de su éxito en la NFL, es Tom Brady.
El quarterback de los New England Patriots cumple 40 años de vida y lo hace como el mejor pasador en la historia de la liga para muchos, aunque, para otros, esa etiqueta aún no lo pertenece y no será suya, gane los títulos que gane el resto de su carrera.
Recuperar a su equipo de un déficit de 25 puntos en un Super Bowl y ganar el título parecería ser razón suficiente para darle esa etiqueta a Brady, quien, quizá, sólo tenía que conseguir esa hazaña en el juego más importante para, al menos, ser equiparado con Joe Montana.
Como a cualquier figura de su talla en cualquier deporte, con Brady no hay medias tintas: se le ama o se le odia y hay argumentos sólidos para tener cualquiera de estos sentimientos sobre el pasador.
Aquí presentamos cinco razones para amar a Tom Brady y cinco para odiarlo y comenzaremos con los motivos, en orden descendente, para detestar al pupilo consentido de Bill Belichick:
Cinco razones para odiar a Tom Brady
No tiene gracia para la TV
Tuvimos la fortuna de vivir en una época en la que vimos jugar a gigantes del juego aéreo, pero de ese grupo, destacan dos: Brady y Peyton Manning.
Pese a tener más anillos de Super Bowl para presumir, a Brady le faltó algo que a Manning le sobra: gracia para el entretenimiento.
A Manning también se le recordará, o recuerda, por sus participaciones en anuncios de televisión, algunos al lado de su hermano Eli y su papá Archie, en sketches de programas cómicos o entrevistas, situaciones que lo llevaron a ser el conductor de la edición 2017 de los ESPYS.
¿Alguien recuerda de forma inmediata alguna participación de Brady en la televisión y, además, que esta haya sido graciosa?
Bien dicen que “zapatero a tus zapatos”, aunque Peyton es la excepción que hace la regla y ahí, nada peor que ver a un Brady rígido frente a la cámara.
Actitud ante los medios
Y hablando de rigidez ante las cámaras, después de Belichick, quizá no haya nadie más políticamente correcto en la NFL, y el deporte en general, que Brady, quien no suele salirse del guión que el partido o situación amerite, así se trate de temas sensibles.
No es que esa actitud sea incorrecta, pero si algo le gusta a los aficionados es que un deportista sea extrovertido y diga lo que piensa sobre cualquier tema.
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¿Es necesario explicar este motivo?
Deflategate
El 18 de enero de 2015, tras apalear 45-7 a los Indianapolis Colts en el Juego de Campeonato de la AFC, el mito de Tom Brady “El Jugador con Historial Impecable” comenzó a venirse abajo.
La novela llamada Deflategate, que tuvo episodios lamentables de naturaleza deportiva, científica (repentinamente, todo mundo era experto en la presión de balones y trayectorias de pase según su peso) y legal, duró un año con poco más de ocho meses y hasta que Brady cumplió el cuarto juego de su suspensión en 2016.
Jueces le dieron la razón, pero la NFL interpeló y logró sancionar al jugador rostro de la liga.
No es que Brady haya sido una blanca paloma en el proceso. El quarterback pudo haber mentido en las investigaciones de la NFL y nunca aclaró por qué destruyó un celular con mensajes presuntamente incriminatorios y así manchó su carrera y su legado.
Es natural detestar al más ganador
Mientras más exitoso seas, más sentimientos de envidia crearás en los demás. Es natural.
En una proporción mayor, sucede lo mismo con los Dallas Cowboys (de los años 90, sobre todo), Pittsburgh Steelers, New York Yankees, Los Angeles Lakers y, claro, los Patriots.
Y da la casualidad que esos Patriots tienen como figura principal a un quarterback llamado Tom Brady.
Cinco razones para amar a Tom Brady
Surgió de la nada
Parecerá algo crudo e insensible, pero si Tom Brady es una persona agradecida, cada 23 de septiembre debe enviarle una tarjeta al ex linebacker de kios New York Jets, Mo Lewis, por ser quien le abrió las puertas al éxito.
En esa fecha en 2011, Lewis le dio un sólido golpe en el pecho a Drew Bledsoe y el entonces quarterback titular de los Patriots quedó fuera de acción, lo que le obligó a Belichick a mandar al campo a un pasador reclutado como la selección global 199 en la sexta ronda del Draft del 2000.
El resto, como dicen, es historia.
Jugador de un solo equipo
En esta época en la que la agencia libre ha creado aficionados a jugadores que usan varios jerseys durante sus carreras, Tom Brady es una de las máximas figuras de la NFL que puede sentirse orgulloso de haber jugado para un solo equipo.
Ni Peyton Manning con toda su capacidad y talento logró jugar en solo un equipo.
Muchos aficionados a los deportes valoran la lealtad y Brady ha mostrado varias veces su deseo de retirarse como quarterback de los Patriots tras aceptar renegociar su contrato.
Da crédito a quien lo merece
La primera imagen del triunfo de los Patriots en el Super Bowl XLIX sobre los Seattle Seahawks siempre será la intercepción de Malcolm Butler en la línea de gol para preservar el triunfo de New England.
Brady hizo lo suyo, pero el crédito de esa victoria es todo para Butler y así lo entendió Brady, quien le regaló al esquinero la camioneta que le dieron al pasador tras ser elegido el Jugador Más Valioso del encuentro.
Su actitud en el campo
Si bien es un tipo que no gusta de ser polémico ante los medios, Brady suele ser expresivo en el campo, y mucho. Sus festejos tras pases de touchdown importantes en juegos clave no son sutiles, pero sì contagian a sus compañeros de la emoción y deseos por ganar.
Brady suele ahoyar mucho a sus compañeros desde la banca y en ocasiones interactúa con los aficionados de acuerdo a las circunstancias del encuentro.
Quizá esto compensa un poco la actitud políticamente correcta y aburrida que toma ante los medios en conferencias de prensa o en el vestidor.
Es un hombre atractivo
Si bien ya aclaramos que su perfil no es el de un actor de televisión, Brady bien podría dedicarse a ser modelo para campañas publicitarias en revistas o anuncios espectaculares.
Para resumirlo de una forma sencilla: además de ser un quarterback talentoso y ganador, además es atractivo: Brady lo tiene todo y quizá este punto pudiera servir para odiarlo.
