Cuando Sean Reid-Foley caminó al montículo al comienzo de la cuarta entrada del partido del pasado miércoles contra los Chicago Cubs, una súbita sensación de pánico y temor sustituyó el gran ambiente festivo que hasta ese momento imperaba en el Citi Field, la casa de los New York Mets en Queens.
El cambio de ánimo en los más de 23 mil aficionados locales no tenía nada que ver con la entrada de Reid-Foley, un relevista de destacado desempeño en su primera temporada en la Gran Manzana, sino con la sorpresiva partida del estelar derecho Jacob deGrom, en medio de otra superba presentación.
DeGrom, quien había retirado en orden a los primeros nueve bateadores, incluyendo ocho por la vía del ponche, se marchó al vestidor por una molestia en su hombro derecho, un balde de agua fría y desesperanza para los seguidores de Nueva York, para los que deGrom es el "Mesías" que puede liderar el intento de terminar con la sequía de 35 años sin ganar un campeonato.
El temor es justificado. Después de todo, la constante con deGrom en las últimas semanas, más allá de su excelsa capacidad para dominar bateadores, ha sido la frecuencia con que las molestias golpean su anatomía.
Desde que arrancó mayo, deGrom ha lidiado con una lesión en el costado derecho que lo limitó a tres salidas, incluyendo una recortada a cinco entradas, en el mes; una molestia de codo que redujo a seis innings su penúltima aparición, y ahora del hombro. Después de lanzar 35 episodios en el primer mes de la temporada, deGrom solo tiene 32 en las últimas siete semanas.
Tampoco se debe subestimar el antecedente de una operación de reconstrucción del codo en 2010 y otra de limpieza del codo en 2016.
Incluso después que una resonancia magnética reveló que su hombro no sufre daños estructurales y, que en teoría, podría realizar su próxima apertura sin contratiempos, tener paciencia podría ser la estrategia más inteligente de los Mets con su adolorido “As” monticular.
“Solo queremos manejar esto día a día. Esa es mi opinión ahora mismo”, dijo el manager Luis Rojas al respecto. "Creo que ‘Jake’ ha hecho un buen trabajo con solo decirnos lo que sintió en diferentes momentos y ser cauteloso. Este es otro", agregó el piloto dominicano.
Rojas sabe lo que es lidiar con el dolor de sus pupilos. Los Mets han usado la lista de lesionados en 22 ocasiones en lo que va de la temporada y actualmente tienen a 12 piezas fuera de acción, incluyendo la mitad de la alineación titular ideal del conjunto.
Entre los inhabilitados están los jardineros regulares Michael Conforto y Brandon Nimmo, el antesalista JD Davis y el 2B/LF Jeff McNeil. El derecho Noah Syndergaard va atrasado en su rehabilitación de una operación Tommy John y el derecho venezolano Carlos Carrasco aún no realiza su primer lanzamiento con la camiseta azul y naranja.
Pero deGrom, quien cumplió 33 años el sábado, no es una ficha fácil de sustituir. El derecho es el mejor lanzador, libra por libra, y uno de los jugadores más dominantes del juego en los últimos tiempos. Su promedio de efectividad actual (0.54) es el más bajo de la historia para las primeras 11 salidas de un pitcher y más del doble superior al récord en una temporada, que fue el impresionante 1.12 de Bob Gibson en 1968.
En el 2021 tiene 14.9 ponches por cada nueve entradas y la oposición le batea .117 con cuatro carreras en 67 entradas. El caballo de los Mets ha lanzado 73 lanzamientos de al menos 100 millas por hora, el 73% de todos los lanzamientos de esa velocidad que han hecho todos los lanzadores de las Grandes Ligas.
DeGrom, quien lideró el béisbol con 1.70 de porcentaje de carreras limpias en 2018 y ganó el premio Cy Young en dos de las tres temporadas anteriores, ahora tiene 2.496 de efectividad en las primeras 194 aperturas de su carrera. El miembro del Salón de la Fama Tom Seaver y el futuro integrante de Cooperstown Clayton Kershaw son los únicos otros dos lanzadores de los últimos 50 años con efectividad inferior a 2.50 en algún tramo de sus carreras.
Nueva York, que no gana la Serie Mundial desde 1986, comenzó la temporada con altas expectativas y las ha mantenido, dominando la inestable División Este de la Liga Nacional pese a las lesiones. Entrando al fin de semana del Día del Padre, Nueva York domina el sector con 4.5 juegos de ventaja sobre sus grandes rivales, los Philadelphia Phillies.
Con 100 partidos por jugar en la temporada regular, no hay tiempo para lamentos.
“Cuando me enteré que Jacob sintió el dolor en su hombro, me preocupé mucho. Es normal cuando cualquiera de mis jugadores tiene alguna molestia”, dijo Rojas a ESPN Digital. “Pero tenemos que seguir jugando, no podemos andar dolidos porque un jugador, quizás, no esté presente o porque al equipo le falta la pieza más importante”, agregó.
“El calendario no se va a detener, los equipos seguirán viniendo a tratar de ganarnos. Esto nos ha pasado varias veces en la temporada, incluso con ´Jake´ anteriormente”, dijo Rojas.
