La encrucijada de Russell Westbrook: ganar o ser él mismo

¿QUIÉN ES Russell Westbrook?

Tan simple como es esta pregunta, tan difícil resulta definirlo.

Exactamente 32 años después de llegar a este mundo en Long Beach, California, de crecer en una familia junto a su padre Russell Westbrook Jr, su madre Shannon Horton y su hermano menor Raynard en Hawthorne, California, no resulta sencillo develar su identidad.

¿Es un elegido del baloncesto o un talento sin un norte a dónde arribar? ¿Es alguien que consinguió lo que se propuso o alguien quien debió soportar en repetidas ocasiones quedar a mitad de camino de los objetivos planteados?

Sin duda es alguien capaz de poder ganarse la amistad de muchos y también los cuestionamientos de varios.

Es alguien capaz de levantarse a pesar de los golpes de la vida, como lo hizo cuando en un partido informal en su barrio, perdió a su gran amigo Khelcey Barrs III, con quien soñaba jugar juntos en UCLA, por culpa de un problema de corazón. De repente. Sin previo aviso.

Sin embargo, UCLA fue posible para Russell Westbrook… y la NBA también cuando en el draft del 2008, Seattle Supersonics (luego devenido en Oklahoma City Thunder), lo seleccionó en el cuarto lugar de la primera ronda.

Las dudas siguen. ¿Es un jugador espectacular pero inefectivo? ¿Es un líder pero no un ganador? ¿Es alguien que puede compartir “cartel” o debe ser la única él la única estrella del espectáculo?

¿Quién es hoy Russell Westbrook?

¿Acaso el Rey del Triple-Doble, pero sin lograr títulos? ¿El que muestra resiliencia en una cancha o el que pide cambio de equipo cuando las cosas se ponen difíciles?

Hoy cumple 32 años y se encuentra en una encrucijada. Quizás por primera vez deba quitarle vertigo a su carrera para poder reflexionar sobre cuál es el mejor rumbo a seguir.

Acaso es la decisión más transcendental que deba tomar en su carrera deportiva. Y si bien en el pasado ha mostrado capacidad para adaptarse a lo que le deparó el destino, sabe también que pueda ser una decisión en la que no tiene margen de error.


CUATRO temporadas más tarde de haber debutado en la NBA, Russell Westbrook, Kevin Durant y James Harden componían uno de los tríos más excitantes en una cancha de baloncesto. A pesar de su inexperiencia y corta edad, estos tres chicos llevaron a muchos a creer que podían hacerles morder el polvo al Big 3 de Miami Heat en las Finales del 2012.

No lo lograron, claro está, pero había consenso para expresar que eran el equipo que en un futuro podría dominar la Liga.

Era el tiempo en el que LeBron se convertía en Rey, en el que Kobe aún seguía siendo determinante, en el que se estaba gestando la transmutación de San Antonio para volver a ganar títulos… Eran tiempos en los que se empezaba a ser testigos del crecimiento silencioso de Stephen Curry, Klay Thompson y la futura dinastía de los Golden State Warriors.

Oklahoma City Thunder presagiaba éxito a futuro. Era casi imposible no apostar por ellos. Sin embargo, todo se fue desarmando poco a poco. Primero ocurrió la salida de James Harden quien fue traspasado a Houston. Luego llegaron las diferencias con Kevin Durant hasta que éste finalmente decidió unirse a Curry y Thompson en Golden State.

Fue en ese preciso momento cuando Russell Westbrook mostró gan parte de lo que es como jugador de baloncesto… Y también lo que no es.

Antes de la salida de Kevin Durant del Thunder, Kenny Smith pronosticó en el estudio de TNT que comparte con Charles Barkley, Shaq y Ernie Johnson, que “en dos años más Westbrook va a ser el MVP de la NBA”. Y no se equivocó. Lo fue en el 2017 y terminó la temporada promediando 31.6 puntos, con 10.7 rebotes y 10.4 asistencia tras 82 juegos. Casi nada

El reconocimiento fue unánime, pero también seguían las dudas: ¿Es un líder? ¿Es un ganador?

SU CRECIMIENTO fue meteórico. Tan rápido como su físico le permitía correr la cancha. Imparable. Siempre con el acelerador a fondo.

Sus números mejoraban temporada a temporada. Y cuando quedó como el dueño de la pelota en un equipo en el que nadie le disputaba el rol de actor principal, llegaron los récords en forma de triple-dobles, una estadística generalmente asociada con la excelencia.

Es el único jugador que logró promediar una triple decena en tres temporadas consecutivas. Lo logró en la 2016-17 promedió 31.6 puntos, 10.7 rebotes y 10.3 asistencias. Una temporada después llegó a los 25.4 puntos, 10.1 rebotes y 10.3 asistencias, para cerrar en la 2018/19 con 22.9 puntos, 11.1 rebotes y 10.7 asistencias.

También quebró la marca de más triple decenas en una temporada (41) que ostentaba Oscar Robertson al sumar 42, agregándole a su resumen que fue campeón de anotación en el 2015 y 2017, así como el líder en asistencias en el 2018 y 2019.

Sin embargo, y para su desgracia, desde la temporada 2015-16 no sabe lo que es ganar una serie de playoff. Ni cuando fue estrella solitaria, ni cuando logró reclutar a Paul George para compartir cartel e intentar entre los dos llevar al Thunder a la tierra prometida. Portland Trail Blazers los barrieron en primera ronda.

“Es un jugador trascendental, pero no estoy convencido de que sea un ganador trascendente”, le comentó un veterano ejecutivo de la conferencia Oeste a Howard Beck, periodista de Bleacher Report.

“Cuando tuvo realmente algo que probar (cuando Durant se marchó de OKC), terminó ganando el MVP”, lo defiende Kendrick Perkins, actual comentarista de ESPN quien fue compañero de Westbrook en el Thunder.

“Necesitamos que siga siendo el mismo Russell de siempre. No lo queremos cambiar. Él es un MVP. Necesitamos su bravura”, dijo Mike Dantoni cuando Westbrook llegó a Houston y todavía era el entrenador.

“Muchas veces pienso que Russell tiene que dar un paso atrás… Siempre juega a máxima velocidad y a ocasiones en las que hay que hacer una pausa”, expresó alguna vez Charles Barkley en TNT.

El dilema sigue presente y su identidad no termina de develarse. ¿Es ganador o no? ¿Necesita cambiar o seguir siendo como es? ¿Aceptará la crítica y buscará cambiar o no le dará importancia?

“Definitivamente mi mentalidad ha sido siempre la misma, entonces ¿para qué cambiarla? Siempre me han dicho que tengo que ser yo mismo dentro de una cancha. Soy lo que soy y eso es lo que me ha traído hasta aquí, por lo tanto no voy a cambiar quién soy. Lo que sí puedo decir es que siempre tendré que hacer ajustes si voy a un nuevo equipo o si tengo nuevos compañeros. Puedo hacerlo y también puedo sacrificar ciertas cosas”, le comentó Westbrook a Jesse Washington de The Undefeated.

Y el mismísimo Oscar Robertson le confió al mismo periodista que probablemente “Russell deba cambiar algunas cosas, pero no dudo que será siempre un jugador explosivo y excitante. Es un auténtico profesional y sabe que debe hacer lo mejor para el equipo. Él sabrá cómo realizar los ajustes”.

PRECISAMENTE de ajustes se trata. En esta encrucijada en la que se encuentra, cualquier decisión que tome significará implicará algún cambio.

El miércoles, un reporte de Adrian Wojnarowski y Tim McMahon dio a conocer las dudas que tiene Westbrook respecto del plan a futuro de Houston Rockets y de la posibilidad de que no quiera continuar siendo parte del equipo.

Ya se habla de un posible interés de LA Clippers y de New York Knicks como los más interesados en intentar sumarlo a sus filas. Pero también se menciona en esa lista a Milwaukee, Chicago, Miami y hasta de los propios campeones, Los Angeles Lakers.

Pase lo que pase, Russell Westbrook tendrá una nueva oportunidad de develar quién es.

Si es solo un tremendo jugador o un ganador con todas las letras.

Si es capaz de cambiar y evolucionar, como le reclaman algunos, o si solamente seguirá empecinado en continuar con la mentalidad de seguir siendo el mismo de siempre.

Si es capaz de seguir sumando triple-dobles o de volver a ganar series de playoffs.

El tiempo nos traerá las respuestas.