Ohtani echó mano de su fortaleza física y mental, seguro de que su subluxación de hombro no sería impedimento para continuar en la Serie Mundial
NUEVA YORK -- En el viaje en autobús al aeropuerto después de su victoria en el Juego 2 de la Serie Mundial, el sábado por la noche, los jugadores de Los Angeles Dodgers sintieron que sus teléfonos comenzaban a vibrar. Un nuevo mensaje había aparecido en el chat grupal. Era de Shohei Ohtani.
Más temprano esa noche, Ohtani se había lastimado el hombro izquierdo mientras se barría hacia la segunda base en un intento de robo. Abandonó el terreno de inmediato, sosteniendo su brazo. Tanto el dugout como el Dodger Stadium quedaron en silencio. A primera vista, los coaches temieron que la lesión fuera grave. En ese momento en el autobús, ninguno de sus compañeros de equipo sabía qué pensar. Hasta que leyeron el mensaje.
"Buen juego, muchachos", escribió Ohtani. "La última vez, el hombro de Bellinger estaba dislocado. Esta vez, el mío estaba dislocado. Ésta es una buena señal para un campeón de Serie Mundial".
El mensaje animó a los jugadores de Dodgers. En 2020, cuando ganaron la Serie Mundial por última vez, el estrella Cody Bellinger se dislocó el hombro derecho cuando golpeó con el antebrazo a su compañero de equipo Kiké Hernandez para celebrar un jonrón decisivo en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Bellinger jugó en la Serie Mundial. Y después de que sus teléfonos sonaran nuevamente y vieran otro mensaje, los jugadores de los Dodgers estaban convencidos de que Ohtani seguiría haciendo lo mismo.
"Haré lo mejor que pueda para jugar pasado mañana", escribió Ohtani. "Nos vemos en Nueva York".
Ohtani apareció el lunes por la noche en el Juego 3, una victoria por 4-2 sobre los New York Yankees que dejó a Los Ángeles a una victoria de ese campeonato mundial. Por más atemorizantes que parecieran esos primeros momentos (Ohtani tirado en el suelo con dolor, diciendo que se había lesionado el hombro que no usa para lanzar), la estrella de 700 millones de dólares de los Dodgers confiaba en que jugaría a pesar del dolor en cuestión.
Inmediatamente después de abandonar el terreno en el Juego 2, sujetándose el hombro, Ohtani fue llevado a la sala de rayos X adyacente al dugout de Los Ángeles. El personal de Dodgers se reunió en el área, rezando por buenas noticias. Las recibieron con el diagnóstico inicial de una subluxación, o dislocación parcial, similar a la que sufrió Bellinger, una lesión que los Dodgers creyeron que Ohtani podría superar.
Cuando el equipo voló a Nueva York esa noche, Ohtani se quedó. Le realizaron más estudios a la mañana siguiente y se confirmó el diagnóstico y, cuando fue validado, subió a un vuelo el domingo para cruzar el país. Ohtani llegó al Yankee Stadium alrededor de las 20:00 horas, cuando los autobuses de Dodgers salían de su práctica. Sólo unas pocas personas se quedaron: Ohtani, el manager Dave Roberts, los coaches de bateo Aaron Bates y Robert Van Scoyoc, el coach de planificación de juegos J.T. Watkins, el ortopedista Dr. Michael Banffy, el coach atlético principal Thomas Albert y el coach atlético asistente Yosuke Nakajima.
Comenzaron su trabajo alrededor de las 20:45 con un objetivo simple: asegurarse de que el hombro de Ohtani soportara el swing. Ohtani, de 6 pies 4 pulgadas y 230 libras, genera una fuerza inmensa con su swing, y un eslabón roto en su cadena cinética podría hacer que todo el aparato fallara. Necesitaban estar seguros. En lugar de hacer que Ohtani bateara contra una máquina (eso era demasiado intenso para esta etapa de su observación), le lanzaron bolas suaves y lo vieron batear contra un tee. Un sensor Blast en el bat medía la velocidad de su swing. Un Pocket Radar registraba la velocidad aproximada de las pelotas que golpeaba.
De ninguna manera Ohtani estaba bateando a toda velocidad. Los Dodgers temían que si lo hacía, podría despertar aún con más dolor el lunes, el día del Juego 3.
"Estás probando la estufa para ver qué tan caliente está, así que la tocas más suave", dijo Bates. "No quería soltarlo del todo porque no quería que estuviera adolorido. Pero es tan fuerte y explosivo que no necesita soltarse del todo para estar bien".
Los jugadores de Dodgers, que se dirigían a una cena del equipo, recibieron la buena noticia del estadio: Ohtani había superado las últimas pruebas con gran éxito. Todo lo que necesitaba hacer era despertarse el lunes por la mañana sintiéndose bien y estaría en el lineup.
Al día siguiente, el personal de entrenamiento puso cinta kinesiológica en el hombro a Ohtani para ayudar a estabilizarlo. Ohtani realizó su rutina habitual en el estadio y unos 20 minutos antes del juego, entró en la jaula de bateo para su trabajo de lanzamiento frontal y tee. Nuevamente se saltó la sesión de bateo frente a una máquina, una parte típica de su rutina, por precaución.
Cuando se publicaron los lineups, Ohtani estaba en ellos, bateando como habitual primero en el orden.
Los Dodgers estaban preocupados porque las largas ceremonias de presentación previas al juego y el clima frío pudieran causar problemas, así que cuando Ohtani entró al terreno, lo hizo con lo que parecía un cabestrillo, pero, en realidad, era una compresa caliente para mantener la articulación suelta. Se deshizo de la compresa caliente antes de su primera aparición en el plato contra el abridor de los Yankees Clarke Schmidt, quien le facilitó las cosas a Ohtani al no lanzar una pelota en la zona de strike. Mientras tomaba la primera base, Ohtani acunó su brazo izquierdo, como si un cabestrillo imaginario lo estuviera sosteniendo.
"Era un poco como lo que [Edwin] Encarnación solía lucir cuando conectaba un jonrón", dijo Bates sobre el veterano toletero que corría las bases con el brazo doblado a 90 grados y paralelo al suelo, listo para que un loro imaginario se posara sobre él.
Ohtani no pasaría mucho tiempo en primera. Freddie Freeman, quien ha sufrido lesiones durante esta postemporada, le dio a los Dodgers una ventaja de 2-0 con un jonrón al jardín derecho.
"Quiero decir, no tiene sentido salvar nuestros cuerpos ahora", dijo el superutility de Dodgers Tommy Edman, quien sufrió una subluxación en el hombro en la escuela secundaria y finalmente se sometió a una cirugía para repararlo. "Estamos dando todo lo que tenemos, y luego tenemos cuatro meses para recuperarnos en la temporada baja. Ésta es la razón por la que jugamos. Nos esforzamos todo el año para poder jugar en la Serie Mundial, así que vamos a hacer lo que sea necesario para estar ahí".
Ohtani tuvo algo de suerte (una lesión en el hombro derecho, como la de Bellinger, habría sido mucho más problemática de superar) así como algo de carácter.
"Es duro, hombre", dijo el segunda base de los Dodgers Gavin Lux, quien también juega con una lesión persistente en la cadera. "Este tipo es sobrehumano. Así que no hay duda de que va a encontrar la manera, pase lo que pase, de estar ahí".
En su segunda aparición en el plato, Ohtani fue dominado con un rodado a la segunda base. En su tercer turno, trabajó siete lanzamientos al bat antes de conectar un cutter de Néstor Cortés que quedó abajo. El zurdo Tim Hill presionó a Ohtani en su siguiente turno al bat, lo que provocó un elevado a la tercera base. Y luego un cutter de Luke Weaver a 92 mph le rozó la parte superior del pie en el noveno, cuando los Yankees anotaron sus primeras carreras con un jonrón con dos abordo de Alex Verdugo.
Aunque terminó sin hits, Ohtani estaba satisfecho con el resultado del juego, así como con cómo se sentía su hombro después del juego.
"El dolor ha disminuido", dijo Ohtani, "así que me sentí bastante bien al respecto".
A veces, Ohtani hacía muecas durante los swings, lo que provocó cierta preocupación. No pensó nada al respecto, ni tampoco Roberts. Es octubre. Es la Serie Mundial. Es, como dijo el propio Ohtani, la temporada de campeonato para los Dodgers con los hombros dislocados. Y unas cuantas muecas no van a mantener a Ohtani fuera del lineup.
"Para mí es un poco inútil siquiera considerarlo", dijo Roberts, "porque él estará allí mañana".
