Vasiliy Lomachenko (13-1, 10 KOs) enfrenta este sábado a Luke Campbell (20-2, 16 KOs) por el vacante cinturon de campeon ligero del CMB. Paa el ucraniano será la posibilidad de seguir haciendo historia, si gana, se convertirá en tricampeon en las 135 libras, lo que cada día lo entroniza más en su condición de fenómeno boxístico. Ello si tomamos en cuenta que alcanzaría ese logro en su decimoquinta pelea como profesional.
Para el británico, por su parte, las expectativas son de una dimensión mayor. Va contra el Mejor Libra por Libra y figura excluyente del boxeo actual, por lo que ganarle, será más, mucho más que una victoria. Será llegar al podio mayor empujado por los galones del rival. A eso sumemos el sueño de ser campeón mundial por primera vez en su segundo intento. En 2017 cayó por decisión dividida ante el venezolano Jorge Linares en su primer intento.
La batalla tendrá lugar en Londres, Inglaterra, lo cual en la teoría previa debería significar una ventaja para Campbell. A ello sumemos las diferencias físicas a favor del británico, que es más alto que Lomachenko (5’9” a 5’ 7”) y lo supera ampliamente en alcance (71” a 65½”), es decir a la hora de hablar de ventajas en diferencias de brazo, hay que establecerlas en quince centímetros a favor de Campbell.
¿Puede uno imaginar que esos factores (localía y ventajas físicas) emparejan el pronóstico de la pelea? Aún en el más optimista de los vaticinios tendríamos que negar esa posibilidad. Campbell es un buen retador, un decente rival para Lomachenko, pero no pondrá en riesgo la victoria del ucraniano.
Lo que logrará el británico con sus beneficios, será evitarle las facilidades al rival y esa es una buena noticia. Veremos un combate parejo en los primeros tramos, muy disputado luego y que plantea la incógnita para su final, sobre la manera en que llegará Lomachenko a la victoria: por la vía de los puntos o la vía del KO.
El Jab de Campbell, los desplazamientos de Lomachenko
El británico tiene brazos largos y los sabe aprovechar. Su estilo parte del control de la distancia mediante el jabeo permanente, mientras se mueve por afuera del anillo. Necesariamente quien lo enfrente debe arriesgar adentro. Jorge Linares es el rival en común de ambos y para vencer a Campbell debió superar la incomodidad de un brazo derecho extendido de manera permanente cerrándole todos los caminos.
El venezolano resolvió la ecuación con sus combinaciones de jab o doble jab y la derecha en secuencia arriba o a la zona media. Para conectar a Campbell de esa manera, apeló a la velocidad o a maniobras de distracción para romperle el balance defensivo al británico.
Mientras Campbell esperaba y contragolpeaba desde su zona de confort, Linares fue el que impuso actitud, estableció el ritmo de la pelea y en general fue el que se mantuvo más activo en la ofensiva. Con eso le bastó para ganar.
Lomachenko, seguramente, se encontrará con el mismo panorama que encontró Linares: Luke Campbell lo peleará desde afuera, insistirá con sus golpes largos, creará una barrera protectora con el jab y seguramente habrá ensayado alguna maniobra defensiva con la que tratará de anular los acosos laterales del ucraniano. No hay que imaginar otro plan. Campbell es básico y ajusta la estrategia de pelea a sus ventajas físicas.
Pero claro, Lomachenko no es Linares. Tiene menos brazo que el venezolano, pero es muchas veces más rápido, es superior su volumen de golpeo y sobre todo, posee una capacidad de desplazamientos que pocos disponen a la hora de romper los muros defensivos mediante el trabajo desde ángulos y laterales.
Esa será la tónica de la pelea, el ucraniano desplegando toda su versatilidad para caminar el ring y entradas vertiginosas al centro de la guardia rival para soltar combinaciones de tres o cuatro golpes en el espacio breve. O el triple jab entrando, el paso lateral para castigar los flancos y el golpeo abrumador cuando consiga llevarlo contra las cuerdas.
Si el Lomachenko de este sábado es el de siempre, ganará la pelea. Pero tendrá que trabajar mucho para hacerlo con autoridad. Peleando en la casa de su rival no debe arriesgarse en una pelea pareja que facilite un resultado localista en las tarjetas. Por ello, el ucraniano ira de menos a más, como es su costumbre.
Y por esa ecuación pasa el gran atractivo de este combate. Campbell es fuerte, soporta castigo, tiene un poder en la pegada que impone respeto y subirá motivado por el aliento de su público. Ese aliento y esa motivación, hasta podría empujarlo a romper su plan de pelea, podría crearle una ansiedad perjudicial y provocar errores en su boxeo. Esta posibilidad, de ocurrir, sería el único argumento para esperar una victoria por KO de Lomachenko. Ante el ucraniano, quien arriesga y se descuida será abrumado por su velocidad. En ese caso, llegará el KO.
No obstante, Campbell a sus 31 años ha logrado una respetable madurez en lo boxístico, algo que impide imaginar que arriesgue en demasía. Por el contrario, el británico sabe que, peleando en casa, si trabaja la pelea de forma de llegar a la distancia, son altas las posibilidades de que los jueces le otorguen la victoria.
Mi pronóstico es de una victoria unánime de Vasiliy Lomachenko en las tarjetas, aunque por poca diferencia y hasta podría darse por una decisión mayoritaria.
Como sea, será un combate atractivo, con muchos pasajes emotivos y donde, una vez más, el gran espectáculo volverá a ser el mejor libra por libra, su arte boxístico conocido y sobre todo, aquello que haya preparado esta vez para sorprendernos y hacer la diferencia en la batalla.
