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El Consejo Mundial de Boxeo, ahora en Buenos Aires

La Casa del Boxeador -fundada en 1947-, está en un venerable edificio de varias plantas, ubicado en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, a cuatro cuadras del Congreso de la Nación. Por allí pasaron, buscando ayuda, alojamiento o simplemente compartir con colegas, figuras como José María Gatica o Pascual Pérez y, por supuesto, funciona un gran gimnasio.

Su presidente, Marcos Arienti es técnico de boxeo, comunicador social y por sobre todas las cosas, un apasionado de la historia. Hace ya unos años que es también -aunque no le guste decirlo- un representante directo de Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo. Participa en la confección de rankings, ha supervisado varias peleas de campeonato mundial y -ahora sí- se hace ya efectiva la apertura de la oficina del Consejo en Buenos Aires.

-Es la primera vez que el Consejo tiene una oficina en Buenos Aires…

-En realidad, es unir iniciativas. Las tareas parecían estar divididas por sectores y resumirlas en la Casa del Boxeador -que viene trabajando con el Consejo Mundial de Boxeo desde hace tiempo- de hecho, vino a unificar criterios. Primero, este respaldo de Mauricio a toda una serie de actividades que se vienen haciendo. Hace años que venimos en sintonía. Pero también es la forma de convocar a todo el público del boxeo que se sienta reflejado con el Consejo Mundial de Boxeo, a tener un lugar de reunión, de información y de encuentro. Todos pueden venir acá -estamos en la calle Bartolomé Mitre 2020 en el centro de la ciudad de Buenos Aires- y podemos hablar de los temas del Consejo en particular y del boxeo en general.

-Incluyendo, por ejemplo, solicitar inclusión en el ranking de boxeadores o boxeadoras.

-Eso pasa siempre, incluso desde los amateurs, porque ahora, en el rol de directivo que me toca en el Consejo Mundial de Boxeo Amateur, eso empieza desde el amateurismo. Y es lo más lindo que nos puede pasar, porque para nosotros es un ejercicio y, sobre todo, una función para que esos chicos, que están en sus primeros pasos o se están consolidando, sean las estrellas del mañana. Dentro de lo que nosotros podamos hacer, lo vamos a hacer. El rol del dirigente, a mi criterio, es pasar lo más desapercibido posible. Cuanto menos se hable del dirigente y más del deportista, ese rol está cumplido.

-Habría que remarcar también que todo se hace en colaboración con la Federación Argentina de Box…

-Creo que, desde hace varios años, este es el momento de mejor relación. Durante la gestión presidencial de Osvaldo Bisbal hubo algunos cortocircuitos y costó restablecer el vínculo en la gestión de Luis Romio, pero desde hace un tiempo a esta parte ese vínculo está fuerte, con la reelección del doctor Luis Doffi. Todos los que integran el Consejo Mundial de Boxeo y la Federación tiran para el mismo lado. Vamos avanzando con logros en conjunto, de hecho, se hizo por primera vez el Torneo José Sulaimán en la Federación. Esto -que tal vez para mucha gente pasó inadvertido-, para mí fue como un hito y así lo tomó Mauricio también. Que se haya hecho un torneo José Sulaimán fue para mí como la piedra basal de una nueva etapa y bienvenido que así sea.

Este año va a ser la edición José Sulaimán en el Nacional que se hace en Córdoba. Así que hay una construcción mancomunada y eso es lo mejor que nos puede pasar al Consejo y a la Federación Argentina de Box.

-Es justo mencionar que la Federación también ha recibido el aporte de la Asociación Mundial y de Organización.

-Tanto con Lautaro Moreno de la AMB como con Jesuán Letizia de la Organización, nos conocemos desde hace muchos años. Cuando presentamos la Liga Metropolitana en el Almagro Boxing Club ya hace como 15 años, Lautaro estaba sentado al lado mío presentándola. Y cuando Bisbal, siendo presidente de la Federación se plantó en contra, Lautaro mantuvo ese apoyo. Esos gestos no se olvidan nunca. No competimos, nos complementamos.

-Sobre todo porque el boxeo argentino no está en un buen momento. Luis Doffi fue reelecto presidente para beneplácito de la mayoría, pero evidentemente organizar torneos no es fácil y que aparezca una entidad, en este caso el Consejo con sus trofeos y su apoyo es un gran aliento para el boxeador, que es quien pone la cara.

-Sí y además nosotros pudimos hacer el Mundial de Boxeo amateur que fue el año pasado en Tijuana y este año tiene varias plazas propuestas entre ellas Kazajstán, donde los equipos que van ganando en cada país pueden competir en ese Mundial.

-Tener una oficina oficialmente instalada en Buenos Aires no debe significar el apoyo del Consejo exclusivo para el boxeo argentino.

-Por supuesto. Es la primera oficina que se abre en Sudamérica y nosotros tenemos relaciones permanentemente con la gente de Brasil, con la gente de Chile o Uruguay. Esas relaciones ya las tenía tejidas desde hace un tiempo, hicimos el torneo Latinoamericano en Brasil dos veces hace dos y tres años. La idea es brindar una plataforma donde todos nos podamos encontrar. El Consejo, con lo que fue el Grand Prix muestra una innovación en un cuadro que estaba invisible para muchos, que es para boxeadores de menos de 15 peleas profesionales, que fue un éxito. En Argentina tuvimos la posibilidad de ver cómo Kevin Ramírez, un crucero, salió campeón entre los pesados.

El mismo fenómeno se dio en Colombia, con Carlos Utria, una revelación como lo que generó Kevin en Argentina. Eso es lo que se busca, trabajar la capa de los boxeadores que teniendo menos de 15 peleas pueden disputarle de igual a igual a cualquiera de los consagrados.

Mauricio Sulaimán tiene una dinámica que siempre nos somete a todos a pensar nuevas ideas. Nunca se conforma con lo existente porque siempre cree que hay algo por mejorar.

-Mauricio Sulaimán anunció que vendrá a la Argentina…

-Creo que sí, hay que ver en qué momento, porque posee una agenda hipercomplicada, pero creo que así será, tiene un vínculo muy grande con el boxeo de Argentina. Tenemos posibilidad de hacer en Argentina la primera muestra de todo lo que puede hacerse realidad en Sudamérica. En todos los casos, se trata de sumar. El boxeo lo necesita.