En medio del mal momento que viven los Padres, especialmente el antesalista del equipo, este ha iniciado una cruzada en contra de las estadísticas de nueva generación.
Todos hemos escuchado a alguien criticar duramente, y probablemente sin comprenderlas del todo, las estadísticas de nueva generación. Son muchos los fanáticos y jugadores que hablan de forma negativa sobre las fórmulas y métricas que se utilizan actualmente para medir el rendimiento, acusando a la llamada sabermetría de estar arruinando el deporte.
En días recientes, la voz de Manny Machado se alzó en contra de las estadísticas de nueva generación en medio del mal momento que viven los San Diego Padres, así como él mismo a nivel ofensivo. Durante un encuentro con la prensa, criticó la cantidad de números y fórmulas que utiliza el béisbol moderno, argumentando que muchas de ellas no aportan valor real al juego debido a la propia naturaleza del béisbol.
Sin embargo, y muy contrario a lo que Machado quiso expresar, uno de los mayores beneficiados por las métricas modernas ha sido él mismo, algo que queda evidenciado en los dos contratos multimillonarios que ha recibido a lo largo de su carrera.
Para entender esto, primero hay que analizar el contexto bajo el cual el estelar antesalista de los Padres realizó sus comentarios. En lo que va de temporada, batea para un pírrico .171 con OPS de .595 y OPS+ de 67. Su WAR es de -0.5 y todo esto a pesar de haber conectado 11 cuadrangulares y remolcado 33 carreras. Su defensa también ha dado un paso atrás, acumulando -9 carreras defensivas salvadas (DRS), lo que significa que, hasta el momento, le ha costado nueve carreras a los Padres.
En términos generales, San Diego tampoco ha estado jugando un buen béisbol. En sus últimos 20 encuentros registra marca de 7 victorias y 13 derrotas. Si ampliamos la muestra a los últimos 30 partidos, el récord es de 12-18 y, en los últimos 45 juegos, también se encuentran por debajo de .500 con marca de 22-23.
Todo esto es una señal clara de que ni los Padres ni el propio Machado han estado jugando bien durante cerca de dos meses.
La crítica de Machado, aunque encuentre eco entre fanáticos y jugadores que comparten su visión, desvía la atención de los problemas que atraviesan tanto él como los Padres. También deja de lado el papel que las estadísticas de nueva generación han tenido al momento de justificar contratos tan importantes como el suyo. Para muestra, un botón.
"I just wish we can get the analytics out the way... Why are we creating these stats? I think that's the problem with baseball right now." -Manny Machado
— Talkin' Baseball (@TalkinBaseball_) June 6, 2026
(via @MartyCaswell) pic.twitter.com/224F7rAbGh
Son precisamente las estadísticas de nueva generación las que sugieren que lo que está ocurriendo con Machado no necesariamente responde a un declive físico.
La velocidad del bate de Machado, una métrica que se mide desde hace apenas unos años, demuestra que el antesalista mantiene un muy buen nivel en ese aspecto, ubicándolo en el percentil 77. Lo que parece haber ocurrido en 2026 es un ajuste en su mecánica de bateo, buscando esperar un poco más los lanzamientos, algo que ha provocado un aumento en el porcentaje de rodados, pasando de 38.9% de sus contactos en 2025 a 44.4% en 2026.
También son las mismas estadísticas de nueva generación las que muestran que el promedio de bateo de apenas .192 que registra contra bolas rápidas ha sido producto, al menos en parte, de cierta mala suerte. Su promedio de bateo esperado contra ese tipo de lanzamientos es de .258.
Dicho de otra manera, una cantidad importante de batazos bien conectados han terminado directamente en la defensa rival, por lo que existen razones para pensar que sus resultados podrían mejorar con el paso de la temporada. Lo mismo ocurre con otras métricas esperadas que apuntan a que Machado no ha sido particularmente afortunado durante 2026.
Adicionalmente, estas métricas modernas también señalan que la calidad de sus contactos ha disminuido, siendo esta una de las principales razones por las que no ha podido batear con consistencia. El porcentaje de contactos sólidos pasó de 7.8% en 2025 a apenas 6.2% en 2026.
Siendo justos, tener que lidiar con números y fórmulas, además de la preparación diaria para un juego de béisbol, con todas sus complicaciones, probablemente sea un ejercicio que puede causar hartazgo y agotamiento. Es un tema complejo más al cual hay que enfrentarse, además de bolas rápidas que promedian las 97 millas por hora, pero al final, lo que tanto Machado como muchos de los críticos de la sabermetría deben entender es que todo se resume a información.
El objetivo de estas herramientas es proveer datos que ayuden a equipos, entrenadores y jugadores a comprender mejor por qué se toman ciertas decisiones y por qué ocurren determinados resultados. Cada uno es libre de valorar o descartar la información que considere pertinente, especialmente un veterano exitoso del calibre de Machado, quien está en su temporada número 15 en MLB.
Los Angeles Dodgers, por ejemplo, son señalados constantemente por su enorme nómina y por invertir grandes cantidades de dinero en agentes libres, algo que es completamente cierto. Sin embargo, también son una de las organizaciones más avanzadas en materia de análisis de datos y estadística aplicada, una combinación que ha fortalecido su estructura y contribuido a convertirlos en los actuales bicampeones de MLB.
Machado está intentando librar una batalla difícil de ganar. Fueron esos mismos datos modernos los que ayudaron a convencer a los Padres de que una inversión a plazo en él tenía sentido. Eso no resta valor a sus cualidades como líder ni a su importancia dentro de la organización, pero sí demuestra que las métricas modernas y la evaluación tradicional pueden coexistir.
La pregunta válida es si Machado habría expresado estas críticas en un contexto distinto, con los Padres ganando y produciendo ofensivamente al nivel esperado. O si, por el contrario, sus comentarios son simplemente una reacción natural ante uno de los momentos más complicados que ha atravesado el equipo durante los últimos años.
