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Baker y la increíble historia de cómo llegó a dirigir Nicaragua

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Dusty Baker: "Este es el mayor desafío de mi carrera" (1:32)

El mánager de Nicaragua, Dusty Baker confiesa lo difícil que es su aventura en el Clásico Mundial. (1:32)

Baker considera a Nicaragua como el reto más grande de su carrera y al mismo tiempo ha aprendido mucho de los jugadores y su gente


Port St. Lucie -- Marvin Benard, exjugador de San Francisco en la época en que Dusty Baker era el mánager, tenía tres años invitándolo a visitar Nicaragua. La idea no estaba en lo absoluto relacionada con el béisbol. Quería llevarlo a pescar, a navegar en un bote por las playas del Pacífico de ese país.

George Santiago, actual gerente de la selección de Nicaragua y amigo de Melissa Baker desde hace casi 50 años, llevaba meses conversando con ella sobre la posibilidad de persuadir a su esposo de asumir una última aventura en el banquillo de Nicaragua en el Clásico Mundial.

El reto no era sencillo. No solo tenía que enamorarlo el proyecto, sino que su salud había sido golpeada por diferentes problemas a lo largo de los años: en el invierno de 2001, cuando tenía 52 años, descubrió en un chequeo rutinario un cáncer de próstata; en 2012, durante su etapa con los Cincinnati Reds, sufrió un derrame cerebral leve; además, le habían colocado dos marcapasos en el corazón. Entonces también dependía de la evaluación médica. Baker no quería aventurarse a una experiencia en la cual el desgaste pudiera deteriorar su salud.

Todo eso cambió durante una cena a inicios de 2025. Benard le hizo la pregunta directamente: “¿No te gustaría dirigir a Nicaragua?”, mientras Baker pensaba, el expelotero le mostró unas fotos de Nicaragua a Melissa, quien quedó encantada y con ganas de viajar. Baker no dijo que no, tampoco que sí, pero pidió dos días para pensarlo.

Cuarenta y ocho horas más tarde, después de orar y reflexionar sobre su decisión, llamó a Benard para confirmarle que aceptaba el cargo como mánager de Nicaragua en el Clásico Mundial.

Baker, un mánager tocado por los fanáticos

A Dusty Baker se le quiebra un poco la voz cuando recuerda las palabras de un fanático de Nicaragua antes de enrumbarse al Clásico Mundial de Béisbol 2026. “Les digo que no soy el Mesías, pero un fan me dijo: ‘sabemos que no sos el mesías, pero nos traes esperanza al país’, y eso me tocó mucho el corazón”, comentó.

Durante casi un mes no solo se dedicó a entrenar a la selección de Nicaragua en Managua, sino que conoció diferentes ciudades, saludó a los fanáticos, recibió homenajes, disfrutó de la gastronomía y fue tratado como un rey.

“Aprendí que son muy buenas personas, te dan todo lo que tienen aunque no tengan mucho. Son amables y sensibles, andan juntos, ponen las manos sobre el otro y tienen muy buen corazón”, así describió al nicaragüense.

Alguien como Baker, que ganó la Serie Mundial con los Dodgers en 1981, fue dos veces All-Star, ganó un Guante de Oro y dos Bates de Plata, que se sostuvo 19 temporadas en la MLB como jugador y que como mánager logró la Serie Mundial en 2022 con Houston, fue nombrado tres veces Mánager del Año en la Liga Nacional y sumó más de 2,000 victorias, considera que tiene entre sus manos “el desafío más grande de su carrera”.

“Sí, este es mi reto más grande como mánager. Usualmente sé cómo es el contrincante, el pitcher, el mánager, los jugadores y hago muchos estudios, pero no sé qué oposición tengo y algunos de los jugadores no los conozco. Pero tengo fe y, definitivamente, es mi mayor reto”, explica.

El cambio de mentalidad del béisbol en Nicaragua

El lanzador JC Ramírez jugó seis temporadas en las Grandes Ligas y fue compañero de Shohei Ohtani cuando llegó a Los Angeles Angels. Actualmente es uno de los líderes del equipo y cuenta que Dusty Baker ha llegado a revolucionar la mentalidad del jugador nicaragüense.

En 2014, Nicaragua derrotó a República Dominicana en las semifinales de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Veracruz. En ese entonces, el mánager era Noel Ares, considerado uno de los más respetados del país centroamericano. Tras la victoria, Nicaragua jugaría contra Cuba por el oro.

“Me sorprendió que la charla tras el triunfo fuera de conformismo. Nos dijo que ya nos sintiéramos orgullosos, que habíamos asegurado la plata, que éramos unos ganadores”. Nicaragua perdió 9-3 en la final contra Cuba.

“Baker nos hace creer que podemos hacer cosas grandes y nos cuenta anécdotas de leyendas como Sandy Koufax, Hank Aaron, Roberto Clemente y otras estrellas que conoció. Es un Grandes Ligas”, agrega Ramírez.

“Dusty es directo. Tiene una gran comunicación”, dice Erasmo Ramírez, quien tiene 14 años de experiencia en Grandes Ligas y está designado para abrir contra Países Bajos.

“Lo que dice lo cumple. El enfoque en la preparación, el estar a tiempo; si no estás, ahí te dejamos. Desde ahí ya inicia la mente positiva y ganadora. Si alguien está caído no tener vergüenza en decir: ‘las estás caga----. Hay que hacer esto, somos un equipo y debemos levantarnos’”, comenta.

Mark Vientos, jugador de los New York Mets, lo describe como una persona sabia. “Nos dice: juega fuerte, trabaja fuerte, mantente enfocado y toma esto seriamente”. Mientras Ronald Medrado, primer abridor de Nicaragua ante República Dominicana, destaca que “entre bromas también nos da el mensaje. Sabe conectar”.

Baker cumplirá en junio 77 años. Está al mando de un equipo que perdió todos sus partidos en el Clásico Mundial pasado, pero que empieza a mejorar, comienza a creer un poco. Durante la derrota contra los Mets en los juegos de exhibición conectaron dos jonrones y, aunque Baker no es un mesías, tratará de parecerse lo más que pueda para forjar un milagro.