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Extrañas historias del básquetbol en el extranjero

espn.com

Hay solo 450 puestos en los equipos de la NBA, la incuestionable liga mayor del básquetbol.

Eso significa que la mayoría de los miles de otros profesionales aspirantes deben perseguir sus sueños en el extranjero, donde el aburrimiento y las irregularidades financieras prevalecen más que el glamour y el lujo. Mientras los jugadores de la NBA conducen Bentleys y disfrutan de servicio de bebidas en el club, los profesionales en el extranjero pueden pasar su tiempo libre en sus departamentos entreteniéndose con videojuegos o mirando películas.

"Las personas creen que si estás jugando en Italia, asistes a fiestas y a desfiles de modas y solo disfrutas de la vida", dijo el veterano profesional Chucky Frierson, que ha ejercido su oficio en 16 naciones afuera de Estados Unidos -Bolivia, Bosnia, Chile, Colombia, República Dominicana, Finlandia, Honduras, Kuwait, Líbano, México, Montenegro, Noruega, Arabia Saudita, Serbia, Suecia y Venezuela-. "No es eso lo que ocurre en estos países”.

En vista de esa afirmación, hablamos con jugadores que han competido en todos los rincones del globo para debatir sobre las culturas y salarios en el extranjero y compartir sus extrañas historias de las entrañas del básquetbol profesional. No se trata de atletas que se han limitado a jugar en algunas ligas de Europa. Son tipos cuyos pasaportes tienen más tinta que J.R. Smith.

LA MAYORÍA DE LAS LIGAS de todo el mundo solo permiten uno o dos jugadores extranjeros por equipo, por razones competitivas. Los jugadores extranjeros ganan salarios más altos que sus compañeros domésticos -pero sus rendimientos están sujetos a un mayor escrutinio y a menudo los árbitros les tienen menos consideraciones-. Un puñado de jugadores de primer nivel gana salarios de siete cifras en Europa y China. Pero fuera de esas ligas, hay una marcada declinación en las remuneraciones. Aún así, hay posibilidades de vivir bien del básquetbol profesional para atletas ambiciosos y dedicados.

Christien Charles, un ala-pivot de 7 pies (2,13 m) de Villanova, ha jugado en República Dominicana, Líbano, Arabia Saudita, Serbia, Siria, Tailandia y Vietnam. Dice que sus salarios internacionales han variado desde $4.000 por mes en Serbia hasta $13.000 por mes en el Sureste Asiático.

Theo Little, un centro de 6 pies 10 (2,08 m) de Arkansas State, ha jugado en Argelia, Brasil, Chile, Alemania, México, Indonesia, Japón, Jordania, Kosovo y Arabia Saudita. Fue incrementando sus ingresos desde $3.000 por mes en Brasil a $15.000 por mes más bonificaciones en Argelia.

Larry Daniels, un alero de 6 pies 7 (2,0 m) de Eastern Michigan, jugó en Bahréin, Bélgica, Estonia, Kuwait, los Países Bajos, Polonia y Suecia en las décadas de 1990 y 2000. Dijo que, en el pico de su carrera como jugador en el extranjero, ganaba entre $8.000 y $11.000 por mes.

Frierson, un jugador apto para todas las posiciones de 6 pies 6 (2,08 m) que jugó en el básquetbol universitario en la División II de Slippery Rock y en Dominican College, dijo que su paga en el extranjero había variado desde €1.100 por mes en Finlandia hasta unos $10.000 mensuales en Medio Oriente.

LOS AFICIONADOS DE TODO EL MUNDO se pueden comportar de manera muy diferente que los de EE. UU., y eso puede convertirse en una experiencia asombrosa para los jugadores estadounidenses.

Frierson recuerda su primer juego en la República Dominicana, justo después de un vuelo de cuatro horas desde Atlanta y un viaje de dos horas en taxi. Estaba jugando en un gimnasio caluroso y, aunque su equipo estaba perdiendo por 12 en el segundo cuarto, él había convertido ocho puntos y creía que había tenido un buen comienzo. Entonces fue cuando escuchó a los fanáticos comenzar a gritar "¡DEVUÉLVANLO A CASA!" en un inglés deficiente y los gritos se hicieron cada vez más fuertes al aproximarse a la mitad del juego. Un fanático en particular insultó directamente a Frierson y un colega veterano le aconsejó que cargara el partido en sus espaldas si no quería que lo pusieran de nuevo en un avión.

"En la segunda mitad, lancé la pelota cada vez que la tuve y terminé anotando 32 puntos", dijo Frierson. "Ganamos por tres. Ese mismo fanático, al final de la noche, me estrechó la mano y se tomó una fotografía conmigo. Fue entonces que me di cuenta que eso es lo que esperan todas y cada una de las noches”.

Sin embargo, en términos de intensidad, los fanáticos de Europa Oriental están en una categoría aparte. "Allá no hay límites", dijo Little, que no tiene problemas en describir incidentes de comportamiento incorrecto del público en Kosovo. Él fue golpeado en la cara con un encendedor cuando estaba en la línea de tiro libre. Ha estado en un equipo que fue apedreado cuando se dirigía al autobús del equipo después de que un juego se suspendiera debido a que el campo de juego estaba mojado. Ha visto a los fanáticos arrojar bengalas y trozos de sillas rotas, provocando la respuesta policial provista de equipos antitumultos. Una vez, cientos de espectadores lo atormentaron con una burla racial.

"Jugué un buen juego", dijo Little. "Probablemente estaban enojados porque los estaba incendiando”.

En Argelia, Little jugó para el club CSMC Constantine en un juego en Boufarik, donde los fanáticos del equipo local les dieron una bienvenida incendiaria a él y sus compañeros de equipo.

"Durante el calentamiento, el público nos arrojaba petardos", dijo Little. "Los siguieron arrojando a nosotros mientras estábamos en el banco. El entrenador estaba tratando de dibujar una jugada. ¡BOOM! ¡BOOM!”.

Cuando un petardo explotó junto a él en el cuarto cuarto, su furia lo superó. Los compañeros de equipo le pidieron que no reaccionara, pero Little no pudo resistirse y saludó al público con su dedo medio levantado. Los espectadores respondieron arrojando basura y la policía tuvo que escoltar a Little a los vestuarios por su seguridad.

LA MAYORÍA DE LOS ATLETAS QUE JUGÓ en el extranjero un tiempo suficiente, tiene por lo menos una anécdota de falta de pago.

Charles lo experimentó a principios de su carrera con el ahora desaparecido club KK Novi Sad en Serbia. Abandonó el equipo cuando dejaron de pagarle durante la temporada 2007-08, pero no advirtió que el club retuvo sus derechos internacionales. Como era un joven jugador que no sabía cómo manejarse en el sistema de la FIBA, se vio ante un grave problema.

Aunque sus oportunidades en el extranjero estaban bloqueadas, tuvo la fortuna de ser incorporado al equipo de la liga de verano de los Chicago Bulls. Al jugar junto a Joakim Noah y Derrick Rose, Charles no consiguió completar muchos minutos. Pero la experiencia se reflejó muy bien en su currículum vitae y lo ayudó a incorporarse al club libanés Champville, que compensó a Novi Sad por sus derechos.

Durante la temporada 2008-09, Little fue estafado por los Piedras Negras Bravos, un equipo mexicano ya desaparecido que tenía su base del otro lado de la frontera frente a Eagle Pass, Texas. Le prometieron pagarle $5.500 por mes de salario más $1.500 para cubrir gastos de instalación. Recibió unos $300 del dinero de esos gastos, pero nada por su salario. Después de un juego en Zacatecas, el club no tenía dinero para transportar a los jugadores de vuelta a su sede. Finalmente, los jugadores abandonados hicieron el viaje de 500 millas (804 km) en autobús público. Eso fue suficiente para Little, que a continuación aceptó una oferta para jugar en Medio Oriente.

A veces, el dinero desaparece incluso antes de que la temporada comience.

Charles creyó que tenía un pacto asegurado para la temporada 2012-13 y se presentó a trabajar con los Thailand Slammers de la Liga de básquetbol ASEAN. Sin embargo, resultó que el contrato que un agente le había dado no tenía validez y que el equipo ya tenía dos jugadores extranjeros contratados.

El entrenador en jefe, Joe "Jellybean" Bryant -es posible que hayan oído hablar de su hijo Kobe- lo invitó a quedarse y practicar con el equipo, y eso hizo mientras esperaba una oferta de trabajo. Finalmente, Charles reemplazó por lesión a uno de los dos extranjeros de los Slammers y terminó siendo designado Jugador defensivo del año por la liga. Luego, volvió a ganar la misma distinción y también los honores de Extranjero del Año con el Hi-Tech Bangkok City.

En lo que resultó ser una historia trágica, Daniels jugó para el club TTU A. Le Coq, de Estonia, durante la temporada 2003-04, hasta que los cheques de pago dejaron de llegar. El gerente general del equipo les pidió a los jugadores que no se preocuparan y siguió ganando tiempo con promesas de pago. Daniels recuerda que cuando volvió del receso por festividades se encontró con noticias escalofriantes de sus compañeros de equipo.

"El gerente general había hecho todas esas promesas sobre cuánto iba a poder pagarnos", dijo Daniels. "Al día siguiente fui a la práctica y todos estaban deprimidos y tristes. Me dijeron que el gerente general se había disparado en la cabeza y había muerto”.

El gerente general, que también era el presidente del equipo, había dejado una nota de suicidio refiriéndose a problemas financieros.

EN AMÉRICA LATINA, los jugadores extranjeros están bajo la presión de demostrar su valía inmediatamente. De lo contrario, deben prepararse para ser re exportados. Frierson recuerda su corta experiencia como jugador en Venezuela. Él anotó 29 puntos en total en sus dos primeros juegos y creyó que estaba desempeñándose bien. En el tercer juego, él consiguió 14 puntos y un boleto de avión de retorno a casa.

"Como jugador, es la situación más feroz con la que uno se puede encontrar", dijo Frierson de las ligas latinoamericanas. "Es igual que un vendedor en el mundo de los negocios. Todas y cada una de las noches debes tratar de venderte a ti mismo. He jugado en países donde voy a reemplazar a otro jugador, y estoy en las tribunas mirando cómo juega. Al terminar el juego, le dan su boleto de avión. La noche siguiente, yo juego en su lugar”.

Little dijo que la calidad de juego es buena en las principales ligas de América del Sur, pero cree firmemente que el énfasis que se pone en las anotaciones exige que los extranjeros jueguen con egoísmo.

"Puedes ser un gran reboteador y defensor y tener una gran carrera en Europa", dijo Little. "Pero en América del Sur, te despedirán a la semana siguiente. Es todo una cuestión de anotaciones”.

Frierson recuerda haber aceptado un trabajo en Honduras y jugar con compañeros de equipo que parecían debutar en el deporte. Dijo que los otros jugadores esperaban que el extranjero se hiciera cargo del equipo y el entrenador le dijo que lanzara cada vez que pudiera. En Colombia, dijo que su experiencia fue como un partido callejero, porque su equipo no ejecutaba ninguna jugada planificada. Frierson jugó para los Tijuana Zonkeys en México, donde era común que hubiera jugadores que cruzaban la frontera desde California por un par de juegos para ganar dinero fácil. Y de la misma forma que en América del Sur, dijo Frierson: "Te despiden en un abrir y cerrar de ojos”.

EN TÉRMINOS CULTURALES, pocos lugares presentan contrastes tan marcados para los jugadores estadounidenses que Medio Oriente.

Charles jugó parcialmente en tres temporadas en Siria justo antes de que la nación estallara en la guerra civil y dijo que su experiencia desafía muchos estereotipos. Cuando observa la cobertura periodística de la guerra y los refugiados huyendo de ella, comprende la preocupación acerca de los extremistas y el terrorismo. Pero él también recuerda la amabilidad de sus compañeros de equipo, muchos de los cuales han huido del país desde entonces.

Él se incorporó al club Al Jalaa de Aleppo para el torneo de la Copa Siria, posterior a la temporada 2009. Al Jalaa derrotó al equipo Al Jaish, afiliado al Ejército, en la final por el título y el equipo perdedor lo contrató para la temporada siguiente. Al Jaish, con base en Damasco, ganó el campeonato de la liga en 2010 y terminó segundo en 2011 con Charles en el equipo. Mientras jugó para Al Jaish, él vivió en un complejo deportivo del Ejército. El día de pago, debía ir a una base militar, donde un general sirio abriría una caja fuerte para darle su salario.

Cuando estaba por cumplirse su contrato en Siria, fue despertado en su hotel por una ruidosa protesta en la calle, y recuerda que un compañero de equipo le aconsejó no hablar del gobierno en público.

"Ese fue uno de los lugares más significativos de los que he jugado", dijo Charles. "Damasco era una ciudad familiar para mí. Uno podía ver a familias enteras paseando. Mis compañeros de equipo eran muy amables, y se ocuparon de que no me faltara nada. Después de que ganamos el campeonato, conocí a una familia siria que me invitó a cenar. Tengo muchísimos buenos recuerdos de haber jugado en Siria”.

Little rechazó ofertas para jugar en Bahréin y Siria al comienzo de su carrera pero en 2009 aceptó un trato en Arabia Saudita, donde la ley y las costumbres musulmanas se respetan estrictamente. A veces, los juegos se detienen para las oraciones. No hay alcohol y hay muy pocas distracciones.

Little jugó para el club saudita Al Safa en 2009 y promedió 25 puntos y 15 rebotes por partido formando parte de un equipo que se esforzaba por evitar el descenso. Dijo que las instalaciones eran buenas y los jugadores recibían buen trato, pero no tuvo mucha ayuda de sus compañeros titulares en el campo de juego.

"Me imaginé que sería un buen lugar para poder trabajar en mis destrezas y entrenar”, dijo Little. "Y eso era exactamente, y estaba ganando buen dinero. Pero creo que podría elegir a cuatro jóvenes de secundaria y me ayudarían a ganar más que esos tipos”.

CUANDO SE TRATA CON una barrera idiomática, algunas cosas inevitablemente se pierden en la traducción.

Daniels y el agente Adam Prossin, con base en Seattle, recuerdan un malentendido que, afortunadamente, se aclaró antes de que las cosas se complicaran. En 2010, organizaron un campamento de entrenamiento para jóvenes profesionales y jugadores juveniles en Strumica, Macedonia. Durante la mayor parte de una semana, los adolescentes locales siguieron a los jugadores y los llamaban reiteradamente "slika" -que en los oídos estadounidenses suena similar a una burla racial específica-.

"Los jugadores realmente no sabían lo que ellos decían", dijo Prossin. "Después de cuatro o cinco días, los jugadores se acercaron y preguntaron: ‘¿Están diciendo lo que creemos que dicen?’”.

Daniels, quien ha sido entrenador en distintos niveles desde que se retiró como jugador en 2008, dijo: "Estábamos caminando y casi nos metemos en una pelea. Estamos hablando de un equipo de grandes jugadores de básquetbol listos para enfrentarse a un grupo de adolescentes de Macedonia porque no conocen el idioma”.

Daniels y Prossin ahora pueden reírse al recordarlo. Un empleado del hotel les informó que "slika" significa fotografía en el idioma local y que los jóvenes quería tomarse fotografías con los deportistas. Después de eso, los jugadores accedieron complacidos a los pedidos de "slika" de los fanáticos locales.

UN PAR DE AÑOS después de su experiencia en el Líbano, Frierson firmó con el club KK Strsljen Gusinje de Montenegro para la temporada 2015-16. Sin que él lo supiera, uno de los dueños del equipo quería ser el base titular.

"Este tipo no podía llevar la pelota más allá de la mitad del campo de juego", dijo Frierson. "Hacía los cambios mientras jugaba. Era zurdo y nunca iba por la derecha y hacía lanzamientos de 3 desde cualquier lugar. Pero es el dueño, ¿así que qué podemos hacer?”.

Frierson, quien típicamente jugaba en las posiciones de alero pero también podía jugar de base, se ofreció para llevar la pelota hasta el campo contrario, desmarcarse y pasarle al dueño para sus intentos de 3 puntos. Pero el dueño no quiso saber nada de esto. Según lo que cuenta Frierson, el entrenador le pidió a él y al otro base estadounidense que manejaran la pelota -y a medida que el dueño recibía cada vez menos atención, los estadounidenses recibían cada vez menos dinero-. Cuando los estadounidenses retornaron de un juego como visitantes en pleno invierno y encontraron que en el departamento no había electricidad, calefacción ni Internet, se retiraron.

Frierson firmó con un equipo boliviano y el otro estadounidense se incorporó a un equipo de Kosovo. Strsljen Gusinje había alcanzado un récord de 3-6 con los estadounidenses en el equipo y cayó a 0-15 sin ellos.

CHARLES, 35 AÑOS, ESTÁ EN UNA EDAD en la que muchos jugadores comienzan a pensar en una vida después del básquetbol, pero él dijo que no tiene planes para dejar de jugar profesionalmente.

"Me encanta conocer a distintas clases de personas y aprender sobre distintas culturas”, dijo Charles, que esta temporada está jugando para los Saigon Heat en la ASEAN. “Esto ha ampliado mi criterio. Quiero aprovechar un par de años más. Tengo algunas lesiones rebeldes, pero quiero jugar tanto tiempo como pueda”.

Little, 32 años, está descansando de una lesión en su rodilla en su casa de Memphis, pero planea viajar nuevamente al extranjero en los próximos meses una vez que esté sano y reciba la oferta adecuada.

Frierson, 34 años, se retiró a principios de este año. Está trabajando como maestro de educación física en una escuela primaria de Atlanta y está cursando en la universidad Estatal de Jacksonville para obtener una maestría.

"En gran parte se debió a la incertidumbre", dijo Frierson con respecto a su decisión de retirarse. "Cada año durante 11 años, viviendo con una maleta y yendo y viniendo. Simplemente quiero volver a casa y ser normal por fin”.