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Juan Manuel Márquez
Hector Vivas/Jam Media/LatinContent/Getty Images

¿Timothy Bradley o Manny Pacquiao?

PACQUIAO
BRADLEY

La cuarta y luego adiós

Bernardo Pilatti Por Bernardo Pilatti
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La única razón por la cual Juan Manuel Márquez aún permanece en el boxeo, es la posibilidad de enfrentar nuevamente a Manny Pacquiao. Su carrera como profesional ya terminó. Acabó el día que dijo que se íba pero no se fue.

Sin embargo, a muchos nos alegró que recapacitara, porque la posibilidad de que una vez más se encuentre con Pacquiao está más viva que nunca. Pero la pregunta aquí es; :¿Qué pasa si el filipino pierde contra Timothy Bradley? ¿Debera Márquez cambiar su norte y encarar al estadounidense?. No, no debe enfrentarlo. Tiene que seguir aguardando su oportunidad contra Pacquiao y luego retirarse. Punto. No existe otra alternativa para un campeón que agotó su futuro y se quedó sin rivales.

Y cuando hablamos de que se quedó sin rivales, nos referimos a la vieja frase: "Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo". Y con ello le pido que se mire en el espejo de sus campeones contemporáneos: Erik Morales y Marco Antonio Barrera. Nadie que haya admirado la carrera de un gran campeón desea verlo sirviendo de escalón para las jóvenes promesas. En el caso de Márquez eso puede ocurrir en cualquier momento.

El cansancio, el hastío y el castigo del almanaque llegan sin llamarlos y en cualquier momento. Puede ser este sábado ante el ucraniano Sergey Fedchenko o un día cualquiera si decide enfrentar a Brandon Ríos o si decide, por mantener el brazo caliente, enfrentar algún ilustre desconocido con hambre de ser conocido. Juan Manuel Márquez no tiene hoy condiciones ni razones para arriesgar su historia. Y perder cualquier batalla contra quien sea, será una mancha difícil de borrar. Incluso lo será si decide ir contra Bradley, después de una hipotética victoria de éste frente a Pacquiao.

Pero dejen que les cuente una historia. Hoy todas las condiciones están dadas para que no más tarde de noviembre o diciembre, Márquez y Pacquiao cumplan su cuarta batalla, sin importar el resultado del duelo del filipino contra Bradley. Y hay muchas razones detrás de mi vaticinio. En primer lugar un hipotético combate de Pacquiao contra Mayweather es una posibilidad cada día más remota. Y los problemas de TopRank con el cubano Yuriorkis Gamboa -- que dejó a Bob Arum plantado luego de aceptar una pelea ante Ríos, para después salirse el mismo día que comenzaba la promoción -- pueden ser parte de la culpa, si es verdad que en medio de todo ese lío estuvo metido Mayweather Jr. en su faceta de promotor.

Otro argumento muy sólido, es el repentino cambio de Márquez. Primero dijo me voy y enseguida rectificó y dijo "lo esperare a Pacquiao". ¿No será que recibió alguna llamada telefónica desde Top Rank pidiendo que esperara?

No hace mucho tiempo, en una extraña declaración, Pacquiao dijo que habló con Dios en un sueño y este le pidió que deje el boxeo. Y si eso es un mensaje escondido, ¿qué mejor despedida que un combate millonario contra Márquez? Porque es indudable que para un disminuido y ya poco motivado Pacquiao, no será lo mismo arriesgar una derrota en su despedida contra un rival serio y equilibrado como Márquez, que hacerlo ante un megalómano como Mayweather. Y excepto Floyd, ¿existe acaso algún rival más rentable que Dinamita Márquez?

Los fanáticos que interpretaron a su manera las profecías mayas, han dicho que el mundo se termina en el 2012. Yo no les creo, pero me animo a predecir que lo que sí se termina en el 2012, son las carreras de Márquez y Pacquiao. Y por supuesto van a finalizar con una millonaria pelea entre ambos. Amanecerá y veremos.

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Lo nuevo es mejor

Diego Morilla Por Diego Morilla
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Es sabido que las victorias por "carácter transitivo" no tienen el mismo valor en el boxeo que en otros deportes. Las llaves y grillas de eliminatorias nunca funcionaron del todo bien en el pugilismo, un deporte de estilos que a menudo requiere incluso de más de uno o dos combates para dirimir una simple rivalidad. Por eso, lo aconsejable para un peleador que quiera declamarse como campeón absoluto y dominante de una división o una era, es demostrar su superioridad ante todos los estilos boxísticos posibles, y no solo ante un tipo de peleador en particular.

En ese sentido, un combate entre Juan Manuel Márquez y Timothy Bradley ayudaría no solamente a cimentar el legado de Márquez (que a mi juicio se impondría con claridad, incluso por la vía rápida) al agenciarse otro gran nombre en su currículum, sino que sería esencial a la hora de destrabar ciertas rivalidades que están a punto de entrar en un círculo vicioso.

Pareciera como si el mundo del boxeo no pudiese avanzar hasta que no se dirima la rivalidad Márquez-Pacquiao, o Pacquiao-Mayweather, o Cotto-Margarito, o muchas otras, cuando la lógica dicta que todos deberían enfrentar a todos y que la variedad en oponentes y choques de estilo debería ser la norma y no la excepción.

Además, está claro que el mensaje dado por un eventual Márquez-Pacquiao IV tras una derrota de Manny sería totalmente erróneo. ¿Cuál será la motivación de los jóvenes peleadores estelares que vienen subiendo en cartel y en logros, si los púgiles más taquilleros se dedican a repartirse la torta del pay-per-view una y otra vez sin permitirles demostrar sus talentos ante los peleadores más sobresalientes?

Por eso, la búsqueda de rivales alternativos para Márquez (o sea, que no se llamen Manny ni se apelliden Pacquiao) debería ser el plan A, y no el plan B, por la salud de su propia carrera y del boxeo mismo. Bradley caerá inexorablemente ante Pacquiao, pero aún perdiendo podría ser un muy buen rival para Márquez. Lo mismo sucedería con Brandon Ríos, Devon Alexander, y tantos otros estelaristas jóvenes que no están en el deporte por puro paseo, sino para medirse ante los campeones más calificados mientras todavía estén en su plenitud.

La loable actitud de Erik Morales de arriesgarse (y eventualmente perder) ante un Danny García más joven e inexperto debería ser imitada por los campeones mayores, que deberían cumplir con la máxima de pelear con los retadores más aptos o sucumbir con gloria en el intento. Márquez, Pacquiao, Cotto y muchos otros deberían seguir su ejemplo.

Si Márquez le gana a Bradley agregará un boxeador de renombre y de buen boxeo a su lista de víctimas, y demostrará que puede lidiar con un púgil de un estilo complicado que se sumaría así a todos los estilos que Márquez ya ha demostrado dominar. Pero si enfrenta a Pacquiao una vez más y le vuelve a ganar (especialmente después de una eventual aunque improbable derrota del filipino) sólo habrá demostrado que puede ganarle a Pacquiao, o lo que es menos valioso todavía, que puede convencer a los jueces que le ha ganado.

A todos los demás ya nos ha convencido en más de una ocasión, y sería preferible verlo demostrar que puede poner ese mismo talento a trabajar para ganarle a púgiles más jóvenes, invictos, y de estilo diferente. Su legado ganará en estatura, y Márquez ganará aún más respeto por buscar desafíos nuevos antes de estar refrendando inútilmente otros logros ya obtenidos.

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