TAMPA BAY -- Cuando Yunel Escobar y Brayan Peña eran niños en La Habana, soñaban siempre con algún día poder jugar juntos en las Grandes Ligas.

Peña fue el primero en ir a la tierra prometida del béisbol, desertando de Cuba en 1999, y no fue hasta cinco años más tarde que Escobar le pudo seguir los pasos a su mejor amigo.

Tras una trágica travesía que tomó dos días en el mar, junto a otros cinco peloteros, ninguno actualmente en Grandes Ligas, Escobar llegó a Estados Unidos. Luego esperó un año para ser elegible como residente bajo la Ley de Ajuste Cubano hasta eventualmente entrar en el draft de 2005 donde fue elegido por los Bravos de Atlnata en la segunda ronda, gracias precisamente a Peña, quien acababa de subir a mayores con la organización.

"Una vez, cuando estábamos en México, vimos a los Bravos de Atlanta jugando por primera vez, y los dos nos miramos a la cara y siempre supimos que era un sueño", indicó lleno de nostalgia Escobar. "Ver jugar a [Rafael] Furcal, Andruw Jones, Tom Glavine, Greg Maddux, y después de desertar de Cuba los dos encontrarnos en un gran equipo como los Bravos de Atlanta es un gran orgullo para mí y para él, poder representar a Cuba en esa organización tan grande que tenían Bobby Cox y Chipper Jones".

Tras cinco años en Atlanta, equipo a quien Escobar da pleno crédito por la oportunidad de jugar en la "gran carpa", el campocorto fue enviado a Toronto, donde dos años más tarde fue parte del mega canje con Miami en noviembre de 2012. Un mes después, Escobar terminó en Tampa Bay tras ser transferido por los Marlins.

Peña por su parte pasó de Atlanta a los Reales de Kansas City, hasta este año finalmente conseguir un puesto permanente en los Tigres de Detroit como suplente del receptor cubanoamericano Álex Ávila.

"Nunca me imaginé que después de prestarnos hasta las cucharas de comer, llegaríamos juntos a Grandes Ligas. Es algo muy grande para nosotros dos. Me siento muy orgulloso de él, que haya ayudado a los Tigres, ya que ha pasado por varios equipos y gracias a Dios se estableció aquí en la 'gran carpa', es un buen muchacho y muy trabajador y Dios lo está premiando por todo su empeño".

Escobar se ha convertido en un jugador de cuadro clave para los Rays, a quienes el dirigente Joe Maddon ha llamado la mejor escuadra defensiva que ha tenido desde que asumió las riendas del equipo en 2006.

Al redactar estas líneas, los Rays, con 56, tienen uno de los números más bajos en total de errores por equipo, segundos después de los Orioles con 48; ambos llevan buen paso para romper la marca más baja en la historia de 65, establecida por los Marineros de Seattle en la temporada 2003.

El talentoso campocorto ha contribuido con sólo siete errores, la menor cantidad para cualquier pelotero en su posición en las Grandes Ligas, igualado sólo por Troy Tulowitzki, habiendo participado en 32 partidos más que el talentoso jugador de los Rockies de Colorado.

El jugador de 30 años destacó ante las cámaras de Camerino ESPN el gran orgullo que siente de estar honrando el nombre de Cuba, en especial de los habaneros, con su desempeño en el campo. Escobar añora que su desempeño le pueda merecer un guante de oro esta temporada, el primero para un campocorto de ascendencia cubana desde que Rey Ordonez ganó tres consecutivos con los Mets de Nueva York de 1997 a 1999.

Escobar añadió que espera que el gran éxito y reconocimiento que están recibiendo los peloteros cubanos en Grandes Ligas sirva como aliciente para traer más talento de la isla caribeña a Estados Unidos.

"Yoenis Céspedes demostró el año pasado una gran campaña y Yasiel Puig ha demostrado que hay mucho talento en la isla, y hay muchos más, como Aroldis Chapman, José Fernández, de los Marlins, Adeiny Hechavarría, que todavía le faltan juegos pero va a ser un gran campocorto también. Hay mucho futuro y muchos jugadores que no han firmado que van a dar su talento y que vengan que las puertas están abiertas para demostrar que los cubanos tienen mucha calidad".

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DETROIT -- Cuando Bruce Rondón era niño, creciendo en Valencia en Venezuela, todos los compañeros en la escuela bromeaban con su nombre.

"Yo me quería llamar como todos mis amigos, con nombres como Eduardo o Jesús, porque todos se burlaban de mi nombre cuando niño. Era muy chistoso, en el país de nosotros, Bru-ce, y me decían, ¿de dónde sacaron el nombre?", dijo el relevista de los Tigres de Detroit a las cámaras de Camerino ESPN.

"Fue un sueño para mi padre haberme colocado ese nombre, porque siempre ha sido muy fanático de Bruce Lee. Mi padre siempre me dijo quiero que seas grande y que seas famoso con ese nombre", dijo el relevista al destacar la afición de su padre por la leyenda de las artes marciales.

El sueño del Sr. Rondón casi se ha vuelto realidad, con su hijo siendo parte integral de la rotación de relevistas de los Tigres, donde el joven prospecto de 22 años está actualmente dándose su segunda taza de café en Grandes Ligas como el preparador de mesa del cerrador Joaquín Benoit, después del indiscutible fracaso del "Papá Grande" José Valderde.

La realidad es que el joven lanzador nunca pierde la esperanza de finalmente convertirse en el cerrador de los Tigres, como lo ha hecho a través de su carrera en Ligas Menores, pero comprende que todo llegará a su tiempo.

"Entiendo mi rol y no estoy preocupado por eso", dijo Rondón, en su momento uno de los prospectos más cotizados en Grandes Ligas. "Ahora sólo quiero ayudar al equipo a ganar, y si ellos decidieron ponerme en esta situación es porque creen que puedo hacer el trabajo. Está Joaquín Benoit que se lo merece que ha luchado mucho, y me siento muy contento por la temporada que ha tenido".

Rondón inició su carrera como abridor, pero los entrenadores de lanzadores que tuvo a través de su carrera en Ligas Menores le recomendaron una transición a relevista para asegurarse una pronta llegada a Grandes Ligas.

"Era abridor cuando llegué a Estados Unidos pero los 'pitching coaches' me decían que no iba a llegar como abridor, sino que como relevista o cerrador iba a llegar más rápido a Grandes Ligas y yo no quería. Fue difícil porque ya estaba acostumbrado a un rol, pero desde que me convirtieron me gustó mucho y no quiero que me cambien a ninguna posición", afirmó el lanzador, de apenas 22 años de edad.

Rondón subió de lleno a Grandes Ligas tras demostrar un amplio potencial en menores entre el año pasado y la temporada actual, en especial con su espectacular recta que ha llegado a sobrepasar las 100 millas por hora. En 2012, fue nombrado al Partido de Futuras Estrellas, tras finalizar la campaña en Ligas Menores con 29 salvamentos y efectividad de 1.53 en 52 partidos.

Durante la pretemporada primaveral 2013 tuvo una presentación llena de altibajos, con una pobre efectividad de 5.84 en 12 entradas y un tercio. Tras subir su primera vez a Grandes Ligas, continuó con problemas de comando y fue desplazado de nuevo a Toledo, la sucursal de Triple A de los Tigres, donde tuvo 14 rescates con una efectividad de 1.50, mereciendo su segundo llamado a Grandes Ligas.

Rondón confía en continuar haciendo el trabajo necesario para mantenerse con el equipo mayor en Detroit y en especial, ser el futuro cerrador de los Tigres, en su intento de emular la carrera del futuro miembro del Salón de la Fama, el panameño Mariano Rivera.

"Hay que seguir trabajando muy duro todos los días. Éste es un trabajo donde no puedes descuidarte, y para lograr lo que ha logrado Mariano Rivera hay que trabajar mucho", dijo Rondón. "Dios quiera que algún día pueda ser como Mariano, que lo admiro mucho y se acercó a aconsejarme [en los entrenamientos primaverales] y me dijo 'ser cerrador no es fácil'".

Rondón no ha lanzado desde principios de septiembre, teniendo que tomarse unas vacaciones obligadas por molestias en el codo, y el dirigente Jim Leyland ha tenido mucho cuidado de descansarlo de cara a la postemporada, donde los Tigres necesitarán su poderoso brazo en el bullpen.

El venezolano sustituyó en el plantel felino al veterano Octavio Dotel, quien fue enviado a la lista de inhabilitados por lesión. Aunque su posición natural es de cerrador, es probable que Leyland mantenga a Rondón en el bullpen hasta que muestre mejor dominio en sus lanzamientos, lo cual llegará sólo con la experiencia.

El relevista afirmó que se siente muy orgulloso de pertenecer a un club como los Tigres de Detroit, donde afirma impera la armonía y el compañerismo como clave del éxito del equipo, y finalmente realizar su sueño de niño, jugar al béisbol profesional.

"Desde niño siempre estaba con las ganas de jugar pelota. Tenía un bate de plástico y me la pasaba bateando y desde los cuatro años no he pensado jamás en hacer otra cosa", concluyó.

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TORONTO -- José Reyes ha sido siempre uno de los peloteros con una de las sonrisas más contagiosas en todo el béisbol de Grandes Ligas.

Y esa eterna sonrisa se iluminó aún más tras el mega-canje entre los Azulejos de Toronto y los Marlins de Miami que llevó al estelar campococorto dominicano y a Joe Johnson y Mark Buehrle a Toronto para iniciar la campaña 2013 junto a súper estrellas como José Bautista, Edwin Encarnación y el recién coronado Cy Young R.A. Dickey.

El equipo que había sido una decepción durante dos décadas aparentemente se había vestido de un solo tiro de contendiente en su intento de hacer lo que lograron los Rays de Tampa Bay en 2008, romper el monopolio Yankees-Medias Rojas en el Este de la Liga Americana.

Pero todos los sueños se quedaron en las nubes, y los Azulejos nunca estuvieron ni siquiera cerca de ser líderes divisionales. Al momento de redactar estas líneas, se ubican a 20 juegos del tope de la tabla ocupado por los Medias Rojas y completamente fuera de la postemporada, obligados a recoger los platos rotos y ver qué sucedió con una campaña que comenzó con tanta ambición.

"Es difícil porque llegamos al primer día de entrenamiento con una actitud súper buena ya que con el equipo que tenemos con mucho talento no pensábamos estar en el último lugar a estas alturas del juego", dijo Reyes a ESPNDeportes.com. "El motivo es que no hemos jugado en conjunto la mejor pelota posible y por eso estamos donde estamos y ya lo importante es terminar la temporada fuerte, y ver lo que viene el año que viene".

La campaña de Toronto se vio afectada no sólo por la falta de juego en conjunto como acotó Reyes, sino también por decepcionantes campañas para Johnson y Dickey, al igual que una serie de lesiones, entre ellas una severa torcedura de tobillo sufrida por el mismo dominicano, la cual lo hizo perderse la mitad de la temporada.

"La lesión fue dura y sumamente difícil pero puse mucho empeño y trabajo para venir al terreno de juego a seguir ayudando a mi equipo lo más que yo pueda porque este es mi primer año [con los Azulejos] y quería demostrar el jugador que soy", dijo Reyes, que tras su lesión el 12 de abril, estuvo fuera del campo de juego hasta finales de junio.

Desde los 16 años, Reyes creció en la cantera de los New York Mets de Nueva York, su primer equipo en Grandes Ligas, admirando a Derek Jeter, quien afirmó ha sido una de sus más grandes inspiraciones ya que el campocorto de los Yankees también regresó a jugar esta campaña tras recuperarse de una doble fractura en el tobillo, aunque su recuperación ha sido mucho menos exitosa.

Reyes destacó que durante los difíciles tres meses que estuvo fuera del campo de juego, una de las maneras en que pudo permanecer confiado y positivo durante el proceso de recuperación fue manteniéndose en contacto con todos sus fans a través de las redes sociales.

"Algunas personas no tienen idea de la vida personal de uno y a través de las fotos y los mensajes que uno pone la gente puede conocer un poquito más la personalidad de un jugador", dijo el campocorto de 30 años de edad.

El seudónimo que Reyes utiliza en Twitter es @LaMelaza_7, combinación del número que siempre ha vestido en sus 11 años en Grandes Ligas entre Mets, Marlins y Azulejos y el apodo por el cual ha sido conocido desde jovencito en la República Dominicana.

"Desde niño en Dominicana me decían 'La Melaza' los muchachos en la escuela porque siempre he estado conectado con tanta gente. Me dicen que soy dulce y llamo mucho la atención de las personas a las que les gusta estar alrededor de mí, y [el apodo] se me quedó desde niño".

"La Melaza" es también el nombre artístico utilizado por el dominicano, quien fuera de su exitosa carrera en el béisbol, hace unos años comenzó a colaborar con varios cantantes de música urbana, componiendo letras, e incluso siendo intérprete en varias canciones, como "Del envidioso me río", donde canta un estribillo completo que utiliza como música para salir al plato en Toronto.

"Antes no tenía clavo, ni dinero para un guante, pero yo me propuse que iba pa'lante...", dice la letra de la movida canción, la cual Reyes cantó para las cámaras de Camerino ESPN.

La canción está basada por completo en su carrera, donde de modestos comienzos en República Dominicana, Reyes ha llegado a convertirse en uno de los campocortos mejor pagados en la historia del béisbol.

"Todavía seguimos con la melaza por un tubo y siete llaves", dijo Reyes, asegurando que los Azulejos están determinados a terminar la campaña con la frente en alto.

Desde el 16 de agosto, el campocorto ha bateado para .300 con 25 hits, incluidos cuatro dobles, en una de sus mejores rachas de toda la temporada, y Toronto, ganando ocho de sus últimos 11 partidos, ha pasado de ser el hazmerreír de sus rivales a convertirse en el equipo que podría arruinarles la fiesta a Orioles, Yankees o Rays en su intento de clasificar a la postemporada.

¿El que ríe último, ríe mejor?

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WASHINGTON -- Muy pocos lanzadores de Grandes Ligas tienen el honor de contar con una canción compuesta específicamente en su nombre para amenizar su salida a la lomita.

Cuando el cerrador dominicano de los Nacionales de Washington Rafael Soriano asume el montículo en el Nationals Park se escucha al ritmo de reggaetón: "Picha Soriano, picha Soriano, tú eres de Boca Chica y aquí te apoyamos... poncha Soriano, poncha Soriano..."

Dos amigos de su nativo pueblo en la República Dominicana le obsequiaron la composición musical para honrarlo tras su campaña como Todo Estrella en 2010 cuando registró la mayor cantidad de salvamentos en Grandes Ligas con 45, en aquel entonces con los Rays de Tampa Bay.

"Me siento muy agradecido con los amigos que me compusieron la canción", dijo a ESPNDeportes.com el relevista de 33 años. "Les ha gustado mucho a los fans tanto en Nueva York como aquí [en Washington D.C.]. Me dijeron que iban a sacar algo que valiera la pena y me sorprendieron".

Tras su estupendo año con los Rays, Soriano fue fichado por los Yankees de Nueva York a un contrato de $35 millones de dólares por tres años, como preparador de mesa del legendario cerrador Mariano Rivera y con miras a convertirse en su sucesor.

La temporada 2012, tras la severa lesión de rodilla del panameño que lo hizo perderse la mayoría de la campaña, Soriano tomó las riendas de la novena entrada neoyorquina, haciendo una excepcional labor que le mereció un jugoso contrato con los Nacionales al Mariano decidir que jugaría un año más en Grandes Ligas.

Soriano acredita a Rivera como uno de sus grandes maestros e inspiraciones, y recalcó que alguien difícilmente llegará a sobrepasar sus legendarias marcas en el béisbol, y que nunca habrá otro pelotero como el panameño.

"Para mí Mariano es único, no sólo por los números y nombre, sino también como es él como persona. Tiene un don que Dios le dio sólo a él y no importa los años, siempre estará en la memoria de la gente en el béisbol", declaró.

No obstante, su héroe desde pequeño y el lanzador a quien Soriano ha tratado de emular toda su carrera, incluso hasta vestir el mismo número 29, es el estelar ex abridor de los Bravos de Atlanta John Smoltz.

"Cuando empecé a ver pelota en una televisión de 14 pulgadas en blanco y negro veía a la gente de Atlanta jugando porque ellos tenían su propio canal en aquel entonces y siempre me gustó la forma en que lanzaba", dijo Soriano sobre el ocho veces Todo Estrellas y ganador del Cy Young en 1996.

Soriano agregó que tuvo la oportunidad de conocer a Smoltz durante sus años en Atlanta (2007-2009) en lo que fue uno de los momentos más significativos de su carrera.

"Pasé una buena experiencia con él y eso siempre lo voy a llevar conmigo, haber podido tratarlo y compartir, ya que desde pequeño soñaba ser como él. En menores siempre usaba el 29 [de Smoltz] y hasta ahora mismo lo tengo, y siempre que pueda lo tendré".

Soriano afirmó que esa misma humildad que le demostró Smoltz es la cualidad que más admira en un pelotero y algo que siempre ha intentado mantener a través de su carrera, en especial conservando la cercanía a sus raíces dominicanas.

"La humildad y la disciplina son las cosas más importantes para todo ser humano y te van a ayudar a ser más grande cada día", dijo el cerrador, con 12 años de experiencia en Grandes Ligas. "Yo soy uno que desde que termina [la temporada] arranco para mi casa a jugar dominó con la gente del barrio y los fines de semana me voy para la finca con mi familia. [Y si no juego más al béisbol] tengo una opción de vender plátanos en la calle, la humildad es lo que vale".

Ésta no ha sido la mejor temporada para Soriano, ya que a pesar de llevar 37 salvamentos, siendo apenas el cuarto lanzador en la historia de los Nacionales en registrar más de 30 en una sola campaña, ha arruinado seis intentos de rescate esta temporada, la mayor cantidad de su carrera.

"No he hecho mi trabajo y ha sido una temporada difícil para nosotros, pero todo pasa por una razón y lo importante es seguir adelante", dijo el siempre comedido relevista en referencia a la decepcionante campaña de los Nacionales, actualmente a 15 partidos del primer lugar divisional.

Incluso con esas fallas, Soriano se unió a un selecto grupo de cerradores en sumar 30 o más salvamentos en tres campañas en los últimos cinco años, además de actualmente ubicarse segundo en toda la Liga Nacional en número de salvados detras de Craig Kimbrel (44).

El dominicano actualmente disputa la primera temporada de un contrato de dos años y $28 millones de dólares, por lo cual podría convertirse en una buena ficha de negociación en la temporada baja al finalizar la decepcionante campaña 2013 de los Nacionales.

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El lanzador cubano Aroldis Chapman se convirtió en una verdadera sensación la campaña pasada con apenas 24 años de edad y 38 salvamentos en su primera temporada completa como cerrador.

Inicialmente el plan de los Rojos de Cincinnati era que el zurdo formase parte de su rotación de abridores, después de ofrecerle contrato de seis años y $30 millones a principios de 2010, pero se vieron obligados a la transición después de una lesión del taponero Ryan Madson.

Y con una explosiva recta que ha llegado a alcanzar las 105 millas por hora, el lanzamiento más rápido jamás registrado en un partido de Grandes Ligas, es muy difícil pensar que el zurdo podría dedicarse a otra cosa que no fuese el béisbol profesional.

"Está difícil, pero si no fuera pelotero quizás [sería] cantante, pienso que de reggaetón porque la salsa y yo no combatimos mucho, ¡tengo dos pies izquierdos!", dijo el siempre sonreído cubano a ESPNDeportes.com.

El lanzador, al igual que muchos jóvenes de su edad, es amante del género musical, en especial de los cantantes puertorriqueños Don Omar, Daddy Yankee y Wisin y Yandel. Pero aseguró que en el camerino trata de variar las canciones para complacer a todos los gustos.

"En el clubhouse pongo música latina y americana también, para que no se moleste la gente, escucho todo tipo de música, pero en el estadio cuando salgo a pichar tengo una canción de Celia Cruz", acotó con su característica sonrisa.

Chapman, cuyo apellido proviene de sus abuelos jamaiquinos, es pieza importante de la nueva camada de cubanos en Grandes Ligas que ha intentado adaptarse a la cultura estadounidense y al mismo tiempo mantener sus raíces latinas, algo que dijo se le ha hecho muy difícil con los Rojos en Cincinnati.

"Desde el tiempo que estoy en Cincinnati no he visto nada cubano, ni latino, ahora gracias a Dios tengo a mis padres aquí, y puedo comer mi comida favorita... congrí con ropa vieja y tostones", agregó.

La deserción de Chapman, al igual que la de muchos peloteros nativos de la isla caribeña, estuvo repleta de contratiempos, siendo incluso atrapado en su primer en un intento de salida ilegal, cuando perdió su puesto en el equipo nacional. Chapman se reintegró a la escuadra nacional para luego desertar en 2009, durante un viaje a un torneo internacional en Holanda.

El año pasado, Chapman fue acusado de haberse aliado con el gobierno para lograr salir de Cuba a cambio de testificar en casos de posibles deserciones, acusaciones que siempre ha negado, aunque admitió que no ha sufrido al nivel que muchos de los desertores de la isla caribeña.

"Fui a jugar un torneo en Holanda [donde deserté], y luego me fui a España alrededor de nueve meses. Pasé menos trabajo que muchos de los cubanos que han venido aquí, que han tenido que venir en barco [y atravesar] el mar, y hay que tener bastante valor para hacer eso. Casi todos [los cubanos] que hemos llegado aquí hemos tenido que pasar por eso, dejar a nuestra familia atrás, pero con el tiempo, si Dios quiere, uno podrá reunirse con ellos".

El juvenil taponero creció sintiendo gran admiración por el estelar lanzador nativo de Pinar del Río Jose Contreras, quien a sus 41 años permanece activo con los Piratas de Pittsburgh Pirates tras 10 campañas en Grandes Ligas, a quien espera poder emular para seguir poniendo en alto el béisbol cubano.

"Siempre admiré a [José] Contreras desde Cuba y después cuando vino para acá, y siempre lo he admirado como lanzador, es muy buen atleta y muy trabajador. Es a lo que vinimos aquí, a demostrar que podemos jugar en este béisbol. Nuestro béisbol en Cuba es amateur y mucha gente piensa que no podemos jugar en este nivel, y siempre pensé jugar aquí en este béisbol que pensamos es el mejor que hay en el mundo y llegar a ser uno de los mejores peloteros del béisbol profesional".

Chapman, quien fue abridor la mayoría de su juvenil carrera, se está disfrutando a plenitud su rol como taponero y espera seguir contribuyendo para llevar a los Rojos de Cincinnati a ganar su primera Serie Mundial desde 1990, pero dejó muy claro que está muy lejos de ser considerado el próximo Mariano Rivera.

"Está difícil eso. Mariano tiene una carrera perfecta y de muchos años y es muy difícil lograr de ser como él o parecido a él. No sólo yo, pero la mayoría de los cerradores intentamos hacer algo para acercarnos& pero la verdad es que va estar muy difícil", dijo el cubano.

CLEVELAND -- Carlos Santana es considerado uno de los mejores receptores en la actualidad, y lo curioso es que las únicas personas que nunca dudaron que el dominicano podría llegar a tener una carrera exitosa en Grandes Ligas fueron él mismo... y su mamá.

"Esto es lo único que yo sé hacer. Uno como dominicano tropieza mucho y pasa mucho trabajo y en ocasiones tuve mucha dificultad con la gente que no creía en mí, sólo yo mismo y mi mamá, que siempre me ha apoyado, creímos en este sueño", afirmó el máscara caribeño.

La madre de Santana, Nuris Amador, ha sido una de sus mayores inspiraciones, e incluso lo ha llevado a crear una especie de tradición de conectar un jonrón los 19 de septiembre, como lo hizo en tres años consecutivos, para honrarla el día de su cumpleaños.

La campaña pasada, apenas su segunda en ligas mayores, el cátcher firmó un contrato por cinco años y $21 millones de dólares con los Indios de Cleveland. Santana arrancó esta temporada 2013 como el mejor bateador de toda la Liga Americana, con un impresionante promedio de .386.

Aunque sus espectaculares números han bajado un poco de nivel, afectados por un pobre mes de mayo donde conectó sólo 20 hits en 100 turnos, Santana se ha mantenido enfocado en su objetivo de ser mejor cada día, y es esa "energía positiva" la cual afirma ha sido crucial en su éxito.

"Eso está en el pasado, y ya lo pasado, pasado, [a esas personas] les di 'una pescozá sin manos', como decimos los dominicanos, y quizás ahora me ven por televisión y piensan 'me equivoqué'. La vida es así y da muchas vueltas y gracias a Dios estamos aquí, disfrutando del béisbol y trabajando fuerte porque no es nada fácil, el béisbol es un deporte muy mental", dijo cándidamente el dominicano de 26 años.

"Soy una persona muy alegre, todo el tiempo positivo y trato que la gente se sienta bien, eso ayuda, especialmente en un mal momento".

Esa filosofía de enfocarse en el presente abarca muchos aspectos de la vida del talentoso receptor, inclusive al de la música que selecciona para que toque en el Progressive Field cuando toma un turno al bate.

"Depende el momento, hay que vivir el presente, si hay una canción que está ahí activa uno la pone y se motiva. Vivo en el presente, si la música está en el presente, yo la escucho", agregó Santana, aunque sí afirmó que su punto débil son las canciones del bachatero Anthony Santos, en especial sus conciertos en vivo, los cuales siempre escucha en su iPod.

El nativo de Santo Domingo explicó a ESPNDeportes.com que creció admirando al as dominicano Pedro Martínez, no sólo por su excepcional talento y ejemplar carrera, sino también por su actitud desafiante y ganadora a través de su exitoso paso por casi dos décadas en Grandes Ligas.

"Me gustaba mucho ver a Pedro Martínez, no era muy grande de estatura, pero con la mente de un hombre de 6'6"... no le temía a nadie. Fue mi inspiración porque tuve muchos percances, mucha gente no confiaba en mí, pero siempre he sido un muchacho que siempre quiere lograr sus metas, siempre tengo mucha fe y las cosas han resultado bien", acotó.

Santana vive muy orgulloso de sus raíces quisqueyanas, ya sea a través de la música o la comida, entre ellas su favorita "la bandera dominicana" (arroz, habichuelas y carne), y afirmó sentirse muy a gusto en Cleveland.

"[En Cleveland] hay de todo, como saben, Dominicana es el mundo, somos un paisito pequeño, pero con alcance mundial y los latinos estamos por todos lados. [Allá] consigo la bandera dominicana, porque, ¡el dominicano que no come arroz un día no se siente cómodo!"

El orgulloso dominicano formó parte del equipo que se coronó campeón del pasado Clásico Mundial de Béisbol, donde bateó para .273, con dos jonrones, y anotó cinco carreras, siendo figura clave en los ocho partidos que vio acción.

"Ese Clásico fue un éxito ya que nosotros les demostramos a los dominicanos, a la fanaticada y al mundo que nosotros los dominicanos podemos", concluyó.