FILADELFIA -- Este libreto parece conocido.

En el 2008, los Filis de Filadelfia fueron demasiado para los Dodgers de Los Ángeles, y siguieron toda la ruta hasta vencerlos dos veces en el Dodger Stadium para agenciarse el banderín de la Liga Nacional, y llegar a su primera Serie Mundial desde 1993.

Rafael Furcal
APMientras Rafael Furcal habla con los periodistas, Manny Ramírez prefiere no dar cara
En el 2009, de acuerdo a lo que hemos visto en los Juegos 3 y 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, la temporada de los Dodgers se acerca rápidamente a su fin.

El domingo, una magistral labor de Cliff Lee silenció los bates de los californianos, mientras recibía un gran apoyo ofensivo de 11 carreras. Y el lunes Jimmy Rollins se encargó de poner la serie a punto de mate para los Filis al conectar doble de dos carreras faltando un out para que Los Angeles la pudieran empatar.

Tras la derrota, tuvimos la oportunidad de estar presente en el camerino de los Dodgers, y el escenario que presenciamos se asemejó casi al de una funeraria.

El derrotado relevista Jonathan Blaxton, quien permitió el doble de Rollins, fue asediado por la prensa tan pronto terminó de ducharse. Pero su lenguaje corporal dictaba que lo que quería era salir corriendo del camerino para no ser visto por nadie.

Manny Ramírez ejecutó un acto de magia al mejor estilo de Houdini. Este había sido sustiuído a la defensiva por Juan Pierre al comenzar la baja del noveno episodio, y tan pronto salio de juego, se metió al camerino, se cambió y se fue antes de acabar el partido. Cabe señalar que no es la primera vez que hace algo similar, ya que en ninguno de los juegos celebrados en el Dodger Stadium estuvo disponible para hablar con los medios.

El intermedista Ronnie Belliard hizo lo mismo, con un estilo que se asemeja al de Manny. En su casillero, deja algunas cosas personales para despistar a los periodistas, pero logra escabullirse sin tener que dar cara.

De los pocos latinos que quisieron comentar el partido, estuvieron el campocorto dominicano Rafael Furcal y el relevista venezolano Ronald Belisario, quienes afirmaron entre susurros que fue una derrota dolorosa, y que tenían que cambiar su mentalidad para el partido del miércoles.

"Este era el juego que había que ganar... teníamos que ganar para empatar la serie para irnos a casa más tranquilos. Esta derrota nos pone al borde de la muerte. Tenemos que seguir jugando fuerte para evitarlo", dijo Belisario.

"Tratar de venir el miercoles con la cabeza en alto y bien positivo, esto no se ha acabado. todavia tienen que ganar un partido mas para eliminarnos. Nosotros venimos positivos porque el juego no se acaba hasta que logren 27 outs. Padilla ha lanzado bien, yo confío mucho en él. Y nosotros no podemos irnos para la casa con la cabeza abajo. Tenemos que venir con otra actitud", sentenció Furcal.

El único problema con eso es que los Dodgers no parecen tener los recursos necesarios para hacerle frente a la poderosa maquinaria de los Filis.

Ryan Howard esta destrozando a los lanzadores rivales. Ya rompió un récord y empató otro al lograr al menos una carrera remolcada en ocho partidos consecutivos, marca que le pertenecía al inmortal Lou Gherig. Y como se le ha visto en lo que va de serie, los Dodgers van a tener que comenzar a darle un tratamiento similar al de Barry Bonds: embasarlo intencionalmente casi todo el tiempo para que haga el menor daño posible.

Su bateo ha dejado mucho que desear. Conectan colectivamente para .233, y el porcentaje de carreras limpias por juego (porque no se le puede llamar "efectividad", cuando no ha sido nada efectivo) es de un elevado 6.49. Esto significa que para ganar necesitan anotar por lo menos seis carreras por juego, algo que solo han logrado en el primer juego de la serie, y que casualmente perdieron 8-6.

Y para colmo de males, los lanzadores de Filadelfia tienen ERA de 2.83, demostrando dominio total sobre los bates de los Dodgers.

El miércoles, Vicente Padilla tendrá la oportunidad de extender por un día más la temporada de los Dodgers, peros tendrá de frente a un rival poderoso en la lomita, el zurdo Cole Hamels, quien tiene una victoria en esta serie, en el Juego 1 en Los Angeles. Y los Filis no piensan dar tregua para propinarles la estocada final de la temporada a los moradores angelinos.

Así las cosas, tomando en cuenta lo doloroso de la derrota del lunes, el lenguaje corporal mostrado en el camerino, el dominio ejercido hasta el momento por los Filis, y la atmósfera que se crea en el Citizens Bank Park, todo indica que el miércoles estaremos viendo a los Filis rociarse en champaña en celebración por su séptimo banderín de la Liga Nacional y la oportunidad de ser el primer equipo del más viejo de los circuítos en ganar dos cetros de Serie Mundial seguidos desde los Rojos de Cincinnati de 1975-1976.