Nick Kyrgios es un hombre acostumbrado a las luces del circuito. Extrovertido como es, siempre llamó la atención por cada cosa que hizo o dijo dentro de una cancha de tenis. Sin embargo, en este caso, se permitió un momento de reflexión y compartió en sus redes sociales un mensaje de esos días oscuros donde la depresión copaba su cuerpo y mente.
El australiano comunicó: “Este soy yo hace tres años disputando el Abierto de Australia. La mayor parte de las personas asumía que me encontraba bien mentalmente, disfrutando de la vida… pero aquel fue uno de mis períodos más oscuros. Si mirás bien, en mi brazo derecho, podés encontrar la marca de una autolesión".
"Estaba teniendo pensamientos de suicidio, literalmente estaba luchando por levantarme de la cama, lo último en lo que pensaba era en jugar delante de millones de personas. Estaba solo, deprimido, negativo, abusaba del alcohol, de las drogas, me alejé de mi familia y mis amigos. Sentía como si no pudiera hablar ni confiar en nadie".
"Todo esto fue el resultado de no abrirme, de negarme a recibir el apoyo de mis seres queridos, de no esforzarme absolutamente nada en ser positivo. Sé que el día a día puede parecer extremadamente agotador, imposible en ciertas ocasiones. Entiendo la postura de la gente que piensa que, si te abres a los demás, puede hacerte sentir débil o asustado. Desde aquí te lo digo ahora mismo: está bien, no estás solo".
"Yo he pasado por esos momentos en los que parecía que las vibraciones de energía positiva nunca iban a llegar. Por favor, no te sientas como si estuvieras solo. Si sientes que no puedes hablar con nadie, yo estoy aquí, comunícate".
"Estoy orgulloso de decir que le he dado la vuelta por completo a la situación, ahora tengo unas perspectiva completamente diferente de las cosas, ya no doy un solo momento por sentado. Quiero que sepas que eres capaz de alcanzar tu máximo potencial y sonreír. Esta vida es hermosa”.
Hoy es campeón en dobles de un Grand Slam pero su mayor título es haber escapado de algunos fantasmas y no se queda en eso. Le da una mano a aquellos que estén sufriendo una depresión. Ese sí queda en las vitrinas.
