Francia, el equipo de la decepción

Zinedine Zidane, figura absoluta de Francia, sólo pudo jugar el último partido del Grupo Getty Images

Fue un empujón desde la cima al suelo sin impactos escalonados. Una ilusión abrazada a resultados previos que había alcanzado el punto máximo cuatros años antes y que parecía extenderse, esta vez, fuera de casa.

Corea-Japón fue la pesadilla más temida por el seleccionado de Francia. Aquel equipo flexible, dinámico y agresivo que se había visto en la cita de 1998 fue la cara opuesta en el continente asiático: lento, predecible, falto de recursos y por sobre todas las cosas carente de gol.

Quizás esa carencia de anotación haya sido la estampilla que graficó a este seleccionado de Roger Lemerre, que terminó yéndose por la puerta de atrás tras el silbatazo en el tercer partido de primera ronda.

"No hay que poner excusas, pero creo que hubo un golpe de fatiga, está claro. Es verdad que hemos jugado una temporada larga en nuestros respectivos clubes. No hubo pequeños cortes ni periodo de preparación", señaló Zinedine Zidane, máxima estrella del seleccionado bleu, quien se lesionó el cuádriceps de la pierna izquierda en el último partido amistoso ante Corea Del Sur y no pudo estar en los primeros dos partidos de su equipo.

El cansancio jugó una mala pasada en la preparación de Francia, sobre todo por el desgaste que habían tenido las estrellas en las competencias europeas de aquel año. Patrick Vieira, Thierry Henry, David Trezeguet, Sylvain Wildort, Claude Makelele, Mikael Silvestre, Fabian Barthez y el mencionado Zidane, entre otros futbolistas de relevancia, llegaron a la máxima cita de selecciones con un cansancio que sin dudas influenció en el vértigo de un Mundial que exige a los profesionales recuperación en escasas horas.

Sin embargo, los resultados en la preparación sirvieron para disfrazar esta situación de alarma: salieron invictos de los seis partidos que jugaron entre agosto de 2001 y abril de 2002, con empates ante Australia y Rusia, ambos 0-0, y triunfos ante Escocia (5-0), Rumania (2-1), Argelia (4-1) y Dinamarca (1-0).

Si a eso se le suma que el equipo francés venía de ganar la Copa Confederaciones de 2001, el fracaso bleu no aparecía en el orden de prioridades de los pronosticadores de turno. Sin embargo, lo catastrófico empezó a escribirse tras el pésimo partido inaugural del equipo de Lemerre, con derrota ante Senegal por 1-0 en el estadio Mundialista de Seúl.

Cuando parecía que la recuperación era inevitable, igualó 0-0 con Uruguay en un partido para el olvido. Todo indicaba que, finalmente, con el regreso de Zidane a la formación titular, Francia estaba destinada a renacer.

Pero no. La derrota ante Dinamarca por 2-0 dejó al equipo bleu en el último lugar de las posiciones del Grupo A y una marca que será imposible de olvidar para este grupo de jugadores: la peor participación de un campeón del mundo vigente, al cerrar su participación en el 28º lugar.

Con una delantera temible compuesta por Trezeguet, Henry y el joven Djibril Cisse, máximos goleadores de las ligas italiana, inglesa y francesa respectivamente, Francia no pudo inflar las redes ni siquiera una vez. Increíble, pero real.

"No hemos estado a la altura en este Mundial. No hay nada que decir porque la verdad es que no merecimos clasificarnos para octavos", señaló Lemerre luego de la derrota ante Dinamarca.

Y fueron sus últimas palabras, ya que luego de la salida en primera ronda, Lemerre fue destituido para darle lugar a Jacques Santini, cerrando para siempre uno de los capítulos más decepcionantes del fútbol galo en su rica historia.