A 20 años del Romario culé

Romario tuvo un polémico paso en España Getty

BARCELONA -- A dos días de cumplirse diez años del aterrizaje de Ronaldinho y una semana antes de la llegada de Neymar, este 17 de julio es una fecha especial en la historia moderna del FC Barcelona. Y es que tal día como hoy, hace 20 años, Romario da Souza fichaba por el Barça para 'regalar' a la parroquia azulgrana una temporada inolvidable.

Aquella tarde de sábado, procedente de Milán y en compañía de su representante Giovanni Branchini, Romario aterrizó secretamente en en el aeropuerto de Girona. Recogido por el chófer particular de Joan Gaspart, el brasileño se desplazó directamente a la residencia vacacional del entonces vicepresidente azulgrana, donde aquella misma noche acordó su fichaje, a la espera de la aprobación definitiva del PSV Eindhoven.

Dos días después, el lunes 19, el club holandés cerró con el Barça el traspaso por una cifra cercana a los 600 millones de pesetas y el jugador se presentó en el Camp Nou con una frase premonitoria: "Marcaré 30 goles en la Liga". Ni uno más ni uno menos anotó.

Personaje carismático y especial, Romario vivió unas primeras horas en Catalunya muy curiosas. De entrada Gaspart se lo llevó a misa y por la tarde del domingo el directivo Amador Bernabéu (abuelo de Gerard Piqué) le acompañó a la plaza de toros, donde su figura rivalizó con César Rincón o Enrique Ponce, los cabezas de cartel de aquella corrida.

Cuando las orgías goleadoras de Messi no eran más que un futuro desconocido, la eclosión de Romario significó un salto adelante en la última etapa dorada del Dream Team de Johan Cruyff. Fue, para muchos, el principio del fin por cuanto el Barça cambió diametralmente su forma de jugar, con un '9' fijo. Pero, a la vez, el disfrute que 'regaló' el brasileño sigue muy presente en el imaginario del Camp Nou.

Hasta que Messi se dedicó a romper todas las marcas, Romario mantenía en el club barcelonista el de mayor número de hat-tricks en un partido liguero (cinco veces) y su presentación 'seria' ya dejó ver lo que esperaba la gente: anotó los tres goles con que el Barça derrotó a la Real Sociedad en el Camp Nou con una magia fuera de lo común.

Para el recuerdo quedará por siempre la famosa 'cola de vaca' a Alkorta, tras pase de Guardiola, con el que encaró a Buyo la inolvidable noche del 5-0 al Real Madrid en el Camp Nou o sus tres goles en el Calderón, en una primera mitad de ensueño que acabó en tragedia al remontar el Atlético el partido en el último suspiro para ganar al cuadro de Cruyff por 4-3.

Después de ganar la Liga en una última jornada épica gracias al empate del Deportivo frente al Valencia, Romario despidió aquel mágico curso con el borrón de la final de Atenas, en que el Milan apalizó al Barça. Después llegó su coronación en el Mundial de Estados Unidos... Y el inicio de su divorcio.

Y es que Romario volvió de vacaciones cuando quiso y su relación con Johan Cruyff degeneró de mala manera. La segunda temporada del brasileño tuvo apenas una noche mágica frente al Manchester United en Champions, pero la misma noche de enero en que el Barça fue barrido por el Real Madrid en el Bernabéu sentenció su retorno a Brasil, fichado por el Flamengo.

Romario se alineó un total de 76 partidos oficiales con el Barça en los que marcó 51 goles. Su primer año lo cerró con 44 goles en 58 partidos y un huracán de felicidad que, a pesar de todo, es imposible de olvidar.

Tipo especial en todos los sentidos, dejó para el recuerdo frases míticas como cuando defendió su forma de vida nocturna señalando que "si no salgo de noche no marco goles", algo que dijo, curiosamente, dos días antes de meterle tres al Real Madrid en el Camp Nou.

"Le mirabas la cara y sabías qué hacer. Con el dedo te decía que no y no le tenías que pasar el balón; pero en un momento te levantaba disimuladamente el pulgar, le dabas la pelota y podías empezar a celebrar el gol", recordó no hace mucho en una entrevista su ex compañero Guillermo Amor.

Llegaba con cara de dormido al entrenamiento, capaz de no dirigir palabra a ninguno de sus compañeros y se marchaba con el mismo semblante. Se hizo famoso por su afición a la noche (aunque no bebía alcohol) y llegó a contestar a Cruyff con un "tú no eres mi padre" cuando el entrenador holandés le recriminó su poco ánimo en un entrenamiento, lo que provocó una sorpresa absoluta entre sus compañeros.

Romario se marchó por la puerta de atrás el 9 de enero de 1995, pero el paso del tiempo le recolocó entre los grandes del Barça. Su historia comenzó hace ahora 20 años. Y de la misma forma que el terremoto que provocaría no mucho después Ronaldo o de la resurrección que hace diez años personalizó Ronaldinho, el 'Baixinho', Romario, permanece inalterable, en la memoria.