CHICAGO -- De fondo se escucha la música de banda, mientras las banderas hondean a las afueras del Soldier Field. El olor a carne asada está presente en la calle, todos hablan castellano, tienen sus colores verdes bien puestos, ya sea en la playera o pintados en la cara. Es momento de apoyar, de sentirse cercanos a México. En Chicago es una costumbre de cada año y en el inicio de la Copa Oro no fue la excepción.
La gente bailaba mientras escuchaba la música, se tomaba alguna cerveza, preparaba sus tacos y aguardaba impacientemente la hora del inicio del partido. Es una sensación única para ellos vivir esas emociones de estar en una fiesta mexicana sin ser un día festivo.
No se necesita que sea 15 de septiembre o 5 de mayo, con el simple hecho de que la Selección Mexicana de futbol esté presente, es suficiente para ponerse los colores y reunirse con los compatriotas conocidos.
Da lo mismo si son residentes de Chicago o si hay que viajar cientos de millas y unas cuantas horas, lo que le importa a los mexicanos es estar cerca del Tri y disfrutar de Vela, Oribe o Guardado.
“Es fabuloso, venimos desde Wisconsin para apoyar a la Selección. Venimos ocho, pero esperamos a otras ocho personas y hay que esperarlos. Ver a la Selección es sentirse como en nuestro país, ver a nuestras raíces”, relató José Escobar, quien viajó con su familia de ocho integrantes para ver al Tri en Chicago.
Las porras para el Tri se escuchan por todas partes y las pancartas de apoyo figuran en cada rincón. Son de esas cosas que el deporte y particularmente el futbol pueden lograr, con miles de compatriotas que se unen por un fin común, mientras anhelan una victoria y disfrutan de los suyos al menos durante 90 minutos. La Copa Oro ya inició para el Tri en la Ciudad de los Vientos.
