El enfoque calculado de Van Gaal

La inserción de Krul no fue una locura, sino una decisión racional que tomó Van Gaal Getty images

La delgada línea entre genialidad y locura está muy bien documentada. Inclusive hay un estudio hecho en Hungría en 2009 que afirmaba que la gente extremadamente creativa tiene más probabilidades de sufrir de "problemas mentales severos". Y en el fútbol, los márgenes son todavía más finos, porque uno es juzgado por los resultados que a menudo llegan con una gran cuota de buena o mala suerte. Un gol aquí o allá, un disparo desperdiciado o un error del réferi pueden hacerte pasar de una categoría a la otra en un abrir y cerrar de ojos.

Mike Buskens sabe eso muy bien. El ex entrenador del Schalke y del Fortuna Dusseldorf, de 46 años de edad, se hubiese permitido una sonrisa irónica viendo a Holanda avanzando hacia las semifinales el sábado por la noche. Él también había jugado una semifinal dos años antes como técnico, en el DfB Pokal con los Greuther Furth de la segunda división.

El duramente disputado encuentro como local ante Borussia Dortmund no tenía goles en tiempo extra y se dirigía a los penales cuando Buskens decidió cambiar su portero regular Max Grun por Jasmin Fejzic en el minuto 118. Fejzic, un hombre de imponente estatura, tenía reputación de ser un "asesino de penales". Pero el segundo arquero de Bosnia en esta Copa Mundial nunca tuvo chances de estar a la altura de su apodo ante el equipo Jurgen Klopp. Un tiro de larga distancia de Ilkay Gundogan eludió a los defensores de Furth, golpeó el palo y rebotó en la espalda de Fejzic y terminó en la red. Con esa increíblemente fortuita victoria por 1-0, Dortmund llegó a la final en Berlín, donde terminaría aplastando al Bayern Munich por 5-2.

Buskens, mientras tanto, tuvo que irse a nadar al frío mar de Schadenfreude. Había tratado de ser demasiado astuto, o por lo menos ese fue el veredicto de los medios. Su insolencia había sido castigada por los dioses del fútbol. (Por cierto, Buskens se encuentra desempleado en este momento.

Pero en contraste, Louis van Gaal se transformó en "Louis van Genio" – un genio, ante los ojos de muchos en el mundo del fútbol, por poner en el campo a Tim Krul a cambio de Jasper Cillessen un minuto antes del final del tiempo extra ante Costa Rica en Salvador.

El arquero del Newcastle United atajó los penales de Bryan Ruiz y Michael Umaña en la tanda final para lograr que la Naranja Mecánica pase a la semifinal ante la Argentina de Lionel Messi este miércoles en Sao Paulo.

Fue una jugada audaz, tal como muchos directores técnicos habían experimentado con la misma idea durante los últimos 20 años con un éxito variado: en la última Copa Mundial, el entrenador de Ghana Milovan Rajevac había enviado a Stephen Ahorlu a calentar a finales del tiempo extra a fin de ponerlo a jugar a cambio de Richard Kingson antes de los penales ante Uruguay en cuartos de final. El cambio nunca se dio y Ghana terminó siendo eliminado.

Van Gaal no dudó en sacar del campo a un Cillesen que no sospechaba la movida y que se mostró inconsolable al principio. "No le dijimos nada a Jasper porque no queríamos que lo supiera antes del partido", dijo el técnico de 62 años luego de que Krul se transformara en el primer arquero a tiempo parcial en la historia de las definiciones por penales en la Copa Mundial.

El jugador de 26 años había planeado este momento bajo la atención mundial junto a Van Gaal anticipadamente, pero no estaba seguro de que el entrenador no usaría sus tres sustituciones permitidas antes de tiempo. "De repente uno se da cuenta, es como si un sueño infantil se hiciese realidad", dijo Krul después de su impresionante debut en un torneo internacional.

La decisión no se dio por audacia o en un intento de incomodar a los oponentes con un truco, sino como resultado de un proceso de pensamiento racional, explicó Van Gaal más tarde.
Él y su entrenador de arqueros Frans Hoek había declarado que Krul tenía "un mayor alcance" y que estaba mejor preparado para esa tarea, aún cuando su récord principal (dos atajadas en 20 penales en la Premier League) no es gran cosa. Lo que parecía una jugada arriesgada terminó siendo un caso de lógica dura y fría, en lo que concierne al técnico holandés.

Una obsesiva atención al detalle es, desde hace mucho tiempo, una parte clave de su trabajo. En el Bayern, no podían creer cuando sus exploradores prepararon un expediente detallado sobre el SpVgg Neckarelz, el equipo de sexta división de jugadores a tiempo parcial al que se enfrentaron en la primera ronda de la Copa en 2009.

El sábado, una cámara del estadio captó una imagen de su lista de pateadores antes de los penales, una hoja de papel impresa con esmero. Krul seguramente habría recibido algo de información acerca de los pateadores de Costa Rica. Los holandeses, el segundo peor equipo de Europa en tandas de penales --solamente habían ganado una de cinco con anterioridad, un registro casi tan pobre como el uno de siete de Inglaterra-- se había estado preparando para este momento incluso antes de la llegada de Van Gaal. Llegaron a la final del Mundial 2010 contra España en Johannesburgo armados con un dossier sobre sus oponentes creado por el grupo de consultoría Soccernomics, basado en Londres.

La meticulosa planificación anticipada de Van Gaal ha influido en una generación de entrenadores más jóvenes, como José Mourinho y Pep Guardiola. Todos saben que la suerte juega un papel desproporcionadamente grande en el fútbol, lo que a su vez sólo aumenta la necesidad de controlar tantas variables como sea posible. Ellos buscarán la ventaja más pequeña, al punto que alguien debe haberle dicho al jefe de Holanda dónde el defensor costarricense Umaña había pateado su penal exitoso para el AD Municipal Liberia vs RCD España de San Pedro Sula en la Liga de Campeones de la CONCACAF en 2009 (tristemente no lo sé, en caso de que te lo estés preguntando).

La inserción de Krul no fue una locura, independientemente del resultado. Pero tampoco fue un movimiento insondablemente brillante que reivindicó otra actuación poco convincente. El drama desde el punto de penal no debería ocultar el hecho de que los holandeses habían sido poco contundentes, mostrado poca inspiración y carecido de patrones colectivos de ataque durante gran parte de los 120 minutos, ante un equipo muy inferior de Costa Rica que estaba jugando al límite de sus capacidades. Las posibilidades reales --sin tener en cuenta un par de tiros libres de Wesley Sneijder-- llegaron muy hacia el final. Toda apariencia de orden ya se había esfumado de la cancha hace rato a esa altura.

En general, el juego marcó un retroceso. Los holandeses han pasado de apoyarse en su triángulo de oro (Robin van Persie, Sneijder, Arjen Robben), a depender de la banda de dos hombres "Robben van Persie", a apoyarse exclusivamente en Robben en Brasil. El jugador de 30 años tuvo un desempeño increíble. Pero estuvo muy solo -- Van Persie estuvo pobre, Sneijder desapareció en el juego abierto. A pesar de toda su experiencia y know-how, Van Gaal se está topando con los mismos límites de esta escuadra. Si de alguna manera logra sacar dos victorias más de la galera con este equipo, la etiqueta de "genio" estará plenamente justificada. Sin embargo, aguardemos hasta entonces. El sábado por la noche, él y sus hombres sólo hicieron lo que se suponía que tenían que hacer, aunque de una manera mucho más inestable y apasionante de lo previsto.