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¿Puede un viaje salvar la temporada?

TORONTO -- Si la desventurada campaña 2012-13 de Los Ángeles Lakers nos enseñó algo, es que por más desalentadora que luzca, siempre habrá una luz de esperanza a la vuelta de la esquina.

Los Lakers estaban con récord de 17-24 en el punto medio de la temporada anterior, tocando fondo con una derrota en Chicago, su tercer descalabro en fila y noveno en los últimos 11 en ese momento. Fue una derrota espantosa, iniciando con Mike D'Antoni enviando a Pau Gasol a la banca, y luego Dwight Howard desfilando por todo el vestidor con una hoja de estadísticas, señalando que solamente había tenido cinco intentos en tiros de campo (ignorando sus cuatro entregas de balón, cinco faltas personales y el haberse ido 4 de 8 desde la línea de tiros libres, por supuesto).

Fue un punto crítico para los Lakers, y ellos corrigieron el rumbo luego de una reunión entre el equipo en Memphis, Tenn., dos días después, finalizando la segunda mitad de la temporada con marca de 28-13.

Y quizá los Lakers hayan tenido "su momento revelador" (un juego de palabras empleado por Phil Jackson la temporada pasada), un poco antes esta campaña.

Los Ángeles llega al punto medio de la temporada con 16-25, un juego detrás del récord del año pasado, pero habiendo atravesado ya por el proceso de una reunión para ventilarlo todo en Boston el viernes, y habiendo puesto fin a la peor racha de su campaña.

Los Lakers han ganado dos partidos en fila desde esa discusión en Boston, venciendo a los Celtics tras ir abajo por 13 puntos en el segundo cuarto, y ocupándose de los Toronto Raptors por 112-106 el domingo tras verse en desventaja por 17 puntos en el tercer periodo.

En esta ocasión, el punto crítico llegó en la derrota 121-114 ante los Phoenix Suns para comenzar su actual gira de siete partidos. El descalabro ante los Suns fue el sexto en fila para los Lakers y el número 12 en sus últimos 13 partidos, para ponerlos 11 juegos por debajo de .500. Con seis juegos más fuera del Staples Center en ese punto, era totalmente concebible que los Lakers volverían a casa 15 juegos por debajo de .500 sin nada más qué pelear el resto de la campaña, especialmente por la forma en cómo se desarrolló la derrota ante los Suns --Nick Young fue expulsado sin que ninguno de sus compañeros viniera a apoyarlo durante una confrontación de empujones.

Pero Los Ángeles arregló las cosas. Detuvo el sangrado. Perseveró. Ahora, ¿los Lakers pueden salvar la temporada?

"Nos metimos en un hoyo muy profundo, pero lo importante es que estamos jugando muy duro", señaló D'Antoni. "Los muchachos lo están disfrutando. Se están integrando, y algunos de ellos están mejorando".

John Mayer dijo alguna vez que, "si la gente cree que soy un tipo atractivo, es una evidencia de que la guitarra es el retoque por excelencia", y el conseguir una racha de victorias en la NBA funciona de la misma manera. Una vez que los Lakers pudieron jalar aire con esa victoria ante los Celtics, el oxígeno fue directo a sus cerebros y cambió su forma de pensar.

Young anotó 15 de sus 29 puntos en el cuarto periodo del juego ante los Raptors, para dejar su huella en la racha ganadora, luego de que él tuvo que ver la victoria sobre los Celtics desde su cuarto de hotel, mientras purgaba la suspensión de un partido. La mini-racha de victorias lo tiene tan motivado, que admitió que él y Wesley Johnson hablaron entre ellos acerca de que los Lakers deberían terminar su gira con "al menos" un récord de 5-2, significando que ellos no consideran imposible ganar los partidos ante los Chicago Bulls, Miami Heat, Orlando Magic y New York Knicks.

"Ganar ayuda", señaló D'Antoni. "Ganar motivará a todos. Cuando ganas, puedes presionar un poco más a los jugadores, y eso es lo que haremos".

Por supuesto, todavía hay algunas verrugas en este sapo púrpura y oro que anhelan convertir en un príncipe. Los Lakers quizá hayan resuelto su acertijo de pérdidas de balón contra los Raptors --sufriendo solamente 10, que derivaron en 13 puntos de Toronto--, pero ellos fueron vapuleados en los tableros 47-30, y permitieron 52 puntos en la pintura.

"Estuvimos horribles en los tableros, y somos espantosos en la transición defensiva, y somos horribles, a veces, resolviendo las cosas", expresó D'Antoni, dándonos una dosis de Debbie Downer, quizá para probar que les falta mucho camino por recorrer. "No somos nada buenos con algunas jugadas por instinto".

La desesperación todavía está ahí, y la situación de los Lakers es complicada, con Xavier Henry, Steve Blake, Steve Nash, Kobe Bryant y Jordan Farmar fuera de circulación. Pero, de nuevo, Henry podría recibir el alta médica el lunes en Chicago o el martes en Miami… Blake realizó prácticas 5-vs-0 el sábado... Nash está en la etapa final de una preparación física en Vancouver, British Columbia, intentando volver… Bryant prometió volver esta campaña y planea ser reevaluado a principios de febrero... El tendón de la corva de Farmar ha sanado lo suficiente como para permitirle participar en prácticas de disparos.

A lo mejor, quizá lo que los Lakers necesitan es una severa dosis de optimismo para poder lidiar con la tormenta en este momento. Las transformaciones ocurren en la liga. D'Antoni estaba renuente comparar la situación de esta campaña con la de la temporada anterior, diciendo, "estamos en un hoyo más profundo quizá con menos jugadores", ¿pero qué tal si comparamos a los Lakers con los Raptors que recién vencieron? Toronto arrancó la temporada 6-12, y ganaron 14 de 20, antes de que Los Ángeles llegara para romperles su racha de seis victorias en fila jugando en casa.

"Estoy realmente orgulloso de los muchachos por comportarse a la altura, esforzarse, aportar intensidad, enfoque, y no vencerse", apuntó Gasol. "Es lo que necesitamos seguir haciendo de forma consistente, y no preocuparnos acerca de todas las cosas en contra nuestra. Solamente jugar y competir".

Eso es exactamente lo que Gasol ha estado haciendo, anotando 20 o más puntos en siete de los nueve partidos de los Lakers desde que comenzó el calendario 2014, y obteniendo 10 o más rebotes en seis de esos desafíos".

"Pau está jugando excelente", dijo Young. "Está haciendo lo que debe".

Lo que inicialmente parecía como el viaje de los Grammys que seguramente sería la "sentencia de muerte" (tomando prestada otra frase de Jackson) para cualquier esperanza de la temporada de los Lakers, de repente tiene al equipo con marca de 2-1 luego de sus primeros tres partidos.

"Creo que este viaje era necesario para integrarnos más", afirmó Young.

¿Celebración prematura? Quizá. Pero Young tiene los pies en la tierra.

"No podemos relajarnos", afirmó. "Todavía nos restan 41 partidos más".