BARCELONA -- Apartado del plano en el Sevilla, que ya ha comunicado al Barça que no cuenta con él la próxima temporada, y con las puertas del Camp Nou cerradas por expreso deseo de Luis Enrique, el futuro deportivo de Gerard Deulofeu se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Barcelona, que le busca un nuevo destino mientras en el club crecen las voces que aconsejan su traspaso.
Ginés Carvajal, el representante del jugador catalán, no vería con malos ojos su salida del club azulgrana, más después de que este jueves se publicara en Inglaterra el interés del Liverpool en su fichaje, convencido como estaría su entrenador, Brendan Rodgers, de las cualidades de un Deulofeu que ofrecería buenas variantes a su juego de ataque.
El Liverpool tiene poco menos que sentenciada la salida de Balotelli a final de curso, y después de haberse desprendido ya de Suso en el mercado invernal (fue traspasado al Milan) busca regenerar una plantilla de la que también saldrá Gerrard (con destino a la MLS) y en la que el objetivo principal pasa por el fichaje de un delantero de peso y jóvenes con proyección, entendiéndose Deulofeu en este caso.
En el Barça el futuro del futbolista que no hace tanto era considerado la mejor perla de la cantera empieza a quemar, porque mientras Luis Enrique (quien le mandó cedido tras apenas tres semanas de trabajo en la pretemporada de 2014) no cuenta para nada con su retorno, los clubes interesados en una nueva cesión no cumplen las expectativas deportivas, ni del club azulgrana ni del propio Deulofeu.
Un traspaso con opción a recompra comienza a ser valorado seriamente por la junta directiva de Josep María Bartomeu, que entiende que el jugador precisa de un relanzamiento urgente para no quedarse en simple promesa. De hecho, hay quien en el Camp Nou va considerando que ya hace tarde en ese tránsito.
Curiosamente la pasada campaña Deulofeu estuvo cedido en el Everton, el máximo rival del Liverpool y en el que a pesar de su irregularidad dejó patente una excelente calidad futbolística muy apreciada por los hinchas que, probablemente, acogerían con poca satisfacción su regreso a la ciudad para sumarse al club de Anfield.
