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Confianza en Jermaine Kearse rindió frutos para los Seattle Seahawks

SEATTLE -- Con menos de tres minutos por jugar en el último cuarto, el mariscal de campo de los Seattle Seahawks, Russell Wilson, y el receptor abierto Jermaine Kearse estaban teniendo los peores partidos de su carrera.

Wilson intentó cinco pases a Kearse, quien no atrapó ninguno. Los primeros cuatro pases fueron interceptados por los Green Bay Packers, dos de los cuales se desviaron en las manos de Kearse.

Sin embargo Wilson le dio a Kearse una oportunidad más, un pase de 35 yardas para touchdown que les dio el triunfo en el Juego por el Campeonato de la NFC, 28-22, en la primera posesión del tiempo extra.

El regreso de Seattle fue la diferencia más larga al medio tiempo (16-0) remontada en un Juego por el Título de la Conferencia y la tercera diferencia más grande remontada en un partido por el título desde la fusión de la AFL y la NFL de 1970.

"No tenía duda que iba a lograr esa jugada", declaró Kearse. "A pesar que tuve un partido complicado al principio, Russell siguió dándome la oportunidad y convertí una".

La gran jugada de Kearse mandó a los Seahawks de nuevo al Super Bowl. De mal partido a héroe en un momento memorable.

Cuando se terminó, el generalmente tranquilo Wilson se dirigió al círculo de oración de los jugadores en el centro del campo, miró hacia arriba y comenzó a llorar.

"Sí, por lo general soy muy tranquilo", expresó Wilson, quien tiene marca 10-0 en las últimas tres temporadas como titular en contra de mariscales que han ganado el Super Bowl, incluyendo un récord 3-0 contra Aaron Rodgers de los Packers. "Pero estaba pensando en el partido y, no lo sé, los altibajos de la vida en el último año y la gente dudando de nosotros y lo que pudimos hacer. Estaba pensando en mi padre y deseando que estuviera aquí, sin embargo él estaba viendo desde el mejor lugar en casa. Fue un momento emocional para mí".

Fue la ocasión N° 15 en la carrera de Wilson que remontó con los Seahawks en el último cuarto o tiempo extra para ganar un partido, pero nunca había sido así. No en un partido tan importante y no en un día en el que no pudo hacer nada bien en poco más de tres cuartos.

Wilson no completó ningún pase hasta que iban 3:58 del segundo cuarto, bueno, no completó ningún pase con ningún jugador de los Seahawks. Wilson completó dos pases para 12 yardas con los Seahawks en la primera mitad. Completó tres pases para 53 yardas con los Packers en la primera mitad.

La cuarta intercepción llegó en el último cuarto, en una ruta cruzada a Kearse en la que el balón rebotó en sus manos y fue atrapado por el profundo de Green Bay, Morgan Burnett.

"Cuatro intercepciones cuando el balón venía en mi dirección", refirió Kearse. "Pensé, ¿Qué está pasando?'. Pero nunca sentí lástima por mí mismo. Es un partido difícil y tienes que ser mentalmente duro y aprender cómo salir de eso.

"No todo va a ser perfecto. La vida no va a ser perfecta. Siempre habrá puntos bajos. Tienes que ser puesto a prueba y depende cómo respondas a la adversidad. Cuando las cosas no están bien, eso pone a prueba tu carácter".

Los Seahawks caían 19-7 con menos de tres minutos por jugar en el tiempo regular. Sus únicos puntos llegaron en un engaño de gol de campo, un pase de 19 yardas del pateador de despeje Jon Ryan al tackle reserva Garry Gilliam.

La ofensiva no había hecho nada. Sin embargo Kearse dijo que Wilson nunca perdió la fe en él.

"Durante el partido, siguió dirigiéndose a nosotros y se mantuvo positivo", indicó Kearse sobre Wilson. "Dijo, 'Vamos a ganar este partido. No tengo duda y voy a seguir buscándolos. Voy a ser agresivo'. Las cosas no estaban saliendo bien para la ofensiva, pero contaba con nosotros".

Como Wilson ha mostrado muchas veces, está en su mejor momento cuando las cosas parecen estar en su peor momento. Primero fue un acarreo de touchdown de una yarda con 2:09 por jugar en el último cuarto para poner el partido 19-14. Después de una patada corta ejecutada a la perfección, Wilson puso el balón en las manos de Marshawn Lynch, quien corrió para un touchdown de 24 yardas que dio la ventaja a Seattle, 20-19, con 1:25 por jugar.

Pero los Seahawks no habrían ganado el partido si no fuera por un increíble e improvisado pase de Wilson en una conversión de dos puntos. Corrió a su derecha, no tenía a nadie abierto y estaba a punto de ser capturado. Volteó y miró a su izquierda, entonces lanzó el balón por todo el campo hacia el ala cerrada Luke Willson, quien saltó para quedarse con el balón frente a las diagonales.

"Eso ni siquiera era parte de la jugada", recordó Willson. "Es algo improvisado. Si ejecutamos esa jugada 100 veces, esa sería la única ocasión en la que recibiría el balón. Sólo miré hacia arriba y el balón estaba en aire y me sorprendí. Parecieron cinco minutos en esos dos segundos.

"Entre la patada corta, el engaño de gol de campo y la conversación de dos puntos, pareció que fue cosa del destino".

Y se necesitó de una jugada aún más milagrosa en tiempo extra luego que Green Bay convirtió el gol de campo del empate con 14 segundos por jugar en el último cuarto.

Los Seahawks ganó el volado y Wilson estaba listo. Dos pases a Doug Baldwin, incluyendo uno de 35 yardas, prepararon el terreno para el pase de touchdown. Kearse estaba alineado a la derecha y vio su oportunidad. Y así lo hizo Wilson, quien cambió la jugada una vez que vio la alineación de la defensiva de Green Bay.

"No había cobertura", refirió Kearse. "Así que sabía en marca personal [con el esquinero de Green Bay, Tramon Williams] con nadie por el centro. Una vez que vi la cobertura, tenía la sensación que Russ iba a buscar esa jugada. Sabía que si podía vencer a mi hombre, Russ me daría la oportunidad. Esa jugada fue instalada esta semana y Russ lanzó un gran pase".

Wilson indicó que le dijo al coordinador ofensivo Darrell Bevell al inicio del tiempo extra que iba a lanzarle un pase para touchdown a Kearse.

"Lo practicamos toda la semana", sentenció Wilson. "Tenía un presentimiento y sentía que tendríamos esa oportunidad".

Kearse comenzó a correr y Wilson lo encontró en la yarda dos. Williams estaba un paso atrás, tacleando a Kearse en la zona final. Kearse atrapó el balón y lo lanzó a las gradas antes que sus compañeros llegaban a celebrar. Uno de esos compañeros fue Baldwin.

"Hoy, mi amigo tuvo la fortaleza mental para recuperarse", refirió Baldwin sobre Kearse. "No iríamos al Super Bowl de nuevo sin él y muchas jugadas que hizo este año. Así que es momento que los medios locales y nacionales comiencen a darle algo de respeto".

Wilson nunca se dio por vencido. No se dieron por vencidos, y al final, encontraron la manera de ganar.

"Lo he visto hacer muchas jugadas antes", señaló Wilson acerca de Kearse. "Iba a seguir buscándolo".