BUENOS AIRES -- Atlético de Madrid tiene en su plantel a 8 jugadores surgidos de las divisiones inferiores, pero sólo 3 han jugado más de 10 partidos con el primer equipo. Se trata de Jorge Resurrección Merodio 'Koke', Saúl Ñíguez, y Fernando José Torres Sanz 'El Niño'. Koke tiene sangre pura rojiblanca. Aunque el FC Barcelona intentó ficharle con la promesa de hacerle realidad todos sus sueños empezando por el económico, por amor, se negó a abandonar el club de su vida. Saúl jamás hubiera querido marcharse, aunque en su caso, al competir por un puesto con Koke, se vio obligado a aceptar una cesión al Rayo Vallecano para sumar continuidad de juego y acabar de formarse. Lo hizo, y ha vuelto al club para explotar definitivamente.
Y Fernando Torres protagoniza un regreso soñado en noches de ansiedad y desvelo. 'El Niño', que cumplirá 31 años el próximo 20 de marzo, aún después de someter su sangre al mestizaje de una carrera trepidante durante 7 años en los que conoció cielo e infierno en Inglaterra e Italia (Liverpool, Chelsea y Milan), ha retornado al Manzanares con el flujo sanguíneo tan puro como el de Koke porque jamás ha dejado de amar al Atlético pese a la distancia.
Esto era lo que quería y pretendía, lo que quiere y pretende, Diego Pablo Simeone para sostener la ambición y el compromiso de su Atlético de Madrid. Calidad (prueba de ello también ha sido el fichaje del veterano Rubén Gracia Calmache 'Cani', procedente de Villarreal), no exenta de sentido de pertenencia y pasión. ¿Por qué? Porque el 'Cholo' entiende que sin ese combo el Atlético no será capaz de volver a ganar títulos importantes como los que ha conseguido el club desde que él asumió la dirección técnica del equipo 'colchonero' en diciembre de 2011.
El entrenador argentino se molestó consigo mismo por fallar una apuesta personal en el partido frente al FC Barcelona este domingo (3-1). Se reprochó colocar como lateral zurdo a Jesús Gámez porque interpretó que por ser diestro a capa y espada iba a ser ideal para cerrar las diagonales de Lionel Messi hacia el área. Y se fastidió especialmente porque el Barcelona le ganó la pelea al Atlético en el primer tiempo con sus armas distintivas (parcial de 2-0). Coraje, enjundia, abnegación, solidaridad, intensidad, y acierto en momentos puntuales. El segundo tiempo, en cambio, le dejó satisfecho en la medida que sus dirigidos recuperaron sus credenciales para comunicarle que el desbarajuste de la primera parte había sido fruto de una anomalía. Nadie hubiera podido conciliar el sueño por la noche de haber mantenido el carácter exhibido en los primeros 45 minutos. Juanfran, lateral derecho del equipo rojiblanco, fue gráfico tras el partido: "'Cholo' nos dijo "como nos metan seis me voy a enojar y ustedes saben qué pasa cuando sucede eso, así que salgan a la cancha, pongan lo que hay que poner y marquen un gol, que eso nos va a volver a meter en el partido".
Simeone ha guiado al Atlético a la conquista de 5 títulos (3 locales y 2 internacionales), pero su voracidad competitiva no tiene límite y sólo se siente pleno si la contagia. Porque es un ganador nato, porque en su corazón late la pasión por el Atlético desde que se transformó en un símbolo de este equipo cuando era jugador, y porque desea continuar haciendo historia junto a sus dirigidos y el público del Vicente Calderón. Sus frases "partido a partido" y "ganar, ganar, ganar, y volver a ganar, y ganar y ganar, y así continuamente", han dado a luz un movimiento, un registro, "el cholismo", que apunta a depositarle dentro de algunos años, en el banco de la selección argentina.
Por si había dudas sobre su futuro mediato y el de su cuerpo técnico, tiene contrato hasta el 30 de junio de 2017 y el presidente del Atlético, Enrique Cerezo, llevó tranquilidad a hinchas y socios durante el partido frente al FC Barcelona ante los rumores de que el técnico emigrará a la Premier League inglesa en julio al asegurar en la televisión española que "el Cholo va a permanecer mucho tiempo con nosotros y vamos a seguir viviendo grandes momentos junto a él".
El equipo rojiblanco se ha acostumbrado a ganarle partidos al Real Madrid, y el Barcelona recién supo y pudo imponérsele este domingo, tras un año en el que no había conseguido ganarle un mísero encuentro en el tiempo reglamentado. El primer objetivo de Simeone fue molestar a los dos gigantes del fútbol español. La segunda meta que se planteó fue escupirles el asado y robarles algunos de los títulos más importantes. Lo logró en la temporada pasada al birlarle la Liga al FC Barcelona en su propia cancha y estuvo a punto de soplarle la Copa de Europa al Real Madrid. Ahora la obsesión es extender en el tiempo esta hora de gloria y normalizar cada triunfo, sin que el hecho de que ganarle a ambos se siga interpretando como una hazaña. La actualidad encuentra al Atleti tercero en la Liga, con 38 puntos y una relación de goles de 35-18.
En la victoria, Simeone hace los ajustes quirúrgicos necesarios para evitar que merme el nivel cualitativo del plantel a pesar de que le venden jugadores claves. En la derrota, se obliga a analizar de manera compulsiva e incide sobre el ánimo del equipo para que no decrezcan la autoconfianza ni la voluntad, y se mantenga encendido el espíritu de superación.
Algún día se agotará la pasión y regresará la incertidumbre al Atlético de Madrid, pero ese tiempo no llegará mientras su entrenador siga siendo Diego Pablo Simeone.
