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Marc Márquez sufrió una dura caída en el GP de Estados Unidos

El español se cayó durante el primer entrenamiento libre de la tercera fecha de MotoGP y la actividad se paró con bandera roja.

Marc Márquez llegó a Austin, uno de sus circuitos fetiche, con la ilusión de encauzar un Mundial de MotoGP que comenzó a puro ritmo de Aprilia. Marco Bezzecchi se paseó por las dos primeras citas y nada mejor que el GP de Estados Unidos, en una pista en la que ganó siete veces como, que tiene mayoría de curvas a izquierda y sentido antihorario como tanto le gusta, como para dar un golpe sobre la mesa y mostrar sus credenciales de campeón. Pero el fin de semana estadounidense arrancó de la peor manera para el español: sufrió una aparatosa caída en el primer entrenamiento libre.

Diez minutos habían pasado apenas del arranque de la actividad de la categoría reina del Mundial, cuando Marc se fue al suelo en la décima curva. La entrada a la variante ya había sido con su Ducati un tanto descontrolada, como picando. Pero lo peor llegaría al instante: se cerró el neumático delantero y la caída fue inevitable. El revolcón fue a gran velocidad (viajaba a 192 km/h cuando se fue al piso) y el nonacampeón derrapó muchos metros, con vuelo incluido al tocar la leca con la panza y despegarse del piso. La Desmeosedici y Marc viajaron hasta las barreras de contención y los médicos llegaron de inmediato y la actividad se paró con bandera roja. El piloto de Cervera se levantó y se fue caminando hasta un scooter en el que lo esperaba un integrante del equipo de Borgo Panigale para llevarlo de vuelta a los boxes. En el camino, el español se tomaba la muñeca izquierda.

Las alarmas se encendieron de inmediato en el box de Ducati. Las caras de Davide Tardozzi y Gigi Dall’Igna era la evidencia. Es que la gran duda alrededor de Márquez es cuántos más de esos revolcones podrá soportar su ya mancillado físico. De hecho, el español tiene la renovación de contrato por dos años con la marca italiana en su bolso desde hace rato, pero no estampa la firma porque no sabe cómo estará su físico. Algunos hasta ponen en duda la continuidad de la estrella del Mundial más allá del cierre de 2026. Márquez no resiste más lesiones. Este año ya empezó dando ventaja por aquella fractura en la apófisis coracoides del hombro derecho que sufrió en Indonesia y que lo dejó afuera de las últimas cuatro citas del año pasado. En Tailandia, donde comenzó el ejercicio 2026, Marc avisó que no estaba al 100%. Así llegó también a Brasil. Su cuerpo no resiste más golpes y su espíritu, tampoco.

Tardozzi, jefe del equipo, avisó: “Marc está bien, pero recibió un fuerte golpe en el brazo derecho y en la mano izquierda. Le duele, pero no tiene nada roto. Así que, si quiere, puede volver a subirse a la moto”. Justo en el brazo derecho, otra vez.

Pero Márquez es un guerrero. Y como tal, se cambió su capa, se sacó el buzo raído del revolcón y se puso uno nuevito. Le atendieron el brazo izquierdo, le pusieron una cinta que aprisionó la muñeca izquierda y, a falta de diez minutos para el final de la sesión, se subió a la segunda Ducati (la otra llegaba con daños importantes a boxes) y volvió a salir.

Después de dar unos giros lentos, como tratando de recuperar confianza, Márquez aceleró y se metió cuarto, con 2m02s093, justo 93 la milésima, para quedar a 378 milésimas de Pedro Acosta, el más veloz. Mientras Marc daba vueltas, en el box de Ducati se veían cara de preocupación y charlas permanentes. Saben que su estrella está en una cajita de cristal y no puede romperse otra vez. Pero lo necesitan. Si Pecco Bagnaia, el compañero de Marc que ya está de salida (¿Aprilia en 2027?) fue 11º y a 796 milésimas, sin revolcones y completando el programa. El fin de semana de redención de Márquez y Ducati comenzó complicado.