Luis Romero, exfutbolista de Peñarol y Nacional, habló en el programa “Hora 25” (Radio Oriental) sobre cómo vio el año que hicieron los equipos grandes, y lo que implica jugar en uno y otro club.
Romero, que vistió la camiseta del Carbonero durante el Quinquenio, habló de cómo vio el desempeño del equipo en 2023. Sobre la magra campaña en la CONMEBOL Sudamericana, dijo que “Peñarol tiene una historia y manera de jugar que no tiene nada que ver con el entrenador que llevaron”, en referencia a la etapa de Alfredo Arias como DT del club. Se refirió a la importancia de los procesos en el fútbol, de poder adaptarse a un sistema y a respetar la idiosincrasia de juego de cada institución. “Se comenzó el torneo con un entrenador con una idea clara, que no digo que el entrenador sea malo porque se fue a otro equipo y llegó a instancias finales, hablo de la historia y del respeto que tiene que tener un equipo cuando va a elegir entrenador. El error estuvo por ese lado”, indicó.
También, acerca de que Peñarol cambiara dos veces de DT en la temporada, dijo que es el cargo que primero “revienta” cuando los resultados no acompañan, y que también hay que apuntar al nivel del plantel. “Al jugador no lo tenés que evaluar solo por sus capacidades futbolísticas sino por cómo soporta la presión, el estrés y el tener que jugar en un grande. No cualquiera lo puede llegar a hacer de buena forma. Cuando pasan las cosas que pasaron, el equipo no te saca adelante”, dijo.
Para Romero, hay fallas en el scouting de los jugadores en los equipos grandes, y años atrás era más difícil ver a un futbolista pasar de un equipo menor a Nacional o Peñarol. “El nivel tenía que ser bueno a largo plazo, no es de un año al otro. Ahora ha cambiado mucho: una buena campaña y se te abren las puertas. Los mismos clubes cambian mucho los planteles de un año a otro. Los referentes que puedan haber, no los encontrás, salvo a uno o dos. Eso habla del nivel que encontrás. No cualquiera puede jugar en Peñarol y tienen que tener un tiempo de adaptación”, señaló. Repasó que, cuando le tocó llegar al Carbonero desde Basáñez, le llevó un semestre adaptarse y tuvo que pasar una “presión muy grande porque no convertía”, pero los jugadores con más trayectoria del equipo hacían que “todo fuera más llevadero”. “Cuando uno engranó en el equipo, empezó a funcionar y se me hizo más fácil. Ahora Peñarol no tiene ese respaldo de jugadores que al llegar te hagan ver lo que es jugar en Peñarol, de la manera que tenés que hacerlo y es algo que lo están padeciendo”, indicó.
En referencia a las finales contra Liverpool, dijo que vio a un Peñarol “apático, que no encontró nunca cómo ser protagonista y fue más de respuesta que de propuesta”. “Si analizás a Peñarol por su historia, salvo en algunos partos jugando afuera, siempre fue protagonista y salía a pasar por arriba al rival. No se vio ese Peñarol, también producto de los jugadores que tiene. No había jugadores con historia en Peñarol que supieran transmitir eso, si bien está el ‘Vasquito’ Aguirregaray, los demás son de paso. Y es bravo transmitir algo que no sabés qué es”, señaló.
El exdelantero se refirió también a los refuerzos que llegan a los equipos grandes, y a cómo a muchos les tocó tener lesiones importantes. “La presión que ejerce Peñarol creo que no la ejerce ningún club en el mundo. Eso a veces genera estrés, y eso repercute en el físico del jugador”, comentó. Consultado sobre si sentía que la presión de jugar en el aurinegro era mayor que la de vestir la camiseta de Nacional, respondió: “sí, totalmente”. “Yo lo sentí así. Capaz que fui en otra etapa de mi vida a Nacional, pero veías a los jugadores del plantel y la presión era otra. En Nacional no digo que no fuera importante o que no se concentraban, pero vivían el fútbol de otra manera porque había jugadores más maduros. Se vive de otra manera, se juega de otra manera y la hinchada te lo hace sentir de otra manera. Los paladares son totalmente distintos. Ahí tenes que ser muy certero al elegir jugadores para uno y otro. Hay características para Peñarol que tienen que estar y muchas veces no las tienen, y eso juega en contra. El hincha de Peñarol te pide dos o tres cosas básicas: no dar ninguna pelota por perdida, ser aguerrido, ser agresivo y los atributos que van con lo emocional y lo físico, y obviamente tenes que jugar”, contó Romero. En cambio, sobre jugar en Nacional, resaltó: “vas ganando 2-0 o 3-0 y te piden que hagas el cuarto, y que juegues bien”.
Hablando sobre el Bolso, equipo donde jugó entre 2005 y 2006, fue consultado por la etapa de Ricardo Zielinski como DT, y resaltó la importancia de conocer bien el medio al que se llega. “Es muy diferente al argentino, lleva un proceso de adaptación. No se pudo dar, los resultados llevaron a que lo tuvieran que echar, pero no creo que Zielinski sea un mal técnico ni tampoco Eduardo Domínguez, que fue campeón ahora en Argentina. El grande no espera, si no funcionás, pagás las consecuencias de estar en un grande. Y si los resultados no acompañan, tenés que dar paso al costado o el peso de la hinchada hace que te tengan que echar”, opinó.
Respecto a la tarea del “Chino” Álvaro Recoba en Nacional, dijo que en 2024 “se va a ver al verdadero ‘Chino’”. “Agarró un equipo con un funcionamiento con una manera, él tiene su modelo de juego y este año que viene lo puede llegar a expresar con los jugadores que traigan, para poder competir y ser competitivo. Nacional tuvo la mala suerte que los jugadores que contrató no vinieron en buena forma o se lesionaron. El que si hubiese arrancado bien de entrada, para mí, hubiera sido el jugador del campeonato es Gonzalo Carneiro. Lo pudo disfrutar poco al final cuando ya estaba el pescado vendido. El tema es que los grandes contraten jugadores que puedan desequilibrar todo el campeonato”, planteó.
