Merodeadores del área penal, los delanteros centros modernos son una fuerza incontenible. Anotan en cualquier partido, contra cualquier equipo y desde cualquier posición cerca de la portería. De pase raudo y mente rápida, su habilidad para leer el juego y anticipar dónde caerá la pelota tres pases antes de que llegue, es lo que los distingue de los demás. Además, no son solo los goles fáciles que anotarán: los mejores delanteros centro pueden improvisar y rematar con cualquier parte del cuerpo (excepto las mano, desde luego) para cumplir la misión. Inteligentes movimientos, ingeniosos trucos, atrevidos pases de tacón y esa sangre fría para ejecutar jugadas a balón parado son sus mejores armas.
Luis Suárez, Barcelona
Algún día se sabrá la verdad y nos dirán por qué fue hasta que cumplió 24 años y se incorporó al Liverpool (y, admitámoslo, a la sombra de esa otra importante contratación en el último día del mercado de fichajes, Andy Carroll) que se transfirió a una de las principales ligas europeas. En cualquier caso, Suárez rápidamente se consagró como uno de los mejores delanteros centro de todos los tiempos, un goleador consumado que se trasladó del Liverpool al Barcelona sin dudarlo ni un segundo.
Excepto, por supuesto, cuando se perdió juegos por morder rivales o usar lenguaje racista. Ahora que parece estar canalizando sus emociones hacia la cancha, está cerca de convertirse en un referente en su posición.
Sergio Agüero, Manchester City
Sus padres le decían "Kun" por su caricatura favorita japonesa (en realidad le decían "Kum Kum") y hasta el día de hoy hay algo infantil y alegre en la forma en la que se lanza a anotar goles.
Lo que más impacta es su consistencia sobrenatural. Hizo su debut un mes después de cumplir 15 años. Dos temporadas después sumó 18 goles y, desde entonces, ha anotado 17 goles o más (a menudo muchos más) todos los años a excepción de uno.
Su movimiento, primer paso, olfato de gol y capacidad de remate superlativa te recuerdan de alguna manera a Romario, excepto por el hecho de que, a diferencia de la leyenda brasileña, Agüero está en constante movimiento. Y, sabiendo lo bueno que es, aquellos que le dan gran importancia a los factores genéticos, no ven el momento de que su hijo, Benjamín, crezca. Tiene los genes de Kun por el lado del padre, obviamente, pero su abuelo materno es nada más y nada menos que Diego Armando Maradona.
Robert Lewandowski, Bayern Munich
Un poco como Suárez, o se desarrolló de forma tardía o los scouts estaban dormidos. Probablemente sea un poco de ambos.
Ciertamente anota goles. Anota montones. Y rápidamente. En una ocasión entró de relevo y marcó cinco goles en menos de nueve minutos. Alcanzó la marca de los cien goles más rápido que cualquier otro jugador extranjero en la Bundesliga.
Se mantiene ocupado, es rápido, es fuerte y dispara, con precisión y potencia, ya sea con los pies o la cabeza. Más que nadie en la lista, es el prototipo de delantero centro.
Antoine Griezmann, Atlético Madrid
A Griezmann le gusta hacer las cosas de un modo distinto. Lo cual puede explicar por qué abandonó su Francia natal a los 14 años para incorporarse al Real Sociedad de España, aunque suficientemente cerca de la frontera para ir a la escuela en su país natal. O por qué cuándo se marchó de este club, eligió un equipo tan físico como el Atlético Madrid, probablemente el destino menos obvio para sus finas habilidades. Sin embargo, Griezmann es un artista con el corazón de un soldado. Demostró que podía hacer todo lo que se le pedía sin la pelota, además de continuar repartiendo magia con la bola.
Es un delantero todoterreno moderno, cómodo en el último tercio de la cancha.
Zlatan Ibrahimovic, Manchester United
Él es Zlatan. Es posible que existan jugadores que sean más grandes (muy pocos), más fuertes (cabe dudarlo) y más talentosos (sumamente improbable, pero mantendremos la mente abierta). Pero no hay nadie que sea las tres cosas a la vez y que combine estas tres cualidades como él. A dondequiera que vaya, se trata solo de él porque, pues, ¿de quién más podría tratarse?
Desde sus cintas negras en Taekwondo cuando era joven, a sus años de adolescencia en los que se hizo pasar por policía y detuvo a un automovilista en Ámsterdam, su colección de títulos en la Serie A, la tormentosa riña con Pep Guardiola, su reinvención como el príncipe del Parque de los Príncipes del Paris Saint-Germain, a su furia por el apagón en el Teatro de los Sueños... es todo une espectáculo.
Deberían escribir un libro sobre él, no, esperen un momento, él ya lo hizo. E incluso logró vender una aplicación complementaria con el libro. Él es Zlatan.
Gonzalo Higuaín, Juventus
Tal vez sean los genes. Su padre fue un duro defensa argentino. Entonces ¿qué haces? Sigues sus pasos pero en sentido contrario y te conviertes en el tipo de jugador que los defensas realmente odian: el delantero centro que encuentra el espacio donde no lo hay, el artillero que puede anotar desde cualquier ángulo y de cualquier manera.
A primera vista no parece mucho en la cancha, de hecho, después de convertirse en uno de los cinco jugadores más caros de todos los tiempos, muchos se ríen de su cuerpo robusto, pero al observarlo en plena carrera descubres por qué a menudo es el primero en llegar a la pelota y es capaz de sacar un remate perfecto.
Lo hizo en el River, lo hizo durante muchos años en el Real Madrid, batió el título de goleo de la Serie A en el Napoli y ahora la Juve seguramente esperará que sus goles los lleven al gran premio de la temporada.
Thomas Müller, Bayern Munich
De todos los jugadores en la lista, probablemente sea el menos atractivo a la vista. No es elegante, no es técnicamente prístino y aunque obviamente es superatlético, su energía es más violenta que fluida. Y sin embargo, es uno de los jugadores más productivos a escala mundial, un tipo que queda perfectamente definido por el término en alemán Raumdeuter o "interpretador del espacio".
No solo interpreta el espacio, lo maximiza, lo reinventa, lo redefine, lo hace aparecer de la nada. Pocos jugadores actuales tienen un sentido del movimiento y anticipación comparables y, cuando se combina lo anterior con su insólita capacidad atlética y prodigiosa producción, no es de extrañar que sea el tipo de jugador que los entrenadores y aficionados veneran.
Pierre-Emerick Aubameyang, Borussia Dortmund
Su padre fue un famoso futbolista gabonés que demostró lo que valía en tres continentes y se convirtió en scout del Milan. Naturalmente, guio a sus tres hijos futbolistas a los Rossoneri. De hecho, dos de ellos jugaron con el primer equipo; el tercero, Pierre-Emerick, no fue uno de ellos.
¿Adivina cuál de ellos pasó a gozar de una carrera brillante? Sí, acertaste. A decir verdad, su habilidad técnica no siempre estuvo al mismo nivel que su aterradora velocidad. No fue sino hasta los 22 años en Saint-Etienne que los directores técnicos se dieron cuenta de que era más devastador por el centro que como volante.
Hoy en día se basa tanto en su técnica y lectura del juego, como en su velocidad. El resultado es que está logrando que los fans del Borussia Dortmund comiencen a olvidar a Lewandowski. Y tener la habilidad de apretar el acelerador es siempre un buen Plan B.
Karim Benzema, Real Madrid
Es uno de esos jugadores que ha logrado tanto, pero que te hace dudar cuánto más habría podido lograr de no haber sido por las lesiones y la falta de juicio. A lo largo de las últimas nueve temporadas, Benzema ha alcanzado la marca de 20 goles (con el Lyon y el Real Madrid) en ocho ocasiones. No es una cifra mala si consideramos que se pierde grandes partes de la temporada prácticamente cada año por una u otra dolencia. Y todo ello sin tener en cuenta sus distracciones fuera de la cancha, como que lo acusaron de formar parte de una red de prostitución en el 2010 o que fue arrastrado a un desagradable caso de chantaje la temporada pasada.
Benzema es fuerte, rápido, talentoso y suficientemente humilde como para ceder el protagonismo a otros, cualidades que con demasiada frecuencia se pierden entre las lesiones y actividades extracurriculares.
Diego Costa, Chelsea
Uno de los grandes misterios sobre Costa es si terminará su carrera con más goles o más tarjetas amarillas. A principios de noviembre de 2016, los goles iban ganando (151 a 121) pero nunca se sabe lo que pueda pasar a medida que envejezca. Y, desde luego, también ha acumulado ocho tarjetas rojas.
Los acólitos de Costa (existen muchos) dirán que es el precio que paga por jugar todos los partidos como si estuviera entrado a su propia Cúpula del Trueno: "¡Dos hombres entran, solo uno sale!"
Quizá, pero queda claro que cuando se queda en el terreno de juego, es el tipo de artillero que hace el duro trabajo de inmovilizar a una línea de cuatro prácticamente solo. Y tampoco se define a sí mismo por los goles, como ya sabrán los que han visto el entusiasmo con el que cede el balón a sus compañeros de equipo. Siempre y cuando mantenga los arranques de furia controlados, se encuentra entre los mejores del mundo.
