Millonarios excéntricos siguen en busca de comprar clubes europeos

BARCELONA -- Pocos meses después de hacerse efectiva la venta del Milan por 740 millones de euros a un grupo inversor chino, millonarios de todo el mundo siguen fijando sus ojos en los clubes europeos.

Jeques, magnates del petróleo, productores de cine, emprendedores o grupos inversores han tomado el control de no pocos clubes, en una moda que comenzó en Inglaterra y que va trasladándose por las grandes Ligas europeas... con excepción de Alemania.

El Celta está cerca de concretar su traspaso a manos de un grupo empresarial chino (CITS) que pagará alrededor de 100 millones de euros por hacerse con la propiedad del club. La venta del Olympique de Marsella al magnate estadounidense Frank McCourt, por una cifra estimada en los 200 millones de euros, se anunció para el 18 de octubre. El Swansea fue adquirido por dos socios estadounidenses que pagaron algo más de 100 millones de euros. Y el multimillonario nigeriano Aliko Dangote ya dio a conocer su deseo de adquirir el Arsenal.

De la actual Premier League, apenas cinco clubes (Tottenham, Burnley, Stoke City, Middlesbrough y West Ham) permanecen en manos británicas y el anuncio de Aliko Dangote en 2015, que fue corroborado en septiembre de este 2016, convertiría al Arsenal en el primero en ser propiedad de un africano.

De momento, el último caso en la Premier lo protagonizó el Swansea, por quien los magnates estadounidenses Jason Levien y Steve Kaplan pagaron algo más de 100 millones de euros. Levien es el dueño del DC United, que disputa la Major League Soccer, mientras que Kaplan es el vicepresidente ejecutivo de los Memphis Grizzlies de la NBA.

Cuando se llevó a cabo su compra , se insinuó que Landon Donovan podría adquirir un pequeño grupo de acciones.

El Manchester City, adquirido en 2009 por la familia real de los Emiratos Árabes, lleva camino de convertirse en el club más poderoso de toda Europa, en franca competencia con el PSG, desde 2011 en manos de Qatar y superando al Chelsea del ruso Abramovich o al Manchester United de los estadounidenses Glazer.

"Queremos devolver Marsella a su posición dominante en el futbol. Queremos hacer un equipo ganador", proclamó Frank McCourt cuando anunció la compra del Olympique de Marsella, donde se contempla con impotencia el mando del PSG y la ambición de Dmitry Rybolovlev, que relanzó al Mónaco a partir de su adquisición también 2011.

ITALIA Y ESPAÑA, EN CAMINO
Las últimas fronteras son España e Italia. En noviembre de 2015 el grupo chino Rastar se hizo con la propiedad del Espanyol, no tanto con el objetivo de convertirlo en un grande a corto plazo como con el reto de asegurar su supervivencia.

Se calcula que Chen Yansheng, nuevo dueño del club periquito, ha invertido cerca de 200 millones de euros para evitar su quiebra y ponerse al día en los pagos. Su crecimiento deportivo, también anunciado, queda para más adelante.

En mayo, el Granada pasó de manos de la familia Pozzo, italiana, a poder de la sociedad china Desport, que pagó por su compra 37 millones y dio a conocer su intención de relanzar al club nazarí, algo prometido en su día por Abdullah ben Nasser Al Thani con el Málaga y no conseguido.

El último caso es el del Celta, al que el empresario gallego Carlos Mouriño compró en 2006 por 5 millones de euros y que, tras invertir cerca de 20 desde entonces para salvarlo de la quiebra y sanearlo, está en la recta final de las negociaciones con el conglomerado chino CITS para venderlo por una cantidad que se estima en 100 millones.

En Italia el Milan ha sido el último, aunque muy destacado por los 740 millones de euros que pagó un consorcio chino para hacerse con la propiedad del club rossonero que estuvo en manos de Silvio Berlusconi desde 1986.

La Roma está en manos del estadounidense James Pallotta desde 2012, cuando adquirió la mayoría de acciones del club. "Sé lo locos que son los aficionados de la Roma y estoy preparado porque no saben lo loco que estoy yo", clamó al llegar a la capital italiana prometiendo un Scudetto que aún no ha conseguido ganar.

El Milan siguió el camino emprendido meses antes por el Inter, adquirido en su día por Erick Thohir a Massimo Moratti y que lo vendió al grupo Suning. "La inversión permitirá al club volver a sus días de gloria y convertirse en una entidad más fuerte capaz de atraer a las mejores estrellas de todo el mundo", anunció el presidente de la compañía china, Zhang Jindong, horas después de pagar 270 millones de euros por el 70 por ciento del Inter.

Con todo, en Italia permanecen no pocos empresarios o grupos empresariales autóctonos al frente de los clubes. Ocurre con la familia Agnelli en la Juventus, Aurelio De Laurentiis en el Nápoles, Diego Della Valle en la Fiorentina, Massimo Ferrero en la Sampdoria o Maurizio Setti en el Verona.

No es una situación muy diferente a la que existe en España, donde la 'invasión' extranjera, en la que debe incluirse a Peter Lim en el Valencia, convive con empresarios nacionales como Fernando Roig, propietario del Villarreal, o Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, copropietarios del Atlético de Madrid... En el que entró con una participación del 20 por ciento el empresario chino Wang Jianlin pagando 45 millones de euros.

ALEMANIA, AL MARGEN
Podría incluirse en este apartado a Florentino Pérez, por más que el Real Madrid (como ocurre con el FC Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna) mantiene un status jurídico diferente, propiedad de sus socios que pueden votar a los dirigentes.

Claro que Florentino se las ha apañado en los últimos tiempos para hacerse fuerte en una presidencia de la que no se contempla posibilidad real de sacarlo después de haber hecho una serie de cambios en los estatutos del club que convierten, casi, en inviable la aparición de un rival en las urnas.

Donde no se vive esta situación, todavía, es en la Bundesliga. En Alemania, la existencia de la regla 50+1 obligaba a que la mayoría de los clubes pertenezca a sus socios, con el objetivo de no caer en manos extranjeras.

La ley nació para evitar que una sola persona o entidad asumiera el control en un club y pudiera decidir únicamente en función de sus intereses. La medida ofrecía a los propios seguidores elegir el camino de la entidad.

Pero el último año hubo una modificación por la que el Hannover 96 pasó a manos de Martin Kind, paralelamente a la eclosión del RB Leipzig, nacido en 2009 bajo los auspicios de la multinacional Red Bull pero bajo el nombre legal de RasenBallsport al no ser legal que una empresa dé nombre a un club.

Con todo, la Bundesliga no ha caído, todavía, en las garras de las grandes fortunas extranjeras que son mayoría en la Premier League, se hacen hueco en la Liga española y van tomando protagonismo también en la Serie A.

El futuro del futbol, cada vez más alejado del aficionado y más próximo al consumidor, está en manos de los millonarios. Cada día un poco más...