Inglaterra y Ghana empataron 0-0 en el estadio de Foxborough, por la segunda fecha del grupo L del Mundial 2026.
Las claves del encuentro:
La falta de eficacia de Inglaterra
El equipo de Tuchel tuvo, por momentos, el dominio total del partido. Asedió durante largos períodos el área de Ghana. Pero jamás pudo vulnerar el arco. Inclusive, recién tuvo ocasiones realmente claras sobre el final del partido. Le faltó inventiva y se repitió en centros que los corpulentos defensores africanos despejaron una y otra vez.
Ni siquiera estuvo acertado en otra de sus grandes armas: los remates desde media o larga distancia.
Con el epílogo muy cerca, consiguió su acción más peligrosa, con un cabezazo de O' Reilly que se estrelló en el travesaño. El rebote le cayó a Harry Kane, que le quiso romper el arco a Ghana y la tiró por arriba.
La buena defensa áerea de Ghana
El equipo africano defendió por largos pasajes dentro de su área, pero sus centrales sacaron de cabeza una enorme cantidad de centros enviados por Inglaterra. Supieron utilizar su tamaño para evitar testazos limpios de los británicos, y sostuvieron la concentración en lo defensivo a lo largo de los 96 minutos que duró el pleito.
Gran mérito de Opoku y Adjetey, que mantuvieron el foco y sacaron todo, tanto por arriba como por abajo.
Kane tuvo la pólvora mojada
El gran Harry no pudo aportarle a Inglaterra eso que tantas veces le dio: romper con una acción individual el cerco defensivo de un rival que se para atrás.
Buscó con cabezazos, con disparos de media distancia y hasta saliendo bastante del área para intentar elaborar. No estuvo acertado en ninguna de esas facetas y su equipo lo sintió.
