¿Será posible el hexa? Los argumentos de Brasil para ilusionarse con el Mundial 2026

Vini es la gran esperanza de Brasil en el Mundial 2026. EFE

Brasil llegó al Mundial 2026 con más dudas que certezas, pero sigue siendo una de las grandes candidatas al título. La aparición de Carlo Ancelotti, sin mejorar de momento en lo futbolístico, cambió el clima alrededor de la Canarinha y renovó la esperanza de conquistar la tan ansiada sexta Copa del Mundo.

El debut dejó algunas interrogantes tras el empate 1-1 frente a Marruecos, pero el equipo mostró una clara evolución con el paso de los partidos. Primero goleó 3-0 a Haití y luego repitió el marcador frente a Escocia. En los dieciseisavos remontó ante Japón para ganar 2-1. La única mala noticia fue la lesión de Raphinha, una de las principales figuras del plantel.

Después de unas Eliminatorias sudamericanas irregulares y muy alejadas del brillo que históricamente caracteriza a Brasil, la Confederación apostó por romper con una tradición de casi seis décadas y entregó el proyecto a un entrenador extranjero. El currículum de Ancelotti, uno de los técnicos más exitosos de todos los tiempos, volvió a instalar la ilusión entre los aficionados.

La historia también alimenta la esperanza: de sus cinco títulos mundiales, tres fueron conquistados en suelo americano. Y aunque esta selección está lejos de reunir figuras legendarias como Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo o Roberto Carlos, sigue teniendo talento de sobra en cada línea. Y Vinícius parece estar viviendo su mejor momento con la verdeamelera.

Brasil cuenta con futbolistas consolidados en las principales ligas de Europa y una mezcla interesante entre experiencia y juventud. En el arco aparece Alisson Becker, figura de Liverpool y uno de los mejores porteros del mundo. En los primeros tres partidos de la Copa del Mundo ha estado sólido, con dos arcos en cero.

Una defensa de primer nivel

Si históricamente Brasil se distinguió por tener los mejores laterales del mundo, en esta Copa el mayor punto fuerte parece estar en la zaga central. Marquinhos es el líder absoluto de la defensa y capitán de la Canarinha. El central llega tras conquistar una nueva Champions League y sigue consolidado como uno de los mejores defensores del planeta.

A su lado aparece Gabriel Magalhães, figura del Arsenal y uno de los zagueros más cotizados del fútbol europeo. Juntos forman una dupla que combina experiencia, fortaleza física, liderazgo y un gran juego aéreo, una virtud que también convierte a Brasil en una amenaza constante en las jugadas a balón parado.

En los laterales ya no aparecen leyendas como Cafú o Roberto Carlos, aunque la selección mantiene experiencia en esas posiciones. Danilo y Douglas Santos han sido los elegidos por Carlo Ancelotti durante el Mundial. Si bien ambos tienen capacidad para proyectarse al ataque, el técnico italiano prioriza el equilibrio defensivo y el orden táctico por encima de las constantes incorporaciones ofensivas desde las bandas, una diferencia marcada respecto a otras generaciones de la Canarinha.

Un mediocampo de jerarquía, pero con dudas creativas

El equilibrio de Brasil pasa por los pies de Bruno Guimarães y Casemiro. La experiencia del volante del Manchester United y el despliegue del mediocampista del Newcastle le han dado solidez a la Canarinha, combinando recuperación, intensidad y liderazgo en la mitad de la cancha. Además, Bruno Guimarães atraviesa un gran momento y ya suma dos goles en el Mundial.

Más adelante, Lucas Paquetá ha sido el encargado de conducir los ataques desde la mediapunta. Aunque ha aportado movilidad y sacrificio, todavía le ha faltado mayor claridad en los últimos metros y peso en la definición.

La mejor noticia para Brasil es el regreso de Neymar. Tras superar una lesión, el máximo referente de la Canarinha ya disputó sus primeros minutos en el Mundial 2026 y todo apunta a que irá ganando protagonismo a medida que avance el torneo. Si recupera su mejor nivel, puede convertirse en el futbolista capaz de desequilibrar cualquier partido y liderar a Brasil en lo que podría ser el último Mundial de su carrera.

Vinícius, la gran arma ofensiva

En ataque, Brasil tiene argumentos de sobra para competir con cualquiera. Vinícius Júnior y Raphinha llegaron como dos de los futbolistas más determinantes del mundo.

El delantero del Real Madrid cerró la temporada en un nivel espectacular y se ha convertido en el líder del equipo, finalizó la fase de grupos con 4 goles. La mala noticia es la lesión de Raphinha ante Haití, que lo dejó afuera de los 16avos.

Un ataque lleno de variantes

Ancelotti ha construido una selección con múltiples variantes en ataque y una competencia interna que eleva el nivel del equipo. El gran ganador de esa pelea ha sido Matheus Cunha, quien comenzó el Mundial como suplente frente a Marruecos, pero sus tres goles le permitieron adueñarse de un lugar en el once titular.

Endrick también se ha convertido en un revulsivo de lujo. A pesar de haber disputado pocos minutos, el joven delantero ya suma dos goles y demuestra que puede cambiar un partido en cualquier momento.

Las alternativas no terminan allí. Igor Thiago fue el elegido para arrancar en el debut ante Marruecos gracias a su potencia física y capacidad para imponerse en el uno contra uno, mientras que Rayan apareció como solución tras la lesión de Raphinha, aportando velocidad y desequilibrio por las bandas.

Y, por supuesto, está Neymar. Aunque todavía busca su mejor ritmo, Brasil confía en que su talento marque diferencias en los partidos decisivos. A sus 34 años, todo apunta a que esta será su última Copa del Mundo y quiere despedirse levantando el trofeo más importante de su carrera.

Un Brasil diferente

A diferencia de otras versiones históricas de la Canarinha, este Brasil parece construir su identidad desde la solidez defensiva más que desde el espectáculo ofensivo. Tal vez por eso apostaron por Ancelotti: un entrenador experto en competir, sostener el orden táctico y ganar partidos importantes. Brasil ya no parece ese equipo dominante desde la posesión, pero sí uno mucho más compacto, peligroso en transición y letal cuando encuentra espacios para correr.

La velocidad de Vinícius, el equilibrio de Casemiro y Bruno Guimarães, la seguridad defensiva de Marquinhos y Gabriel, y las últimas pinceladas de Neymar alimentan la ilusión de volver a tocar la gloria. La pregunta sigue abierta: ¿le alcanzará para conquistar el hexa?