México y lo bueno y lo malo de ser un equipo regular

Estoy convencido de que hoy, ante Brasil, ha pasado lo que tenía que pasar. Reconozco que me sorprendió que México haya jugado este partido; pero el resultado, menos abultado de lo que pensé y debió ser, ha sido lógico y muy justo.

Antes del Mundial no veía al Tri con posibilidades de superar la fase de grupos. Pero lo hizo por su capacidad mostrada ante Alemania y Corea; aunque estuvo cerca de no hacerlo por su incapacidad exhibida contra Suecia. Gracias a esa misma capacidad compitió, 25 minutos, frente a Brasil; y producto de su incapacidad fue superado durante los 75 restantes.

Los seres humanos somos todos limitados. Después, la enorme diferencia entre unos y otros radica en dónde está ese límite. No tengo ninguna duda que el de esta generación de futbolistas mexicanos es mucho más acotado de lo que se ha querido creer.

Porque México es una selección regular. Para bien... y para mal. No es, y por ahora está lejos de ser, de las mejores en el mundo; pero tampoco es, y de igual forma está lejos de serlo, de las peores del planeta.

Y México es una selección regular también porque lleva siete Mundiales… ¡sí, SIETE MUNDIALES seguidos avanzando a octavos de final! Igualmente lleva esos siete Mundiales eliminado en la segunda ronda del torneo.

Equipos como Alemania, España, Argentina, Francia o Italia no pueden presumir haber superado siempre, desde 1994, la fase de grupos. Sin embargo, todos ellos han levantado el título del mundo y son, por una jerarquía que no tiene México, parte de la élite del futbol.

México tiene que aprender a ganar los partidos que le permitan sentarse en una mesa distinta a la que lleva ocupando los últimos 24 años. En este Mundial tuvo dos oportunidades y en ninguna estuvo cerca de conseguirlo: lo aplastó Suecia y lo evidenció Brasil.

La Selección Mexicana se va de Rusia sin haber podido solucionar su mal juego en las áreas, donde se ganan los partidos. Las 24 intervenciones, todas claves y brillantes de Ochoa, dejan en claro que defensivamente no se jugó bien. Las escasas ocasiones de gol, pese a las dos victorias, muestran que el equipo no tuvo pegada y que ese defecto no se supo corregir.

El Tri se va de Rusia tras jugar cuatro partidos, sumar su victoria más importante en Copas del Mundo y firmar su peor derrota en los últimos 40 años de este torneo. Además de perder, al final, como viene haciéndolo en las últimas ediciones. Con la diferencia que la derrota de hoy ha sido la más clara de las últimas siete.

México también se va de Rusia con un técnico que jugó, en dos años y medio de proceso, y perdió los cuatro partidos que dirigió en juegos de eliminación directa. Y con un grupo de jugadores que, pese a contar con una base talentosa –aunque con ese límite normal al que ya me referí- está sobrevalorada y ha entregado más fracasos que éxitos.

Por todo esto creo que habrá que saber reconocer el lugar que tiene México en el futbol y aprender a vivir con su regularidad… para bien y para mal.