Costa Rica es en el fútbol de la Concacaf, una suerte de “tercero en discordia” luego de sus dos gigantes: México y Estados Unidos. No obstante, su historia en los mundiales recién comenzó en 1990, cuando clasificaron a la cita de Italia y lograron un honroso pase a Octavos de Final. Luego hubo dos clasificaciones consecutivas en 2002 y 2006 donde no lograron pasar de la primera fase, hasta su gran participación en el pasado Mundial de Brasil, donde llegaron hasta los cuartos de final.
El Mundial de Rusia no empezó bien, el equipo parece inferior al de años anteriores y una de sus posibles razones podría ser la carencia del emblema que no estuvo ausente en las pasadas selecciones nacionales: los grandes goleadores.
La corta historia mundialista de “los ticos”, en mayor o menor medida, estuvo signada por el papel de sus artilleros. Dos de ellos ocupan el primer y segundo lugar en la estadística de goleo, mientras que el restante fue el histórico anotador del primer y único gol en la primera victoria mundialista costarricense ante Escocia.
Nos referimos a Rolando Fonseca, Paulo Wanchope y Juan Cayasso, respectivamente.
Ellos son parte inevitable del mejor pasado tico y su selección nacional. Sin embargo, los que ayudaron con sus goles a crear esa historia del conjunto, no lograron detener los goles que el destino les propinó fuera de la cancha.
En menor o mayor medida, fueron grandes artilleros, pero les falló la cintura y no lograron gambetear a los avatares de ese destino. Fonseca y los negocios; Wanchope y su aventura directriz, Cayasso y su vieja decisión deportiva.
CAYASSO: “NO SE PUEDE AMAR A DOS TODO EL TIEMPO”
El 11 de junio de 1990, Juan Arnoldo Cayasso entró por la puerta grande a la historia del fútbol costarricense. Su gol anotado a Escocia en el Mundial de Italia, fue el primero de su país en el registro histórico y a su vez, otorgó a Costa Rica su primera victoria en el mero debut mundialista.
Fue su único gol, pero alcanzó para darle dimensión planetaria. Ocurrió en el pleno apogeo de su carrera, que transcurrió durante esas dos décadas: 80 y 90. Primero como artillero del Alajuelense y luego de su archirrival, el Deportivo Saprissa. Fue una controversia sin fin que hubiera pasado de un grande al otro en un país donde la rivalidad es parte de la propia cultura del fanático.
Cayasso, que luego del Mundial tuvo un pasaje por la Bundesliga alemana (jugó con los Stuttgarter Kickers), como una particularidad de su carrera, disputando clásicos, anotó para los dos equipos: 5 para Alajuelense y 4 para Saprissa.
Diez años después de aquel tanto contra Escocia, el goleador decidió colgar los botines y se organizó un gran partido de homenaje con un equipo de foráneos liderado por el colombiano Carlos “El Pibe” Valderrama que por entonces militaba en el Tampa Bay Mutiny. A su vez, la idea de Cayasso era formar un combinado local con ex compañeros en Italia 90, junto a actuales y retirados de los dos clubes donde militó (Alajuelense y Saprissa).
Y allí le llegó el gol en contra: Alajuelense se negó a ceder sus jugadores (siete en total) y si bien alegaron causas ajenas al revanchismo o “una posible pasada de cuentas” por su pase de 1988 al Saprissa. Obviamente, nadie se los creyó y muchos fanáticos de la LDA, en cierta forma se sintieron vengados. En fútbol, o se ama a uno o se ama al otro, “nunca a dos al mismo tiempo”
WANCHOPE: “NO SIEMPRE LO BUENO ADENTRO, ES TAN BUENO AFUERA”
El espigado delantero Paulo César Wanchope es el segundo goleador histórico de la selección tica. Tiene 45 goles en 72 partidos, solo superado por Rolando Fonseca por apenas dos anotaciones. Ha sido el único en anotar en dos mundiales (2002 y 2006), en este último mundial fueron dos goles de la sufrida derrota ante Alemania en el juego inaugural dela cita planetaria.
Wanchope, fue una figura cumbre en la selección y a nivel de clubes ha sido uno de los ticos más exitosos, donde alternó en equipos de la jerarquía de Manchester City, Derby County, Málaga, Chicago Fire, Rosario Central, Al-Gharafa, West Ham y Tokio. En Costa Rica solo jugó en su equipo de siempre, el Herediano.
Wanchope se retiró en 2008, por problemas en las rodillas, tras 263 juegos y 102 goles. Fuera de las canchas, se volcó a la dirección técnica y el campo directriz. Allí, le tocó al goleador que le anotó dos goles a Jens Gerhard Lehmann en Alemania 2006, ser goleado fuera de la cancha.
Fue gerente deportivo del Herediano pero no funcionó, inversionista, directivo y entrenador del modesto club Uruguay de Coronado y el mismo resultado. Luego, asistente de la selección de Costa Rica dirigida por el colombiano Jorge Luis Pinto, que fuera despedido y acusó a Wanchope de traición entre otras cosas.
Chope heredó el cargo, pero solo duró cinco meses en el mismo. Recibió duras críticas por el mal desempeño del equipo en la Copa Centroamericana y la Copa Oro.
La renuncia llegó después de una pelea que sostuvo en la tribuna con un efectivo de seguridad en Panamá, durante un juego de las selecciones sub-23 de ambos países.
Luego asumió por dos años el cargo de gerente deportivo del Saprissa, con algo de éxito, pero también renunció luego de ser muy criticado por los fichajes realizados.
Por último, se vinculó como entrenador al club más antiguo de Costa Rica, el Cartaginés. ¿Cambiará su suerte?
No hay duda que – en el caso de Wanchope - no existe una fórmula que “permita, afuera, ser tan bueno como adentro”.
FONSECA: “NO SIEMPRE LE ACERTAMOS AL ARCO CORRECTO”
Rolando “Rolo” Fonseca es el mayor artillero costarricense de todos los tiempos y junto con Juan Carlos Plata, es uno de los dos centroamericanos en superar la barrera de los 300 goles. En total fueron 348 anotaciones a lo largo de 20 años de carrera, defendiendo a la selección nacional de Costa Rica y equipos de su país, Guatemala, Colombia y México.
Defendió al Pachuca, América de Cali, Saprissa, Alajuelense y Comunicaciones de Guatemala entre otros. Con 47 anotaciones, es el máximo goleador de la selección tica desde su retiro en 2010.
Fonseca es una leyenda viva del fútbol y su carrera es venerada por los fanáticos que siempre agradecen las emociones vividas gracias a su voracidad goleadora.
Rolo fue un anotador feliz y realizado en el futbol. Cuando terminó su carrera, sin embargo, empezó otra historia diferente, tan diferente que en el año 2013 fue tapa en la Revista Dominical del diario La Nación de Costa Rica, bajo un título para el artículo que lo decía todo: Rolando Fonseca: La imagen dañada.
Fue en la recopilación de las informaciones más trascendentes de ese año. “Sus actividades empresariales lo ligaron a un escándalo que avergonzó en el exterior a la presidenta Laura Chinchilla y se saldó con la salida de tres cercanos colaboradores de la mandataria.
Allanamientos, comparecencias, préstamos de aviones y cuestionamientos sobre el origen de su dinero pusieron de nuevo a Fonseca en los titulares”, decía la presentación de la nota.
El artículo en su texto, y en pocas palabras representó el shock de quienes solo lo reconocían al jugador por sus goles y no por su vida privada.
Descubrieron que Fonseca “no era un hombre de canchas, sino de salones VIP; un empresario que participaba en decenas de sociedades anónimas y que se autodefinía como un “broker ” de negocios” .
El escándalo ocurrió debido al viaje de la entonces presidenta Laura Chinchilla a Perú, en el jet de la empresa THX Energy y la participación en la gestión por ese avión de un personaje cuestionado por aparentes nexos con el narco, que acompañaba a Fonseca.
En 2016, luego de una investigación por lavado de dinero que duró casi tres años y no arrojó ningún resultado, Fonseca aseguró entonces a la prensa “haber pasado del reconocimiento público a rogar por trabajo y hasta por una cuenta bancaria propia. Pasó de la gloria al escándalo y el señalamiento público”
Actualmente, el ex goleador que supo manejar un Ferrari y vivir en una casa valorada en más de un millón de dólares, maneja un Uber y en un reportaje de La Nación, dice ser feliz. “Hoy día no me puedo quejar, no es que me falta, pero para que mis hijos siguieran estudiando tuve que agarrar mi carrito, ser humilde y ponerme a uberiar… y soy feliz, tengo paz, nada me quita el sueño. No tengo aquellos montones, pero soy feliz”.
Es cierto que no siempre los grandes goleadores, cuando abandonan los campos de fútbol, le siguen acertando al arco correcto. Este parece ser el caso de Rolando Fonseca.
LA ANÉCDOTA : "El GOL MIL que le quitaron a Fonseca"
Fue en la ciudad chilena de Talca, el 28 de marzo del 2007 y al minuto 60 de un partido entre Chile y Costa Rica que finalizó empatado 1-1. Un centro de la derecha al área chilena le quedó pasado al delantero, que se dejó caer con la pierna en alto para golpear el balón y anotar el histórico gol mil del equipo tico.
Rolo que lucía la camiseta número 7 miró al cielo, agradeció sabiendo el valor que tendría aquel gol para la historia de su país y la propia, así como la forma en que lo consiguió, mediante una jugada en el país donde fue patentada: la chilena.
Sin embargo, tiempo después, esa anotación perdería su condición de gol mil, en resolución oficializada por la Federación de Futbol, por medio de la Comisión de Historia y Estadística, con base en las nuevas directrices de la FIFA.
El gol mil quedó en poder de otro histórico: Álvaro Saborío. Anotación lograda en un juego de eliminatorias ante Guyana en el año 2012.
Tal vez, por el lugar que ocupa en la historia futbolística de Costa Rica y Centro América, acertado o no, ese ajuste en los números de la estadística histórica privó al balompié tico de honrar la carrera de su máximo goleador con una distinción tan merecida.
NOTA DEL EDITOR: Esta columna histórica es parte de la serie de ESPN Digital, El Mundial 32x32, que acompaña el camino de sus 32 selecciones a través de 32 historias originales.
