El Real Madrid cerró su participación en la ICC al caer por 2-3 frente a Barcelona en el partido disputado este sábado en Miami. El equipo estelar de Zidane no mejoró un ápice su pobre imagen y es de menos preocupante que lo más destacable de los merengues en el encuentro frente al máximo rival se resuma a que lograron marcar más de un gol por primera vez en lo que va del verano.
Ha sido la misma imagen caótica que han mostrado desde el inicio del verano, que para empeorar las cosas, contrastó con la que dio Barcelona, con juego fluido e ideas claras. No es asunto menor. En menos de 15 días se medirá al máximo rival, esta vez en partido oficial, para disputar la Supercopa de España.
Zinedine Zidane volvió a utilizar a la mayoría de hombres fuertes del plantel haciendo dos cambios con respecto al equipo que jugó de inicio frente al Manchester City. Dio minutos a Sergio Ramos, recién recuperado de un problema en el oído, y dio juego a Marco Asensio en lugar de Isco Alarcón para volver a su formación habitual con tres hombres adelante.
Los que salieron fortalecidos a pesar de la derrota fueron Mateo Kovacic, Marco Asensio y Keylor Navas.
El mediocampista croata, que sustituyó por segunda ocasión al lesionado Toni Kroos, fue quien más aportó en la distribución, ayudó bastante en defensa llegando a frustrar dos intentos de Messi dentro del área, además de macar el primer tanto merengue tras una jugada personal y asistir a Marco Asensio en el segundo. El español fue el hombre desequilibrante que necesitaba el Real Madrid ante la rigidez de Bale y Benzema, mientras Keylor Navas, por mucho el que mejor nivel ha mostrado este verano, volvió a saldar su partido con hasta cinco atajadas.
Pero por muy buen trabajo que hayan hecho los tres, el único que tiene lugar asegurado en el arranque de la temporada es Keylor Navas. Y hay muy poco tiempo para solucionar los problemas, que más que puntuales, tienen apariencia de crónicos. Por momentos, se vio a un Madrid mejor entonado. Pero nada cambió de fondo.
La defensa se mostró tan endeble como de costumbre y los atacantes estelares apenas tuvieron oportunidades, aportando poco y nada.
Lo más preocupante de cara al arranque de la temporada radica en esa debilidad defensiva de los merengues. Antes de que se cumplieran diez minutos ya iban 2-0 debajo en el marcador, lo que denota no solo desorganización, sino una distracción grave. Los tres tantos que han encajado en esta ocasión han sido originados por errores de la zaga. Entregas absurdas del balón cerca del área, una terrible colocación y errores en el marcaje, sobre todo en el tercero.
En tanto, Gareth Bale y Karim Benzema volverán a casa sin haber marcado un solo tanto en la ICC y sumidos en un mar de dudas. Benzema apenas tuvo una oportunidad en un disparo desde la frontal que se fue desviado, mientras Bale, que pasó los primeros 45 minutos sin ver el balón, solo tuvo dos. Un disparo que se fue muy elevado y un tiro a puerta que fue oportunamente atajado por Cillessen.
Poco más podían hacer. Barcelona tuvo el control del balón (registró el 63% de la posesión) y mientras ambos equipos mantuvieron a sus estelares en juego, la mayor parte del partido se disputó en la mitad merengue de la cancha.
Ambos necesitan aprovechar la mínima oportunidad para erguirse como esas piezas que marcan la diferencia y, de momento, no lo están haciendo.
