CIUDAD DE MÉXICO -- Su imagen en cuclillas anotando cada detalle de un partido que dirige es parte de su sello como entrenador.
Una pequeña libreta y dos plumas, la azul con la que anota los detalles del juego, y la roja para plasmar lo más relevante, lo acompañan durante 90 minutos. En sus apuntes deposita los secretos de la cancha.
Fue un futbolista mediano en su país, Colombia, en donde militó con el Deportivo Pereira, pero la real aventura dentro del balompié la emprende cuando se enfoca en tener una formación como entrenador y preparador físico.
Con maletas y bolsillos vacíos, inspirado por la ilusión de la juventud, Osorio viajó a Estados Unidos, pues consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Connecticut, en donde años más tarde obtuvo el grado de preparador físico.
Durante su estancia en la Unión Americana, la cosquilla por seguir como jugador renació y militó en equipos subdesarrollados en ese entonces: Brooklyn Italians, New York Centaurus y New York Fever, entre otros, en una Liga que apenas daba sus primeros pasos.
En 1998 inicia su carrera como técnico y ha experimentado diversas facetas: preparador físico, asistente técnico y primer entrenador.
En la MLS se forjó y en cada club siempre dejó la misma herencia: trabajo y buen trato con todo el mundo. Chicago Fire y New York Red Bulls fueron los clubes que tuvo a su cargo en la Liga estadounidense, años después, como comandante en jefe.
Antes, en 2001, el ex futbolista y ex técnico de la selección de Inglaterra, Kevin Keegan, lo contactó para invitarlo a formar parte de su equipo de trabajo en el Manchester City. Como buen ‘aventurero’, el estudioso e insaciable Osorio tomó el reto y se convirtió en el preparador físico de los Citizens.
De preparador físico pasó a asistente técnico, y revela la estadística que estuvo por lo menos 200 partidos en la banca de los también conocidos como ‘Sky blues’.
La estancia de Juan Carlos en Europa no se limitó a las canchas, pues en ese periodo de aproximadamente cinco años, obtuvo licencias y acreditaciones en varios estudios: Profesional en Science and Football de la Universidad John Moores (Liverpool), director técnico de la UEFA, clase A de la English Football Association, y director técnico del Royal Netherlands Football Association, entre otros.
SU LLEGADA AL TRI
Osorio asumió el cargo de director técnico de la Selección Mexicana el 14 de octubre de 2015, luego de haber dirigido en su país a clubes como Millonarios y Once Caldas, además del Sao Paulo, de Brasil, y un paso fallido con el Puebla.
Llegó al Tri en medio de opiniones divididas entre los que estaban a favor de echar mano de un técnico extranjero estudioso y preparado, y los que consideraban y lo siguen haciendo, que el colombiano no tiene los méritos para dirigir al combinado nacional.
El entrenador despejó algunas dudas en sus primeros duelos al frente del Tri, pues el equipo en términos generales cumplía con un buen funcionamiento, pero sobre todo ganaba, incluso en plazas de Centroamerica donde hacía décadas que no se sumaban los tres puntos.
A la par iniciaron los cuestionamientos a uno de los grandes sellos de Osorio como técnico: la rotación de futbolistas. El colombiano gusta de cambiar de forma diametral sus alineaciones de un partido a otro, pues argumenta que de esta manera fomenta la competencia.
La prueba de fuego llegó en la Copa América Centenario que se celebró en Estados Unidos el año pasado, en donde incluso México fue considerado entre los favoritos, y vino un golpe de realidad: el 7-0 de Chile.
“Creo que el proceso de Osorio empezó muy bien, a tal grado que la gente ya pensaba que México iba a estar entre los tres primeros de la Copa América y desgraciadamente vino un sinodal muy fuerte.
“Es un equipo que técnicamente es superior a nosotros, tiene jugadores que nosotros no tenemos. No hay un futbolista mexicano del nivel de Arturo Vidal ni de Alexis Sánchez, y además han llevado un proceso muy serio desde Marcelo Bielsa hasta (Juan Antonio) Pizzi, pasando por (Jorge) Sampaoli, entonces era un partido en donde el favorito era Chile.
“Este partido evidenció carencias mayores de México, aunque somos dados a pensar que del carnaval gozoso tenemos que pasar al apocalipsis y tampoco quiere decir que ya todo es pésimo. Los problemas del futbol mexicano no están en ese partido ni en ese marcador, si no en la condición estructural de nuestro futbol”, dijo en entrevista el escritor mexicano Juan Villoro al referirse a la histórica goleada que sufrió el Tri y que puso en entredicho la continuidad de Osorio.
Sobre las famosas rotaciones del colombiano, las cuales fueron duramente cuestionadas tras la decepción ante Chile, el autor de títulos futboleros como ‘Dios es Redondo’ y Balón Dividido’, apuntó…
“Osorio ha estado haciendo este sistema de rotaciones que es una especie de experimento social porque él ha tratado de darle más protagonismo al grupo y al equipo que a los jugadores.
“Ciertamente no hay figuras muy definitivas, no hay un líder como pudo ser Beto García Aspe en alguna época, Miguel España en otra, que son jugadores que asumen la labor del entrenador dentro de la cancha.
“Entonces en este equipo que está un poco desdibujado en cuanto a líderes, lo que ha buscado Osorio es crear un grupo a través de puestos cambiantes y de que cualquiera puede ser protagonista. La idea no suena mal, pero nos enfrentamos de pronto con equipos que sí tienen líderes, que sí tienen una idea del juego muy precisa y ahí nosotros no podemos competir, entonces creo que es una educación interesante la que propone Osorio, pero una vez que ya experimentó con suficientes rotaciones, debe tener un equipo definido”, consideró Villoro.
México tiene su boleto a la Copa del Mundo Rusia 2018 prácticamente amarrado; sin embargo, antes de esa prueba máxima, Juan Carlos Osorio y la Selección tendrán otro examen del alta exigencia: la Copa Confederaciones que arranca el próximo 17 de junio y en la que tendrá como rivales a Rusia, Portugal y Nueva Zelanda.
Juan Carlos Osorio cumple 56 años este 8 de junio, y lo hace a las puertas de un compromiso en el que el Tri tendrá el reto de demostrar sus alcances ante el Campeón de Europa, Portugal, y el anfitrión Rusia.
Un fracaso en la Confederaciones aumentaría las dudas y cuestionamientos sobre Osorio, sobre todo por el tema de las rotaciones, pues es un hecho que no dejará de hacerlas; de lo contrario, un buen papel alimentaría la esperanza de que México pueda volver dentro de un año a tierras rusas con argumentos para buscar el famoso quinto partido.
