Nunca un árbitro inglés dirigirá un partido de Argentina en el Mundial 2026 o en las próximas Copas del Mundo. Tampoco ocurrirá al revés: un juez argentino no será designado para un encuentro de Inglaterra.
En este edición, uno podría pensar que eso se así porque ambos están en cuartos de final y podrían ser rivales en semis, Inglaterra choca con Noruega mientras que Argentina se mide a Suiza, todo este sábado. Pero hay algo más. Una regla no escrita.
Las reglas de FIFA para designar árbitros en los Mundiales
Las designaciones de FIFA para el Mundial se realizan partido por partido y el rendimiento es el principal factor de evaluación. Sin embargo, también entran en juego cuestiones geopolíticas y potenciales conflictos de interés.
Para empezar, como es imaginable, los árbitros no pueden dirigir a sus propias selecciones. De igual modo, en partidos entre equipos de una misma confederación se buscan árbitros de otra.
Tampoco suelen ser considerados para encuentros que puedan afectar directamente el recorrido de su seleccionado dentro del Mundial. Algo que puede suceder con estos equipos en este torneo.
Pero en el caso de Argentina e Inglaterra existe además un condicionante adicional. Un evento que ya tiene más de cuatro décadas de historia y sigue presente.
La regla no escrita para Argentina e Inglaterra
Aunque nunca fue formalizada en un reglamento, la Guerra de Malvinas de 1982 consolidó una regla no escrita que sigue vigente en los Mundiales.
Con el reclamo argentino aún presente, reiterado por gobiernos de diverso signo político cada año, y la contínua presencia británica en las islas, el conflicto mantiene relevancia.
La FIFA considera que designar a un árbitro inglés para un partido de Argentina -o a un argentino para uno de Inglaterra- podría generar cuestionamientos, presión mediática o sospechas de parcialidad, aunque no existan motivos reales para poner en duda su imparcialidad. La lógica es simple: evitar cualquier controversia innecesaria.
Por este motivo, árbitros ingleses de primer nivel, como Michael Oliver o Anthony Taylor, los elegidos para el Mundial 2026, no son tenidos en cuenta para partidos de Argentina. Del mismo modo, los árbitros argentinos (Facundo Tello, Darío Herrera y Yael Falcón Pérez) están fuera de consideración para encuentros de Inglaterra.
Mismo criterio se aplica a otras rivalidades geopolíticas, como la reciente entre Estados Unidos e Irán. Pero al involucrar a selecciones menores en la escena del fútbol mundial no hay mucha repercusión para esta decisión de evitar designaciones conflictivas.
Qué pasaba antes de Malvinas
Por supuesto, este código diplomático no se aplicaba antes del conflicto bélico. En la historia de los Mundiales, tres veces un árbitro inglés impartió justicia en un partido de Argentina.
Las dos primeras veces ocurrieron en el mismo torneo: Suecia 1958. En el debut, Reginald Leafe arbitró en el 1-3 ante Alemania Federal, en Malmo.
Y Arthur Edward Ellis hizo lo propio en la peor derrota albiceleste en Mundiales: 1-6 Checoslovaquia, en el cierre del grupo. El seleccionado argentino quedó eliminado con apenas 2 puntos, los que consiguió cuando venció a Irlanda del Norte por 2-1, con un árbitro belga.
La última vez que un inglés fue árbitro en un partido de Argentina ocurrió hace más de medio siglo. En Alemania 1974, el inglés Jack Taylor fue designado para el empate 1-1 entre Argentina y Alemania Oriental, en un duelo sin mayor relevancia, ya que ambos estaban eliminados, por la segunda fase del torneo.
Los casos de árbitros argentinos en partidos de Inglaterra también existen pero apenas son dos. El primero, en México 1970. El argentino Ángel Coerezza dirigió el partido que los Tres Leones perdieron 3-2 ante Alemania Federal, en tiempo extra, por los cuartos de final.
El otro caso sucedió después de la guerra. Fue la única excepción a la regla no escrita y terminó tan mal que es difícil imaginar que alguien se anime a romper, otra vez, lo que la diplomacia de vestuarios supo construir.
La excepción Elizondo en 2006 y sus consecuencias
El caso que rompió ese pacto silencioso en las designaciones de árbitros durante los mundiales fue el de Horacio Elizondo. El argentino fue seleccionado para arbitrar el duelo entre Inglaterra y Portugal, por los cuartos de final de Alemania 2006.
Desde que ocurrió la guerra de Malvinas, no hay otro registro de un árbitro argentino o inglés en un partido del otro seleccionado. Y hay buenas razones para no repetir el experimento.
En aquella ocasión, el jefe de árbitros de la FIFA, el español Ángel María Villar, decidió cambiar el sistema y designar exclusivamente por mérito. La terna argentina que lideraba Helizondo tuvo las mejores calificaciones de la fase de grupos, sin tener encuenta a las europeas, y fue permiada con la designación para uno de los partidos más importantes.
La decisión de Villar funcionó bien en términos técnicos, pero careció de todo tacto político. Elizondo expulsó a un joven Wayne Rooney, ante la atenta mirada de Cristiano Ronaldo, su compañero en Manchester United. La roja fue correcta pero el hecho de que la mostrara un argentino, y de que Portugal avanzara a semifinales generó una inmensa repercusión mediática. En Inglaterra, solo hablaban de la Guerra de Malvinas, la mano de Maradona en México 86 y el histórico duelo entre ambos países.
Quizás por esa actuación, Villar volvió a confiar en Elizondo para el partido más importante de todos. Es la final, recuerdan, del cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Materazzi.
No volverá a suceder en el Mundial 2026
Desde entonces, la FIFA se ha cuidado de no repetir el error. La expansión del deporte, la presencia de más seleccionados, permitió ampliar el menú de árbitros para designar y diluyó la necesidad de tener que acudir a ingleses o argentinos para estos duelos.
Si esa regla no escrita no fuera suficiente, el hecho de que Argentina e Inglaterra compartan el mismo lado del cuadro hace imposible que sus árbitros estén en el partido que define a su posible rival. Esa regla, evita muchos problemas en este caso.
Cuarenta años después de aquel inolvidable cruce en México 1986, la rivalidad entre ambas selecciones sigue ocupando un lugar especial en la historia de los Mundiales. Y también conserva esta particularidad arbitral que pocas veces se menciona. Cuando vuelvan a coincidir argentinos e ingleses en un campo será para enfrentarse. Quizás sea muy pronto, por un lugar en la gran final de este Mundial 2026.
