Noruega ya hizo historia en el Mundial 2026. El ya legendario triunfo ante Brasil con un doblete de Erling Haaland le dio la primera clasificación a cuartos de final de su historia y ahora irá por más frente a Inglaterra, apoyado en su letal goleador pero también en un equipo que ha mostrado buen funcionamiento y carácter.
Noruega es Haaland y un equipo que tiene respuestas
Es imposible hablar de Noruega sin primero mencionar a Erling Braut Haaland, uno de los máximos artilleros de la Copa del Mundo, con 7 goles en 4 partidos disputados. Su descomunal presencia ofensiva es, desde luego, la principal virtud de su equipo, pero no la única.
El atacante de Manchester City remató al arco 18 veces en este torneo y marcó 7 de los 12 goles de su equipo en el torneo. Contra Brasil su aparición rutilante fue la que le permitió a Noruega conseguir el triunfo más destacado de su vida futbolística. Pero antes y después, el equipo cumplió una actuación fabulusa.
Noruega superó a Brasil en el marcador y en el juego. Le sacó la pelota, le ganó las divididas y justificó desde el funcionamiento el resultado. No ganó solo por las definiciones de su centrodelantero. Ganó porque jugó mejor.
El seleccionado dirigido por Ståle Solbakken duplicó la cantidad de pases del conjunto de Carlo Ancelotti y tuvo dos tercios de la posesión en el partido disputado en Nueva York. Estos datos sirven para explicar el dominio ejercido por los europeos. De hecho, Haaland solo tocó el balón 30 veces.
Noruega ganó la disputa del mediocampo y también ganó en ambas áreas. Es cierto que Brasil falló un penal y varias ocasiones, pero también lo es que el arquero Ørjan Nyland brilló y sostuvo al equipo cuando fue necesario.
Ancelotti decidió jugar al contragolpe y de eso modo aceptó la jerarquía de su rival. Noruega se ha ganado un respeto desde antes de esta Copa del Mundo y lo ha honrado aquí. Ya rompió su techo y tiene argumentos para soñar con algo más.
La zaga central formada por Torbjørn Heggem y Kristoffer Ajer tuvo personalidad para jugar y para defender. Patrick Berg y Sander Berge sostuvieron la posesión y también mostraron capacidad para batallar. En ellos se afirmó la victoria noruega. Más adelante, Martin Ødegaard fue el socio de todos y se hizo cargo de la pelota en los momentos más calientes. Hizo lo que debe hacer un capitán.
En definitiva, Noruega se plantó en cuartos de final con autoridad y varias virtudes colectivas, además de la garantía que le otorga uno de los mejores delanteros del mundo.
