KANSAS (Enviado especial) -- Todos los jugadores de fútbol aspiran con representar a su país en Mayores. Muchos lo logran, ya sea en amistosos, fecha FIFA o algún torneo puntual, como Copa América o Eurocopa. Sin embargo, son pocos los que llegan a disputar un Mundial, el sueño máximo de cada futbolista. Jhon Córdoba lo consiguió, jugó con Colombia en este 2026 pero el destino le jugó una mala pasada justo en el peor momento.
La Selección de Néstor Lorenzo vive días de algarabía total. Se clasificó a los octavos de final de la competencia mundialista tras superar a Ghana por 1-0 y ahora se alista para el desafío que implicará Suiza, el segundo europeo al que enfrentará en esta edición.
La noche en Kansas dejó un sabor agridulce. Sí, Colombia se metió a la siguiente fase con buenas sensaciones, momentos de fútbol agradable y el presentimiento de que esto recién comienza. El lado amargo lo tuvo que saborear de primera mano Jhon Córdoba, el centrodelantero que inició como titular y estuvo en cancha menos de diez minutos.
La travesía de Córdoba en el Mundial fue un sube y baja constante. En la previa al debut, fue el único de los 26 que llegó con dificultades físicas, trabajando con menor intensidad y quedando descartado para la fecha 1 contra Uzbekistán.
Lorenzo recién volvió a contar con él para el juego ante RD Congo, partido en el que Córdoba ingresó en la segunda mitad y tuvo un papel influyente en el gol de Daniel Muñoz.
Recuperado al 100%, el atacante de Krasnodar se ganó la titularidad contra Portugal, el rival más complejo de todo el grupo. No lo hizo mal, peleó todas y aprovechó su potencia física para ganar duelos importantes. Se acercó al gol, la deuda pendiente que todavía tienen los '9' colombianos en este Mundial.
Su actuación lo llevó a sostenerse en la titular de Colombia y comenzar otra vez en el primer mata-mata de la edición. En Kansas, ante un Arrowhead teñido totalmente de amarillo, Jhon saltó a la cancha con la ilusión de conseguir su primer gol mundialista, pero se encontró con todo lo contrario.
Una lesión muscular lo dejó fuera de combate. A los 6', cuando el partido aún se estaba armando, Córdoba sintió el tirón. Lo detectó de manera inmediata, reaccionando con una impotencia notoria.
Se tomó el rostro y, mientras estaba tirando en el césped, solamente pensaba en lo que podía ser una realidad: perderse el resto del Mundial.
La salida del campo estuvo acompañada por las muestras de afecto de sus compañeros, sobre todo Richard Ríos, quien lo acobijó en el momento más vulnerable de su estadía en el Mundial.
Su lugar fue tomado por Luis Suárez, que si como de un guión perfecto se tratara fue el encargado de enviar el centro para el gol de Jhon Arias a los 14 minutos de juego.
Al finalizar el compromiso, festejo mediante, Córdoba pasó por la zona mixta caminando con total calma, feliz por el resultado. En su interior, lo sabía. La continuidad en este Mundial ya era un tema a considerar.
El día posterior comenzó a traer los rumores en Kansas, con un desgarro muscular que estaría dejando al límite a Córdoba.
La primera señal de lo que estaría por confirmarse la dio Richard Ríos, su compañero de equipo. Publicó una Story en Instagram junto a él abrazándolo y pidiendo por su recuperación. Córdoba la compartió en su perfil, agradeciendo el gesto.
A falta de noticias claras por parte de la Federación o Néstor Lorenzo, Córdoba tiene un pie y medio fuera del Mundial 2026. Con 15 días más de competencia hasta la final, o el tercer puesto en su defecto, Colombia ya tiene en mente que deberá competir sin su '9' más potente, con Suárez y Cucho Hernández como variantes para el puesto de centrodelantero.
La odisea de Córdoba dejó cosas buenas y malas. Le costó desde lo físico, pero el fútbol le dio la oportunidad de ser mundialista con su país. Fue clave ante Uzbekistán, acarició el gol en Portugal y el mazazo llegó en el momento menos pensado, cuando estaba cada vez más asentado en el once de Néstor Lorenzo.
Fútbol, dinámica de lo impensado.
