Egipto consiguió una sufrida clasificación a octavos de final del Mundial 2026 tras superar a Australia en la tanda de penales, luego de un empate 1-1 en el AT&T Stadium de Arlington (Dallas) que se extendió hasta los 120 minutos. El liderazgo de Mohamed Salah y la mayor experiencia de los Faraones desde los doce pasos terminaron inclinando la balanza.
Egipto consiguió una sufrida clasificación a octavos de final del Mundial 2026 tras superar a Australia en la tanda de penales, luego de un empate 1-1 en el AT&T Stadium de Arlington (Dallas) que se extendió hasta los 120 minutos. El liderazgo de Mohamed Salah y la mayor experiencia de los Faraones desde los doce pasos terminaron inclinando la balanza.
El liderazgo de Salah, de menos a más
Salah no tuvo un primer tiempo protagónico, pero fue creciendo con el paso de los minutos. En el 93', cuando el partido agonizaba, envió un centro preciso para la cabeza de Ramy Rabia, que se encontró con una atajada espectacular de Patrick Beach. Esa jugada, más que un gol, funcionó como una declaración de intenciones: Egipto no se conformaba con ir a los penales, pero si el destino lo llevaba hasta ahí, su capitán ya estaba metido en el partido.
Su influencia no se midió solo en las llegadas: como capitán, ganó el sorteo antes de la definición por penales y eligió que pateara primero Australia, una decisión de ajedrez psicológico que le salió redonda.
La tanda de penales, el verdadero protagonista
Con el marcador empatado tras 120 minutos, todo se definió desde los doce pasos, y ahí Egipto mostró una jerarquía que Australia no pudo igualar:
Souttar (Australia): el capitán australiano abrió la tanda y falló, mandando su remate por encima del arco. Un golpe anímico enorme para Los Socceroos. Luego Mohamed Salah: con la calma de un capitán experimentado, definió con un cuasi-Panenka al medio del arco para el 3-2. Una manera de sentenciar la moral australiana en el momento justo. Abdelmaguid (Egipto): cerró la clasificación con el remate decisivo.
Un dato que agregó tensión a la serie: Australia decidió cambiar de arquero antes de los penales, sacando a Patrick Beach —la gran figura del partido en tiempo reglamentario— para meter a Mathew Ryan, apostando por su experiencia en definiciones. La apuesta no le alcanzó.
Las jugadas de balón parado que marcaron el partido
Antes de llegar a la definición, el balón parado había sido determinante. Egipto abrió el marcador a los 12 minutos: tras un tiro libre mal ejecutado por ellos mismos, la defensa australiana perdió las marcas y Emam Ashour conectó de cabeza para el 1-0. Australia encontró la igualdad poco después, aunque no por un remate directo: un centro al área terminó en autogol de Mohamed Hany, confirmando que el juego aéreo fue un arma de doble filo para ambos equipos.
El dominio australiano y la resistencia egipcia
Con el correr de los minutos, Australia tomó el control del juego y empujó a Egipto hacia su propio campo, obligando a los africanos a defender cada vez más cerca de su arco. Esa presión llegó a su punto más alto en el 93', cuando aquella atajada de Beach sobre el cabezazo de Rabia evitó la eliminación anticipada de los oceánicos y forzó el tiempo suplementario.
Las claves de la clasificación
Más allá de los pasajes en los que Australia fue superior, tres factores explican por qué Egipto sigue con vida en el Mundial 2026:
La experiencia en los penales, con una selección que llegó más rodada a la definición. El liderazgo de Salah, tanto en el campo como en la decisión estratégica del sorteo previo a la tanda. La efectividad en las jugadas preparadas, que le dieron a Egipto su único gol en los 120 minutos.
Egipto no clasificaba a octavos de final de un Mundial desde 1934. Ahora esperará al ganador del cruce entre Argentina y Cabo Verde.
