La Selección Colombia afrontará el duelo frente a Ghana con un desafío que va más allá de frenar el poder físico del conjunto africano. También necesitará recuperar la mejor versión de su delantero. Luis Javier Suárez, el hombre que llegó al Mundial 2026 como el goleador más efectivo entre los jugadores de las cuatro selecciones del Grupo K, tendrá una nueva oportunidad para romper la sequía que arrastra en el torneo y aparecer en el momento más importante para la Tricolor.
El compromiso del viernes en Kansas City puede convertirse en el escenario ideal para que el atacante samario vuelva a hacer lo que mejor sabe: marcar goles. Ghana es un equipo intenso, fuerte en el juego físico y ordenado en defensa, pero que suele conceder espacios cuando debe replegar tras perder el balón, una situación que Suárez podría aprovechar con sus desmarques y su capacidad para atacar la espalda de los centrales.
El goleador que ilusionó a Colombia
Luis Javier Suárez llegó a Estados Unidos respaldado por la mejor temporada de su carrera. Con el Sporting de Lisboa marcó 38 goles en todas las competiciones y se consolidó como uno de los delanteros más efectivos del fútbol europeo.
Su rendimiento no solo llamó la atención en Portugal. Con la Selección Colombia también dejó una huella imborrable meses antes del Mundial, cuando anotó cuatro goles en apenas 25 minutos frente a Venezuela por las Eliminatorias, liderando una remontada histórica que confirmó que atravesaba el mejor momento de su carrera.
Con esos antecedentes, Néstor Lorenzo le entregó la responsabilidad de liderar el ataque colombiano durante la Copa del Mundo.
Un Mundial con pocas oportunidades
La ausencia de goles de Luis Javier Suárez no puede analizarse únicamente desde el rendimiento del delantero. También tiene relación con la forma en la que Colombia ha construido sus ataques durante la fase de grupos.
Aunque James Rodríguez ha sido el cerebro futbolístico del equipo y uno de los jugadores más influyentes en la generación de juego, la Tricolor todavía no ha logrado encontrar con frecuencia ese último pase hacia su delantero centro. Colombia ha generado peligro por distintas vías, pero pocas veces ha conseguido dejar a Suárez de cara al arco.
Los propios goles del equipo reflejan esa realidad. En la fase de grupos, Colombia marcó cuatro tantos, pero ninguno llevó la firma de su '9'. Dos llegaron por intermedio de la defensa (Daniel Muñoz), uno fue obra de Luis Díaz y el restante lo convirtió Cucho Hernández tras ingresar desde el banco. El protagonismo ofensivo ha estado repartido, mientras el delantero ha tenido que asumir un papel mucho más colectivo.
Frente a Uzbekistán y RD Congo, los dos partidos en los que fue titular, Suárez salió constantemente del área para participar en la presión, disputar balones con los centrales rivales y generar espacios para las diagonales de Luis Díaz, Jhon Arias y las llegadas de James Rodríguez. Más que un finalizador, terminó siendo un facilitador del juego ofensivo.
Por eso, más que una falta de definición, el delantero ha sufrido la ausencia de oportunidades claras para explotar el instinto goleador que lo llevó a marcar 38 goles con el Sporting de Lisboa.
Portugal dejó señales positivas
Paradójicamente, la mejor versión de Luis Javier Suárez apareció frente al rival más complicado de la fase de grupos.
Ingresó desde el banco ante Portugal y, en apenas 30 minutos, fue el jugador colombiano que más remates realizó, con cuatro disparos. También registró su mayor volumen de llegadas al área y generó las ocasiones de gol más claras desde que comenzó el Mundial.
Aunque ninguno de esos remates terminó dentro del arco, el delantero volvió a mostrarse activo, agresivo y con presencia constante en el área portuguesa. Fue el partido en el que más cerca estuvo de romper la sequía y una señal positiva de cara al compromiso frente a Ghana.
Esa actuación también dejó abierta otra lectura. No está claro si su suplencia frente a Portugal respondió a una decisión táctica de Néstor Lorenzo para enfrentar a un rival con características específicas o si el cuerpo técnico buscó una alternativa ofensiva después de los dos primeros partidos del samario. El seleccionador nunca explicó públicamente ese cambio, por lo que su regreso al once inicial frente a Ghana sigue siendo una posibilidad.
Mucho más que un goleador
Reducir el rendimiento de Suárez únicamente a la ausencia de goles sería quedarse con una parte de la historia.
El delantero ha cumplido un papel importante dentro del funcionamiento ofensivo de Colombia. Su movilidad ha abierto espacios para las apariciones de Luis Díaz, James Rodríguez y Jhon Arias, mientras que su capacidad para fijar centrales ha permitido que los volantes lleguen con mayor libertad al área rival.
Ghana, el rival ideal para romper la sequía
La defensa de Ghana apuesta por el contacto físico, pero suele dejar espacios cuando adelanta sus líneas y, por momentos, sufre para controlar los movimientos de los delanteros que atacan la profundidad. Precisamente ahí puede encontrar ventajas un atacante como Luis Javier Suárez.
Si Colombia consigue que James Rodríguez, Jhon Arias y los volantes filtren con mayor frecuencia balones al espacio, el samario tendrá más oportunidades para explotar una de sus principales virtudes: atacar la espalda de los defensores y definir con pocos contactos.
Después de una fase de grupos en la que recibió pocas opciones claras de gol, el partido de Kansas City representa la posibilidad perfecta para reencontrarse con la eficacia que lo convirtió en uno de los delanteros más temidos del fútbol europeo.
La hora del '9'
Los goleadores viven de rachas. Luis Javier Suárez llega a los dieciseisavos con tres partidos sin celebrar, pero también con el respaldo de una temporada de 38 goles y la confianza que Néstor Lorenzo ha mantenido en él durante todo el proceso mundialista.
Su sequía no puede entenderse únicamente como un problema individual. También ha sido consecuencia de un equipo que todavía no ha logrado conectar con regularidad a su delantero centro en posiciones de remate.
Frente a Ghana, Colombia necesitará encontrar esa sociedad entre los generadores de juego y su '9'. Si el balón comienza a llegarle con mayor claridad, el samario tendrá la oportunidad de demostrar que el goleador que brilló durante toda la temporada en Portugal sigue intacto. Y si eso ocurre, la Tricolor no solo romperá una sequía individual: también dará un paso enorme hacia los octavos de final.
