Que no te engañen pensando que a Haaland "le da igual" este Mundial

play
México busca el quinto partido ante Ecuador (2:38)

En una entrevista previa al torneo con ESPN, el jugador de 25 años admitió que apenas había mirado el grupo de Noruega.


El centrocampista francés Aurélien Tchouaméni sugirió que se trataba de una especie de juego psicológico; el exdelantero inglés y actual comentarista Gary Lineker comentó que tal vez había aprendido algo de su entrenador en el Manchester City, Pep Guardiola. Sea como fuere, el delantero noruego Erling Haaland generó polémica al afirmar que "no le importaba" el último partido de la fase de grupos de su equipo contra Francia, dado que ambas selecciones ya estaban clasificadas para la fase de eliminación directa.

Sin embargo, el entorno más cercano a Haaland insiste en que no hubo intención de faltar al respeto. Más bien, sus palabras reflejaban su mentalidad en este Mundial: en esencia, no tiene nada que perder ni nada que temer.

La situación de Haaland difiere de la de otras estrellas del torneo. Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, Vinícius Júnior, Harry Kane y Lamine Yamal han llegado aquí con el objetivo de ganar. Haaland no está aquí para perder —ni mucho menos—, pero las expectativas depositadas en Noruega no son las mismas que las que recaen sobre Argentina, Portugal, Francia, Brasil, Inglaterra y España.

En una entrevista previa al torneo con ESPN, el jugador de 25 años admitió que apenas había mirado el grupo de Noruega. ¿La razón? La presión por clasificarse —algo que no lograban desde 1998— era tan grande que cualquier cosa más allá de eso suponía un "extra".

"Clasificarse era lo más importante", comenta a ESPN Gunnar Halle, integrante de la última selección noruega que logró la clasificación en 1998. "No nos clasificábamos desde 1998, así que volver a hacerlo... el país quería otro Mundial. Es algo enorme".

Para Haaland, el objetivo principal era devolver a su país a la escena mundialista por primera vez en casi tres décadas. Ahora que está aquí, puede jugar con una libertad que tal vez no compartan Messi, Mbappé y los demás. Esos jugadores necesitan levantar el trofeo en Nueva Jersey el 19 de julio para que el verano sea un éxito; Haaland, en cambio, sostendría que ya ha logrado lo que se propuso.

Eso es precisamente lo que hace que Haaland y Noruega sean tan peligrosos de cara a las eliminatorias y al duelo de dieciseisavos de final contra Costa de Marfil, que se disputará en Dallas el 30 de junio.

En otro momento de su polémica entrevista tras la victoria por 3-2 ante Senegal en el segundo partido de la fase de grupos, Haaland afirmó que Noruega "probablemente perdería" contra Francia. Es el tipo de declaración que no podría permitirse si estuviera atendiendo a los medios antes de un partido con el City; del mismo modo, el capitán Martin Ødegaard sería repudiado si se atreviera a decir algo parecido mientras juega para el Arsenal.

En sus clubes —dos de los más grandes del mundo—, Haaland y Ødegaard soportan la presión de ganar cada vez que saltan al campo. Por eso, en ese sentido, esta campaña mundialista supone un cambio de ritmo. Y Haaland, en particular, parece estar disfrutando de ello.

Publicó un vídeo en redes sociales en el que caminaba de incógnito por las calles de Manhattan y logró convencer a una estadounidense desprevenida de que era el "encargado de redes sociales" de Noruega, en lugar de uno de los mejores delanteros del mundo. También participó en una sección al estilo concurso de un programa de televisión con James Corden, en la que tuvo que rebuscar entre una piscina de bolas. Y lo hizo con una sonrisa.

En el Manchester City, Haaland a veces parece frustrado, sobre todo cuando no se cumplen sus estándares excepcionalmente altos. Sin embargo, desde su llegada a Estados Unidos, se le ha visto relajado y feliz. Son buenas noticias para Noruega y malas para los defensas.

La historia sugiere que jugar sin presión puede ser una ventaja en una Copa del Mundo. En 2002, Turquía regresó tras 48 años de ausencia y alcanzó las semifinales; en 1998, Croacia logró lo mismo tras clasificarse por primera vez como nación independiente.

Tras terminar segunda en el Grupo I, Noruega se encuentra en el mismo lado del cuadro que Brasil y Argentina, pero ni siquiera esos equipos subestimarán a Haaland, Ødegaard y compañía. Un posible enfrentamiento contra Messi en cuartos de final supondría para Haaland medirse con el hombre que le arrebató el Balón de Oro en 2023.

"El equipo actual cuenta con jugadores que están rindiendo a un gran nivel en clubes importantes", comenta Halle. "Los noruegos siempre son optimistas. Creo que sin duda podríamos llegar a cuartos de final; alcanzar las semifinales sería increíble. Todo depende de los rivales y de evitar lesiones, pero podemos dar la sorpresa".

Las dudas sobre la defensa de Noruega previas al torneo persisten, especialmente después de que el equipo encajara dos goles evitables ante Senegal en un partido que debería haber ganado con comodidad. Sin embargo, no cabe sacar conclusiones de la derrota por 4-1 ante Francia, dado que el seleccionador Stale Solbakken dejó a Haaland y Ødegaard en el banquillo como parte de los diez cambios realizados en el once inicial.

Mientras Ousmane Dembélé sembraba el caos para Francia en Boston con un *hat-trick* en la primera parte, Solbakken mantenía la vista fija en su próximo partido de la fase de eliminación directa.

A pesar de que Haaland ha marcado cuatro goles en dos partidos y de que Ødegaard ha recuperado su mejor versión en el centro del campo, Noruega ocupa apenas el décimo puesto en la lista de favoritos de las casas de apuestas. Sin embargo, esa es precisamente la situación que prefieren.

Haaland se propuso brindar a toda una generación de aficionados noruegos la experiencia mundialista que él nunca tuvo de niño. Los miles de seguidores que han viajado a Norteamérica han disfrutado celebrando con su característico "remo vikingo" en lugares que van desde el parque Christopher Columbus de Boston hasta Times Square en Nueva York.

Ya se han creado recuerdos inolvidables y se han cumplido las expectativas depositadas en Haaland y su equipo. Afrontan los dieciseisavos de final sin el peso de la presión sobre sus hombros. Y eso debería preocupar a todos los demás.