El Barrio Bravo tiene sus propias reglas y vive la Copa del Mundo a su estilo.
En Tepito todo se hace a su propio estilo, hasta la Copa del Mundo 2026. En el Barrio Bravo de la Ciudad de México se vive el Mundial de una manera diferente, entre la piratería, su propio Maracaná o la fusión del Pato Merlín con la playera de la Selección Mexicana.
“Los días de partido de la Selección Mexicana todos vienen con la playera, trabajamos, vemos el partido, se grita por todos lados y esto acaba en un bailongo entre clientes y vendedores, se pone re bueno”, dice Noé, uno de los vendedores más longevos del Barrio Bravo.
No habían pasado ni 48 horas de que el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual le había entregado el registro de marca registrada al ‘Pato Merlín’ y en Tepito ya se comercializan playeras de la Selección Mexicana, con la imagen del famoso animal, que camina con calcetines por las calles del centro de la Ciudad de México y se ha convertido en la sensación de la Copa del Mundo 2026
“¿De a cómo la playera del Merlín?”, preguntan en los puestos del Barrio Bravo. “De a 200 pesos y ya es lo menos, porque ya son las últimas”, responde la vendedora, que asegura que le quedan pocas tallas.
La Copa del Mundo inunda el comercio de Tepito, con playeras que se venden en casi tres mil pesos en tiendas departamentales y en sus calles se consiguen hasta en 300 pesos, “la replica exacta” o “el clon premium”, ofrecen los vendedores de los artículos piratas. En sus calles del Barrio Bravo hay tal variedad, que no sólo se encuentra el jersey más vendido del Mundial, el de México, en sus puestos hasta se presumen las copias de la indumentaria de Noruega, aquella con la que Haaland conquista el Mundial.
El Barrio Bravo tiene su propia versión de casi todo. Entre los puestos, sobre la calle de Toltecas y a lado de una iglesia, también hay una cancha a la que llaman el ‘Maracaná’, en honor al mítico estadio de Brasil. El mito dice que en esa cancha jugó la Brasil de 1970, campeona del Mundo, incluido el Lobo Zagallo, contra un selectivo de Tepito, aunque no existe un registro fotográfico de esa escena.
Lo que sí, es que todos los lugareños han bautizado al pequeño templo con el mismo nombre que la casa de la verdeamarela. Ahí se rinde culto a Cuauhtémoc Blanco, no a Pelé, que paseaba por el sitio cuando era pequeño, y hace pocos fue sede de un partido de las leyendas de Portugal, que decidieron mostrar la seguridad del país caminando por uno de los puntos rojos de la CDMX.
El ‘Maracaná’ de Tepito, al igual que el de Brasil, se ha convertido en un punto turístico, más en la Copa del Mundo 2026, debido a que los visitantes de la CDMX ponen entre sus puntos a recorrer el deportivo que está a lado de la parroquia de San Francisco de Asís, para aprovechar el shopping por el Barrio Bravo, una escala obligada a las ‘licuachelas’ y luego ir a pisar la misma cancha en la que hacía las ‘Cuauhteminhas’, Cuauhtémoc Blanco.
La posibilidad de que México quede eliminado de la Copa del Mundo en una semana tampoco pasa desapercibida entre los comerciantes, por eso han sacado a exhibición todos los productos del Mundial, a precio de descuento, por si la Selección Mexicana “no la arma contra Ecuador” o cae “contra los pinches ingleses”, aseguran los lugareños, cuando se le preguntan por los precios de los jerseys y las playeras de los equipos que juegan el torneo veraniego
El Barrio Bravo de Tepito tiene sus propias reglas, por eso ahí, se vive el Mundial a su estilo.
