El ambiente relajado en Selección Mexicana se refleja en las bromas y un pequeño ritual que los jugadores han hecho después de cada triunfo
Un día después de la victoria de México contra Chequia, todos los jugadores de la Selección Mexicana gritaron “la cábala, la cábala”, y pusieron a Erik Lira en el centro, para después aplaudir y salir corriendo hacia los lados entre risas.
En la Selección Mexicana, después de terminar con nueve puntos la fase de grupos, el ánimo está al tope. Un día sale volando por los aires Orbelín Pineda, con el ya clásico “¡Quiere volar! ¡Quiere volar!”, que se ha hecho popular en los festejos de los triunfos mexicanos, y otros los jugadores bromean con la prensa a silbidos.
Hay tiempo hasta para que Santiago Giménez se luzca caminando descalzo e imite, por unos segundos, el caminar de Alexis Vega, atacante del Toluca. Todo es risas después de la mejor primera fase de México en la historia, en una Copa del Mundo.
Entre todo eso, hay una acción que siempre se repite. Algunos jugadores la consideran una cábala y para otros no pasa de una broma, eso sí, han participado todos, la mayoría de veces con una víctima diferente.
Como juego entre niños, la cábala no es más que un ‘calzón chino’, una broma que consiste en tirar o estirar la ropa interior de una persona hacia arriba desde la parte trasera. En la última vez, fue Orbelín Pineda. Una escapatoria a la infancia en medio de una Copa del Mundo.
Así empieza el entrenamiento para México, lejos del ambiente de otros procesos, en los que había disciplina casi militar y todos salían a entrenar en medio de la solemnidad, en el equipo de Javier Aguirre hay risas por todos lados.
Por ahora, México se encerrará dos días, sábado y domingo, para preparar su duelo de dieciseisavos de final, el puente que deben de cruzar si quieren seguir con la meta de hacer un Mundial histórico. La Selección Mexicana aún no conoce a su rival, pero lo que no puede faltar es la cábala.
