Siempre, Messi: el privilegio de ser testigos

DALLAS (Enviado especial) -- Erra un penal y no se cae. Le tapan un gol e insiste en el rebote hasta conseguirlo. Lionel Andrés Messi no se conforma, siempre va por más. Anotó un doblete para el triunfo por 2-0 de Argentina ante Austria en Dallas, llegó a 5 gritos en dos partidos del Mundial 2026 y no deja de sorprender.

Messi, un ejemplo fantástico de resiliencia

Fallar desde los 12 pasos en el arranque de un partido suele derrumbar a cualquiera. En su caso tuvo "mucha bronca", pero fue el combustible para levantarse. Apenas una muestra de lo que vivió en su historia con la Selección Argentina. Perseverancia pese a los palos. Los futbolísticos y los de afuera.

Cuando amagó a tirar la toalla hace casi 10 años, después de su tercera final perdida en la Copa América Centenario 2016, un clamor popular lo invitó a continuar. El fútbol le debía una alegría y después de romper la pared, llegó una tras otra. Un caso de resiliencia para enseñar en las escuelas.

El paso del tiempo es inevitable pero corría el descuento y, a dos días de cumplir 39 años, el máximo goleador de la historia de los Mundiales se las ingenia para ser más rápido que todos en un rebote en el área. Vigencia absoluta y unas ganas infernales de seguir ganando cosas.

Lionel Messi es la mezcla de un talento natural al que le agregó mentalidad y astucia. Dirige una orquesta que afina a la perfección y que consiguió un rendimiento colectivo capaz de entregarle la posibilidad de definir los partidos.

"Estoy cansado, no puedo pensar", reconoce Leo con su habitual sinceridad en zona mixta después de la enésima respuesta ante los periodistas.

Los hinchas saben que vale la pena hacer esfuerzos para poder verlo. Sus compañeros ya no encuentran palabras para describirlo. La prensa agotó los adjetivos existentes en el diccionario.

Solo queda admirarlo, sentirse privilegiados de ser testigos de sus hazañas y rezar para que el momento del adiós no llegue tan rápido.