Los que juegan bien siempre se entienden, y Enzo Fernández es el socio perfecto en este gran equipo de Argentina. En cuatro años pasó de ser el mediocampista revelación en Qatar 2022 al motor del conjunto de Scaloni en este Mundial 2026. Amo y señor de la mitad de cancha, cada intervención suya muestra los destellos de calidad de un pibe que juega con la creatividad sudamericana y el despliegue europeo. Un fuera de serie.
La influencia del jugador del Chelsea se ve a simple vista. Con solo entender un poco de fútbol se nota que cada bola que pasa por sus pies sale con mayor calidad. Está presente en defensa y en ataque, con criterio y esas dosis de potrero necesaria para jugar a lo que le gusta a los argentinos.
En los números también se nota que es el factor X. 90% de pases precisos y un 84% de efectividad en campo rival, donde los espacios cada vez son más chicos, especialmente ante un equipo como Austria que se limitó a cerrar líneas y tapar posibles receptores.
En defensa también cumplió con 7 recuperaciones, muchas de ellas desde la intuición de saber donde va a caer la pelota y aparecer en el momento justo.
Enzo crece partido a partido, y desde sus pies crece Argentina. Ya no es el abanderado de la nueva generación, ya llegó para ser líder del presente.
