Mundial 2026: Irán, selección nómada en tierra de migrantes

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El conflicto entre EE.UU. e Irán derivó en que la selección asiática recalara en Tijuana, una ciudad que alberga migrantes y refugiados de todo el mundo


TIJUANA -- “Aquí empieza la patria”, reza el espectacular que millones de pasajeros ven al arribar al Aeropuerto Abelardo L. Rodríguez, y uno que la Selección de Irán verá, al menos cuatro veces en estos días. A partir de la madrugada del 10 de junio, cuando llegaron por primera ocasión, la ciudad fronteriza del noroeste de México es el hogar temporal para los asiáticos durante el Mundial 2026, convirtiéndose en un refugio ante la crisis.

Aquel domingo a las cinco de la mañana, la bruma característica de la costa hacía su aparición y tapaba el sol que lentamente se asomaba por el horizonte. Los iraníes bajaron del avión, pasaron por un filtro de seguridad, y salieron hacia los autobuses estacionados frente al inmueble. A unos metros, una barda poco conspicua, con tubos, señala la frontera con Estados Unidos.

El aeropuerto, de hecho, es conocido como el binacional debido a que funge como un cruce fronterizo; pasajeros que vienen de la ciudad de San Diego, California, pueden ingresar a México directamente en el edificio para tomar sus vuelos, así como los que llegan del lado de Tijuana pueden hacer su cruce expeditado a Estados Unidos vía el sistema conocido como CBX, o Cross Border Express (Cruce de Frontera Exprés). Normalmente, un proceso de cruzar a Estados Unidos puede ser de hasta tres horas para un tijuanense, pero para el viajero por avión, se reduce entre cinco y diez minutos.

La ilusión de ese acceso fácil es irónica. Los iraníes no están expresamente prohibidos de estar en Estados Unidos, es más, deben jugar sus tres partidos de fase de grupos ahí, pero tampoco se sienten bienvenidos. Tras el partido ante Nueva Zelanda, el cual empataron a dos goles, el grupo abordó su autobús hacia un aeropuerto en Los Ángeles para emprender un vuelo corto a Tijuana y dormir ahí nuevamente.

Tijuana, ciudad de migrantes

Haití jugó su primer partido de Copa del Mundo desde 1974 el pasado 13 de junio. Los caribeños enfrentarían a Escocia, un partido que terminaría 1-0 a favor de los europeos. En la Avenida Revolución de Tijuana, la zona más icónica de esta ciudad, se reunieron cientos de haitianos frente a pantallas gigantes para presenciar el partido.

Los gritos en francés y en español abundaron durante dos horas, y al final, algunos de los tijuanenses nativos terminaron consolando a los haitianos, quienes se retiraban con tristeza. Mientras lo hacían, la invitación de volver el viernes 19, cuando Haití se enfrente a Brasil, se hizo una y otra vez por parte de los organizadores del evento.

En Tijuana, se dice que hay poco más de 10,000 haitianos viviendo en la ciudad, y aquella comunidad se ha aglomerado principalmente en la zona norte y costera, creando colonias que comienzan a identificarse como La Pequeña Haití o la Villa Haitiana. Hacia el inicio de esta década, fue común verlos llegar a Tijuana en busca de solicitar asilo político o visas para Estados Unidos. La mayoría de ellos optó por quedarse en México tras no lograrlo, ante el conflicto armado en la isla que, según la ONU y DW, ha dejado 25,000 muertos y más de 1.3 millones de desplazados.

Por mucho, los haitianos no son la única comunidad de foráneos en la ciudad. De hecho, de los casi dos millones de habitantes, casi un 45 por ciento de los tijuanenses no nacieron ahí, de acuerdo con el INEGI. Es decir, vivir en Tijuana y ser originario de otro lugar es prácticamente la normativa.

En Tijuana conviven más de 150,000 personas extranjeras, según cifras del gobierno de México. Venezuela, Cuba, Haití y diversos países de Centroamérica son los más habituales, aunque además existen comunidades importantes de la diáspora china y también, personas que vivieron en Estados Unidos y han sido deportados a México.

Ya sean migrantes internacionales o de otras regiones de México, la cercanía con San Diego, una de las ciudades más importantes de Estados Unidos, ha sido un imán constante para todos aquellos que buscan una mejor vida para sus familias, presente y futuro.

“Gracias México, gracias Tijuana”

La elección de Tijuana como sede de campamento mundialista para Irán fue poco planeada. El conflicto armado entre el país de Medio Oriente y los Estados Unidos obligó que, a finales de mayo, y a escasas semanas de que comenzará el Mundial, estos cambiaran su campamento de Tucson, Arizona a la frontera mexicana.

Tras la llegada a Tijuana, el plan era viajar a Estados Unidos dos días antes de cada partido del Grupo G para entrenar, enfrentar los partidos, y volver tranquilamente el día después de los encuentros a México. Pero el plan cambió para los iraníes antes del primer duelo, y estos se limitaron a estar en el área de Los Angeles 24 horas antes de su duelo ante Nueva Zelanda. Inmediatamente después del partido, volvieron a Tijuana.

“Hemos pasado tanto tiempo en el aire viajando que no nos han dado tiempo para recuperarnos”, dijo Amir Ghaleonei, técnico de la selección iraní. “Es muy importante para nosotros recuperarnos, pero después del partido nos dijeron que teníamos que volver a Tijuana, y estamos dolidos por eso”.

“Creo que quizás nuestro equipo es el más oprimido de toda la Copa del Mundo”, continuó.

El delantero estelar Mehdi Taremi, quien jugó un rol importante en el empate ante Nueva Zelanda, remató el sentir.

“Todo es un desastre para nosotros”, dijo Taremi después del encuentro.

Aquella tensión se ha visto poco a poco reducida en Tijuana, donde docenas de aficionados se reúnen a diario afuera de su hotel para alentarlos. Al inicio de la estadía, los jugadores y staff tenían estrictamente prohibido interactuar con la afición. No existió la posibilidad de sumar entrenamientos abiertos, ni siquiera la opción de asomarse a firmar autógrafos y tomarse fotos.

Pero el domingo, mientras el equipo se preparaba para emprender el primer viaje exprés a Estados Unidos, el staff de los iraníes respondió finalmente al cariño. Mientras los fans reunidos afuera del hotel gritaban el nombre del país, algunos miembros de la delegación salieron con playeras para los aficionados.

Uno de ellos, al interactuar con la multitud, enunció: “Gracias Tijuana, gracias México”.

Futbol, empresa 'nueva' en Tijuana

Durante las Copas del Mundo celebradas en México en 1870 y 1986, no existió la posibilidad por más remota que Tijuana fuese considerada como ciudad sede. El futbol de primera división llegó hasta el 2011, con la irrupción de los Xolos de Tijuana. Previo a eso, el deporte era curiosamente secundario a los que eran populares del otro lado de la frontera, como béisbol, futbol americano y basquetbol.

La influencia migrante sobre todo del sur de México creó, con el tiempo, un apetito más grande por el futbol, y con ello el impulso para crear Xolos y su estadio, el Caliente. El complejo futbolístico del equipo sirvió, además, para postular a la ciudad como sede de campamento ante la confirmación de que Estados Unidos, México y Canadá albergaran el Mundial 2026.

Al final, la elección de Irán no fue por convicción inicial, sino por conveniencia y necesidad, pero bien recibida. Aquel caso tiene un espejo con muchas personas que hoy viven en Tijuana. En la ciudad, uno de los refranes más comunes es que nadie busca a Tijuana como objetivo, pero muchos se enamoran de ella cuando la conocen.

Dentro del campamento iraní, la crisis, el cansancio y el conflicto con Estados Unidos se maneja junto al contraste de calidez y cariño en México. La logística y los viajes podrán ser difíciles, pero nadie puede negar que Tijuana los ha recibido con los brazos abiertos.

En la madrugada del miércoles, la selección de Irán regresó a Tijuana, caminando por debajo de aquel dicho que recibe a todos.

“Aquí empieza la patria”, y para los iraníes, así como muchos migrantes que llegan a Tijuana, también comienzan los sueños.