¿Noruega, Japón, Marruecos o Senegal? Las selecciones que pueden convertirse en la revelación del Mundial 2026

Haaland es la principal referencia en el ataque de Noruega. Getty Images

Cada Mundial deja una historia inesperada. Croacia alcanzó la final en Rusia 2018 cuando pocos la consideraban candidata. Marruecos rompió todas las barreras en Qatar 2022 al convertirse en la primera selección africana en disputar unas semifinales. La pregunta ahora es inevitable: ¿qué equipo está preparado para sorprender al mundo en 2026?

Aunque las apuestas apuntan hacia potencias como Argentina, Francia, España, Portugal, Brasil e Inglaterra, hay cuatro selecciones que reúnen las condiciones para protagonizar la próxima gran historia del torneo: Marruecos, Noruega, Japón y Senegal.

Marruecos: ya no es una sorpresa, es una amenaza

Después de lo realizado en Qatar 2022, nadie puede considerar a Marruecos una selección menor.

Los Leones del Atlas demostraron que podían competir de igual a igual contra la élite mundial eliminando a España y Portugal antes de caer ante Francia en semifinales. El desafío ahora es aún mayor: confirmar que aquella campaña histórica no fue una excepción.

Los africanos compartirán el Grupo C con Brasil, Escocia y Haití. Sobre el papel, la Canarinha es favorita, pero Marruecos tiene argumentos suficientes para disputar el liderato de la zona.

La velocidad de Achraf Hakimi, el talento de Brahim Díaz, la experiencia de Youssef En-Nesyri y Sofyan Amraba forman la columna vertebral de un equipo que ha mantenido una identidad muy clara durante los últimos años: orden defensivo, agresividad en la recuperación y una enorme capacidad para atacar espacios. Además, llegan respaldados por un ciclo altamente competitivo. Fueron protagonistas en la Copa Africana y completaron unas eliminatorias impecables. Si vuelven a superar la fase de grupos, nadie querrá encontrarlos en una eliminatoria directa.

Noruega: Haaland, Ødegaard y el sueño vikingo

Pocas selecciones llegan al Mundial con una expectativa tan alta como Noruega. Durante décadas, el fútbol noruego vivió lejos de la élite internacional. Sin embargo, la aparición de una generación extraordinaria cambió completamente el panorama. Al frente aparecen dos futbolistas capaces de decidir cualquier partido: Erling Haaland, Martin Ødegaard y Alexander Sørloth.

Haaland es uno de los delanteros más determinantes del planeta. Ødegaard, uno de los mediocampistas más inteligentes y creativos del fútbol europeo. Juntos representan la mayor esperanza del fútbol noruego desde la generación de los años noventa. Y con Alexander Sørloth completan un ataque que será una pesadilla para los defensores rivales. Su camino no será sencillo. Compartirá el Grupo I con Francia, Senegal e Irak, probablemente el más peligroso de la primera fase.

Sin embargo, Noruega llega reforzada por una clasificación brillante en la que permaneció invicta y logró imponerse dos veces a Italia, selección que terminó fuera del Mundial. El gran interrogante será comprobar si el equipo puede sostener el nivel competitivo cuando aumente la presión. Si lo consigue, tiene potencial para alcanzar los cuartos de final e incluso soñar con algo más. Japón: el matagigantes que quiere dar el salto definitivo Si existe una selección capaz de incomodar a cualquier potencia, esa es Japón.

Japón: el matagigantes que quiere dar el salto definitivo

Si existe una selección capaz de incomodar a cualquier potencia, esa es Japón. Los Samurai Blue se han convertido en una presencia constante en las fases finales de los Mundiales y han demostrado repetidamente que pueden competir contra rivales de máxima jerarquía.

En Qatar derrotaron a Alemania y España. En su preparación para 2026 sumaron victorias ante Inglaterra en Wembley y Brasil en uno de los amistosos más impactantes del ciclo mundialista. Ahora compartirán el Grupo G con Países Bajos, Suecia y Túnez.

La principal fortaleza japonesa sigue siendo el colectivo. Pocas selecciones están tan bien organizadas tácticamente. Sin embargo, también cuentan con futbolistas capaces de desequilibrar individualmente, encabezados por Takefusa Kubo y el experimentado Wataru Endo. Japón ya dejó de ser una selección simpática que compite bien. Hoy es un equipo que aspira seriamente a instalarse entre los ocho mejores del torneo.

Senegal: el último gran baile de Sadio Mané

Cada Mundial necesita una historia y Senegal podría tener una de las más emocionantes. Los Leones de Teranga llegarán a Estados Unidos, México y Canadá 2026 liderados por el futbolista más importante de su historia: Sadio Mané. A sus 34 años, el exjugador del Liverpool afronta probablemente su última Copa del Mundo y lo hace con la misión de llevar a Senegal a la mejor actuación mundialista de su historia. Ídolo nacional, campeón de África y referente absoluto de una generación dorada, Mané sigue siendo el corazón futbolístico y emocional de su selección. Su influencia va mucho más allá de los goles. Es el líder del vestuario, el jugador al que buscan sus compañeros en los momentos difíciles y el hombre capaz de cambiar un partido con una acción individual. A su alrededor aparecen nombres de peso como Kalidou Koulibaly e Ismaïla Sarr, que complementan una plantilla con experiencia y talento.

El desafío será enorme. Senegal comparte el Grupo I con Francia, Noruega e Irak. Sin embargo, si algo ha demostrado esta selección durante los últimos años es que sabe competir contra cualquiera. La intensidad física, la agresividad en la presión y la velocidad de sus transiciones convierten a los africanos en un rival incómodo para cualquier potencia. Pero el gran factor diferencial sigue siendo Mané.

Como ocurrió en la conquista de la Copa Africana y en las grandes noches de Senegal durante la última década, las esperanzas de todo un país volverán a descansar sobre sus hombros. Si el capitán logra imponer su jerarquía una vez más, los Leones de Teranga tienen argumentos para superar el grupo de la muerte y convertirse en una de las grandes revelaciones del Mundial 2026.

¿Quién tiene más posibilidades?

Si el análisis se centra exclusivamente en experiencia y antecedentes recientes, Marruecos parece la candidatura más sólida. Ya demostró que puede eliminar a gigantes y mantiene buena parte de la estructura que hizo historia en Qatar. Incluso en el amistoso previo al Mundial empataron 1-1 con Noruega, pero dominando gran parte del partido.

Si se trata de talento diferencial, Noruega sobresale por encima de todas gracias a la presencia de Haaland y Ødegaard. Japón ofrece el funcionamiento colectivo más fiable y una capacidad probada para derribar favoritos. Senegal, por su parte, combina experiencia mundialista, fortaleza física y el liderazgo de Sadio Mané.

La sensación es que cualquiera de las cuatro tiene argumentos para sorprender. Sin embargo, si hubiera que señalar una selección con potencial para protagonizar la gran historia del Mundial 2026, Noruega parece reunir todos los ingredientes: una generación dorada, figuras de talla mundial y la ilusión de un país que vuelve a creer. Los Mundiales siempre necesitan una sorpresa y estos equipos lo darán todo para lograrlo.