La Selección Mexicana presentó la lista para el Mundial con un video relatado por Roberto Gómez Bolaños.
LOS ÁNGELES -- La voz (Roberto Gómez Bolaños). El relato. Las imágenes. Los actores. La etnia. Soles y sombras. Caminos inconclusos y caminos sin retorno. Rostros del mañana y rostros del ayer; rostros sin mañana y rostros sin ayer.
Sí, seduce, estremece, subyuga, emociona, sacude, acaricia, golpea, sublima, hunde. El video de presentación de los 26 jugadores de la Selección Mexicana es una belleza. Debía serlo, cuando la empresa que controla al futbol mexicano y su selección se dedica a eso: a crear fantasías, mundos paralelos, escenarios ficticios, realidades tan selectivas como alternas.
Sí una belleza el video, pero al final, es hijo putativo de La Rosa de Guadalupe y sus súbditos.
Una belleza con enorme calibre estético, Más de uno enjugó una vivencia o un sueño con el dorso de la mano. Más de uno levantó el puño con pudor y arenga ajena, porque el #MásSiOsare es la fibra más sensible del mexicano.
Sí, el video es una belleza. Sí, pero es, también, una extorsión emocional, un chantaje sentimental, una expoliación de la raza, de privilegios que no existen y miserias que sí se viven.
Sí, el video, con su lenguaje y su ósmosis rural y urbana, es una belleza. Pero, hay una sensible manifestación de hipocresía.
No solo somos 26... Somos los de aquí y los de allá. Hoy y siempre.#SomosMéxico 🇲🇽 pic.twitter.com/gXiOSE4UU8
— Selección Nacional (@miseleccionmx) June 1, 2026
Con ese prodigio de la lnteligencia Artificial, que flagela la epidermis y los sentimientos, desde la voz inconfundible de Roberto Gómez Bolaños, el sempiterno inquilino de cualquier hogar mexicano, con todo eso, el mensaje pretende convencer a la afición, al mexicano, al que suspire y se flagele detrás de cualquier frontera, de una falacia.
Sí, el video pretende, al final, taladrar sentimientos del mexicano y hacerle creer que esta selección, la del Mundial 2026, ésta, sí es la suya, toda suya, siempre suya.
Y la verdad, más allá de los sesgos del fanatismo y del momento premundialista, el mexicano sabe que la Selección Nacional no es suya, no le pertenece, más que cuando a los proxenetas del Tri les urge exprimir los millones de ubres generosas, con la mercadería oportunista, o con los partidos moleros, o con los discursos grandilocuentes.
Pero, el aficionado mexicano sabe que esta selección no ha sido, no es y no será suya. Hay un pacto de amasiato, una relación transitoria, cada cuatro años.
La realidad aparece en los estadios, para rabieta, desesperación, terror e impotencia de los directivos, cuando los pulmones explotan con una fe cínica, desafiante, convencida y con la constancia de que es invencible; #ElGrito.
Si los ilusos creativos, con tendencias de sabiduría en paranoia social, creen que este video acabará con #ElGrito y hará creer que la abundancia casi heteroétnica de los rostros morenos, basta para ocultar los abusos del pasado, están equivocados.
No hay video que mate a #ElGrito, mientras no haya un video que acabe con la injusticia en el manejo de una pasión adherida como trilliza a patria y religión, como lo es el futbol.
Porque sí, porque el anzuelo aparece nuevamente. Y así como se agradece generosamente, la narrativa histórica de la selección mexicana, y su poderoso clan tribunero, también debe condenarse el intento y el instinto de querer hacer uso de la extorsión emocional, del chantaje sentimental y una expoliación vulgar de “por mi raza hablará el espíritu”.
No, mexicano, la selección no es tuya. Nunca lo ha sido, nunca lo será. Eso sí, cabe el derecho al ilusionismo, el autoengaño y los espejismos.
La potestad de esta selección nacional no debe recrearse o malbaratarse en la belleza de un video, sino en el rigor estricto de una cancha y de sus futbolistas. Y ahí, pare México, la gloria deportiva se acurruca sólo en el regazo de los dioses.
La nómina…
La Lista Final de Javier Aguirre es una nómina de sus percepciones, de sus creencias, de sus esperanzas, de sus quereres, de sus apuestas al milagro. Lo hizo en el Mundial 2002 y en el Mundial 2010.
Con esta nómina mundialista, El Vasco ejerce su derecho a equivocarse, aunque pisotee el privilegio y la obligación de hacer lo correcto. “Errar es de humanos, pero perseverar en el error es diabólico”, San Agustín.
¿Orbelín Pineda? ¿Luis Chávez? ¿Roberto Alvarado? ¿Jorge Sánchez? La bola de cristal de Javier Aguirre sufre de estrabismo, cataratas y queratoconía. Pero, aquí sí, la selección es suya, porque ni en su cuerpo técnico, ni en las oficinas desahuciadas de la FMF hay quien se atreva a interpelarlo.
Solo faltó, al final del maravilloso y extorsionador video, la aparición de la prole tricolor de Aguirre y con el grito saludando al Salón Oval de Televisa: “Avē Imperātor, moritūrī tē salūtant” (Salve Emperador, los que van a morir te saludan).
