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España juega con fuego... Y se va al cuadro soñado

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Japón derrotó a España y ambos clasificaron a octavos de final (1:10)

Con gol de Álvaro Morata, España se puso en ventaja, pero la selección nipona le dio vuelta en el segundo tiempo. Ritso Doan y Ao Tanaka fueron los goleadores. (1:10)

BARCELONA -- España jugará los octavos de final del Mundial después de la peor noche que se recuerda desde que Luis Enrique se hizo cargo de la selección. Aseguró el técnico en la víspera (lo ha venido haciendo desde que llegó a Qatar) que su equipo nunca especularía y siempre buscaría la victoria... Pero una pájara tan inesperada como insólita al comenzar la segunda mitad contra Japón provocó la remontada nipona, obligó a mirar de reojo el partido entre Costa Rica y Alemania... Y llegó, durante unos minutos, a tener a la Roja fuera del campeonato.

Al final, sin embargo, la Alemania que tanto le pidió a la Roja que cumpliera para poder acompañarla a los octavos de final, fue la que facilitó el pase de España, quedándose por segundo Mundial consecutivo fuera del torneo en la primera fase al tiempo que Japón celebraba con euforia su clasificación y los jugadores españoles, en silencio y cabizbajos, abandonaban el escenario de su peor actuación... Sabiendo para sus adentros que lo sucedido, quien sabe, acaba colocándoles en el escenario más inesperado y, a la vez, más deseado.

Pasando como primera, lo esperado, España se habría cruzado en los octavos de final con Croacia, la actual subcampeona del Mundo, y tendría por delante un teórico enfrentamiento de cuartos de final contra Brasil y, quien sabe, unas semifinales contra Argentina (o quizá Países Bajos).

Su pase como segunda la cruzará con Marruecos, el martes, en un duelo que recordará al de la última jornada de la fase de grupos del Mundial de 2018, cuando empataron (2-2) gracias a un gol en tiempo añadido de Iago Aspas. Será, de todas maneras, un partido en el que el conjunto de Luis Enrique saldrá como gran favorito y, también, más favorecido sobre el papel, aunque sin olvidar que unas teóricas semifinales le enfrentaría ante Francia.

Las sensaciones, sin embargo, no fueron para nada las mejores. Ni tan solo las esperadas después de una presentación soberbia ante Costa Rica y de un partido magnífico, jugado de poder a poder, contra Alemania. Si España se había destacado como la selección más brillante después de las dos primeras jornadas, el cierre de la fase de grupos la descabalgó de este pensamiento y le encendió las alarmas.

Está, probablemente, en el cuadro que habría deseado cualquiera. Y dos días después de que Luis Enrique admitiera que se habían mirado esa opción aunque habían descartado buscarla... La realidad le llevó a él.

Si quiere recuperar su papel de protagonista primero y candidata después, sin embargo, España deberá mejorar, y no poco, para volver a ser la que fue en Qatar antes de este bofetón.