Ángel Di María se sintió amenazado. Creyó que era el momento de dar el golpe en la mesa. Apretar el acelerador y encarar a toda velocidad como suele hacer en la cancha. Animarse a hablar, abrir su corazón. Lo suyo fue un acto de amor puro.
A fines de septiembre de 2020, a Fideo se le agotó la paciencia y expuso su malestar en Closs Continental, 90 Minutos y ESPN Playroom por haber quedado afuera de las convocatorias de la Selección Argentina. Habían pasado 14 meses desde la última vez que se puso la celeste y blanca, en el 2-1 ante Chile para subirse al podio de la Copa América 2019.
Después de esos últimos 25 minutos en cancha, se jugaron seis amistosos y comenzó la pandemia de coronavirus. Unos días antes de que se conozca la lista para el inicio de las Eliminatorias Sudamericanas frente a Ecuador y Bolivia, Angelito prendió el ventilador:
"No le encuentro explicación. Es difícil asumirlo, no tengo palabras".
"Para mí la Selección es lo único, lo máximo".
"Me rompo el ojete (sic) en el club para poder estar en la Selección".
"Si fuera por un tema de recambio, Leo (Messi) no debería ir, Kun (Agüero) tampoco, Ota (Otamendi) tampoco. No lo tomo por ese lado".
"Es imposible que te chupe un huevo (sic). Me pegó mal otra vez porque tenía expectativas".
"Desde que me despedí en la Copa América no hablé nunca más. No me llamó, ni un mensaje. Tampoco me interesa tanto una explicación".
Se especuló mucho sobre la ausencia de la por entonces figura de PSG, finalista de la UEFA Champions League 2019/20. En los medios se habló de una supuesta actitud durante la Copa América 2019 que pudo haber caído mal en el cuerpo técnico. El propio Di María salió al cruce del rumor: "Cuando me tocó salir es seguro que tuve una mala cara porque le pasa a cualquiera. Después entendí que el entrenador había cambiado y terminé ayudando cuando me tocó. Es ilógico que no te convoquen más por una cara".
Mientras todavía resonaba el reclamo del rosarino, el DT Lionel Scaloni decidió responder a través de “La Central Deportiva” de Cadena 3 de Santa Fe y Radio Rivadavia: "No le cerramos la puerta a nadie. A Ángel lo aprecio un montón y valoro que quiera estar. Me gusta cómo afronta la situación. Pero después de la Copa, él no estuvo y el equipo funcionó. Como entrenador, no quiero tocar algo que funciona".
En los años anteriores, la crítica de la prensa y los hinchas había sido despiadada. Se apuntó sin filtro contra una generación que no pudo coronarse luego de tres finales. Di María fue víctima de burlas y memes por sus reiteradas lesiones. Pensó en ir al psicólogo para encontrarle una explicación al asunto. Lo que tenía claro es que no estaba dispuesto a rendirse: “Tengo muchos conocidos que me dicen que me quede en París tomando un café enfrente de la Torre Eiffel, pero yo prefiero que me puteen 45 millones de personas y vestir la camiseta de la Selección”.
El barrio, los inicios y el salto a Europa
¿Por qué tanto enojo por no ser tenido en cuenta? Porque el nacido el 14 de febrero de 1988 conserva el espíritu amateur de sus primeros contactos con la pelota en el Club Atlético El Torito, ubicado a tres cuadras de su casa en la calle Perdriel del humilde barrio La Cerámica, en el noroeste de Rosario, provincia de Santa Fe.
También porque aprendió de sus padres que todo sacrificio trae recompensa. Su padre Miguel, de características similares a las de su hijo en la cancha, estuvo a punto de debutar en la Primera de River Plate. Pero en un partido con amigos sufrió una grave lesión en la rodilla que lo marginó del fútbol. Luego trabajó durante 16 años en una carbonería, en condiciones adversas. Desde los 10 años, el hiperactivo Ángel comenzó a ayudar y a los 15, 16 años, ya se ocupaba de los repartos, abría y cerraba las bolsas de carbón.
Otro gran espejo fue su madre Diana, quien de los 7 a los 14 años lo cargaba junto a su hermana y el bolso de botines en la ya popular bicicleta “Graciela”para llevarlo a entrenar y cuando pasaban por el estadio de Rosario Central, le decía: "Alguna vez vas a jugar acá".
Finalmente, se cumplió la premonición de Diana y Central hizo uno de los mejores negocios de su historia: fichó a la joven promesa por algo más de 20 pelotas. Si bien el zurdo brillaba en la Liga Rosarina, no lo tenían en cuenta para los torneos de AFA.
Nada fue fácil para Ángel Fabián Di María. En enero de 2005 estuvo a punto de dejar el fútbol: "Tuve un técnico al que le gustaba que pegue, que choque y un día me dijo que era un cagón (sic). Mi mamá se enteró y me dijo que siga peleando por mis sueños. Mi papá me avisó: 'Un año más de fútbol, a trabajar o a la escuela. Y mi mamá no me dejó contestar".
Unos meses después cambió la suerte del delantero marginado por su contextura física. Ángel Tulio Zof, una gloria del Canalla, posó sus ojos sobre él y en octubre lo subió a Primera. Pasó de ser suplente en la Sexta a la máxima categoría. Logró en 7 meses lo que suele hacerse en cinco años.
El 14 de diciembre de 2005, cuando estaba por vencerse el plazo impuesto por su padre, debutó a los 17 años en el 2-2 contra Independiente en Avellaneda. Reemplazó a los 72 minutos a Emiliano Vecchio en la última fecha del Torneo Apertura. Su primer gol oficial lo anotó casi un año después, el 24 de noviembre de 2006, en el 4-2 sobre Quilmes en Arroyito.
A mediados de 2007 se despidió del club de sus amores con un gol, en la derrota por 3-1 ante Colón en el Cementerio de los Elefantes, para comenzar su exitosa trayectoria en Europa. Estuvo muy cerca de pasar a Boca Juniors, pero la institución se inclinó por los euros de Benfica para paliar la difícil situación económica que atravesaba.
El oro olímpico, las lesiones y las finales perdidas
Justamente a principios de aquel 2007, arrancó su amor a primera vista con la Albiceleste. Convirtió dos goles en el 3-3 frente a Uruguay en el Sudamericano Sub 20 que se disputó en Paraguay, torneo en el que Argentina salió segundo detrás de Brasil y aseguró su pasaje para el Mundial de la categoría y los Juegos Olímpicos 2008.
Formó parte de la consagración en la Copa del Mundo Sub 20 en Canadá, donde aportó tantos ante Panamá, Polonia y Chile y fue apodado “Fideo” por Éver Banega. La mala fue que un choque con Arturo Vidal lo marginó de la definición contra República Checa (2-1). La revancha llegó un año después, en China: anotó el gol de la victoria por 2-1 en el suplementario ante Países Bajos en 4tos., con asistencia de Lionel Messi, y también el de la final frente a Nigeria (1-0), otra vez con pase de Leo, para colgarse la medalla de oro.
Arribó a la Mayor en septiembre de 2008 junto a Alfio Basile, pero se consolidó de la mano de Diego Armando Maradona, al que consideró un segundo padre. El Diez lo bancó siempre públicamente, incluso después de la expulsión ante Bolivia que le costó cuatro fechas de suspensión, y lo llevó a su primer Mundial de Sudáfrica 2010. Después de la despedida en el 0-4 ante Alemania en 4tos., Di María admitió que no rindió bien y expresó su incomodidad por haber jugado como volante por izquierda, un puesto en el que tuvo que defender más de lo que estaba acostumbrado.
Llegó a la Copa América de Argentina 2011 como campeón de la Copa del Rey con Real Madrid. Ya con Sergio Batista en el banco (su DT en Beijing), sufrió otra desazón tras el adiós en cuartos de final en la definición por penales ante Uruguay. Integró el ciclo de Alejandro Sabella desde el primer momento e incluso llevó la 10 y la cinta de capitán cuando Messi no estaba.
Se transformó en el héroe de la clasificación a cuartos del Mundial 2014 con su grito en el suplementario ante Suiza, el que considera su mejor partido en la Selección. La lesión que sufrió a los 33 minutos del duelo de 4tos. contra Bélgica dejó en suspenso su presencia en la gran final. A las 11 de la mañana de aquel 13 de julio, llegó una carta a la concentración albiceleste. Real Madrid le pedía a una de sus figuras en el título de la reciente Champions que no jugara. “La rompí, obviamente no le hice caso. Me daba igual…”, confesó Angelito tiempo después. La decisión dependía del entrenador y Pachorra optó por no arriesgarlo en el 0-1 en la prórroga contra Alemania.
La Copa América de Chile 2015 fue la segunda final perdida, otra vez con el fantasma de las lesiones diciendo presente. El todavía hombre de Manchester United brilló con un doblete en la semi contra Paraguay (6-1) y se vio obligado a dejar la cancha antes de la media hora de la definición ante el dueño de casa, que se impuso desde los 12 pasos.
La tercera no fue la vencida. En el estreno por la Copa América Centenario 2016, el en ese entonces tres veces campeón con PSG abrió la victoria por 2-1 ante Chile y con mucha emoción le dedicó el gol a su abuela fallecida unos días atrás. Volvió a lesionarse a los 40’ de la segunda fecha ante Panamá y reapareció recién en la final, que otra vez tuvo a Chile campeón por penales. Estuvo a punto de seguir los pasos de Messi y anunciar su renuncia a la Selección, pero su familia lo contuvo.
Siguió luchando por su sueño en la breve era de Edgardo Bauza y en el conflictivo ciclo de Jorge Sampaoli, con el que disputó su tercer Mundial en 2018. “Me dijo cosas que no eran, me limpió con Croacia. Volví en el tercer partido contra Nigeria y gracias a Dios salió bien”, contó Fideo, autor de un golazo en la eliminación a manos de Francia en 8vos. (3-4).
Una charla que cambió la historia
Lionel Scaloni, ayudante de Sampaoli en Rusia, quedó al frente como interino y luego fue ratificado como DT de la Selección. Cercano a los futbolistas, siempre tuvo muy buena relación con Di María, a quien aconsejó después de la Copa del Mundo: “Yo estaba mal y fue el primero que me dijo que no me baje de la Selección”.
El flamante técnico encabezó una renovación que no parecía incluir a Di María. Recién lo convocó para el 7° y 8° partido, pero otra lesión lo desafectó de la nómina. Sí estuvo en consideración para la Copa América 2019, en la que fue titular y reemplazado en el entretiempo del debut ante Colombia. No jugó ante Qatar y tuvo minutos con Venezuela, Brasil y Chile, al que se venció en el partido por el 3° puesto (2-1).
Pese a su gran momento en PSG, seguía sin volver a su amada Argentina. Por eso explotó frente a los micrófonos. El DT recogió el guante y lo contactó a través de una videollamada: “Después de la entrevista me quedé mal por salir a hablar. Scaloni me llamó y me dijo: ’¿Cómo no te voy a volver a citar? El equipo está bien, quiero ver jugadores’. Y nos pusimos a llorar los dos”.
A los pocos días salió la lista para enfrentar a Ecuador y Bolivia, de la cual no formó parte. Regresó para la doble fecha de Eliminatorias de noviembre frente a Paraguay y Perú. “Esta vez no íbamos a cometer el error de no traerlo", confesó el oriundo de Pujato.
Por fin se rompió la pared
Desde entonces, Angelito fue un habitué en las listas, aunque gozaba de menos minutos que en el pasado. Hasta que llegó la Copa América de Brasil 2021, la ansiada redención de Di María. El propio futbolista contó que mantuvo una charla con el técnico en el mediodía de la final, el 10 de julio. Scaloni no sabía si ponerlo de titular, creía que podía ser determinante en el último tramo del partido. Volvieron a ponerse melancólicos y el rosarino arrancó como titular.
Minuto 22. Pase magistral de Rodrigo De Paul desde su campo y definición marca registrada de Angelito por encima del arquero Ederson, como contra Nigeria en Beijing, otra vez con la camiseta 11. Fue el 1-0 del Maracanazo, la Copa que se tatuó en su muslo izquierdo. "Algún día se iba a romper la pared. Me la di muchas veces, pero seguí estando acá", le dijo Fideo a sus padres a través de una videollamada, sentado en el césped y llorando a más no poder. "Cuando volví con la Copa me decían: 'Por fin se te dio Papi ganar con Argentina'", contó sobre el comentario de sus hijas.
El título que rompió la sequía de 28 años destrabó todo. Alivianó la mochila. La Scaloneta fluyó, mostró en la cancha la comunión, la solidaridad y el compromiso que también existe afuera. Y Di María fue gran responsable junto a Messi y Otamendi, los otros referentes de la nueva generación.
La de Brasil no fue la única alegría. El 1° de junio de 2022 la volvió a pinchar para el 2-0 parcial ante Italia en la Finalissima de Wembley. Un nuevo festejo con el corazón para su esposa Jorgelina y sus hijas Mía y Pía. Atrás quedó el dolor de las lesiones y las finales perdidas. El 26 de marzo de 2022, Fideo anotó en el 3-0 ante Venezuela y recibió un baño de amor en La Bombonera.
Con el envión de la gloria conseguida y un invicto histórico a cuestas, Argentina arribó al Mundial de Qatar 2022 con la ilusión de alcanzar la Tercera. El mazazo frente a Arabia Saudita generó la promesa del capitán Messi: "Que la gente confíe, que este grupo no los va a dejar tirados". Y así fue. Luego del fundamental triunfo sobre México, Angelito pidió el cambio ante Polonia, se perdió los 8vos. ante Australia y reapareció en 4tos. ante los Países Bajos de Louis Van Gaal, al que había calificado como el peor entrenador que tuvo en su vida (coincidieron en Manchester United). Descansó en la semi ante Croacia y volvió nada menos que en la definición ante Francia y sorprendentemente por izquierda, en una masterclass de Lionel Scaloni y su cuerpo técnico.
Un día antes del 18 de diciembre que entró en la historia de todos los argentinos, Di María cruzó mensajes con su esposa Jorgelina:
Ángel: "Voy a salir campeón del mundo, amor. Está escrito y voy a hacer el gol. Porque está escrito como en el Maracaná y Wembley".
Jorgelina: "Me afloja el cuerpo ese mensaje...no sé qué carajo decirte".
Ángel: "No tenés que decir nada. Andá y disfrutá mañana porque vamos a ser campeones del mundo. Porque lo merecemos los 26 que estamos acá y las familias de cada uno".
Jorgelina: Emogi emocionado
Ángel: "Sabés que lindo amor. Mañana somos campeones del mundo. Está escrito, lo siento. Es nuestra, amor".
No fue la única premonición. Martín Tocalli, el preparador de arqueros, le había anticipado que Hugo Lloris salía siempre rápido y se tiraba al piso a cortar. Con ese consejo en mente, volvió a dejar su sello de anotar en las finales: a los 36 minutos, coronó una contra memorable y gritó "¡Gracias, Diego!" en su festejo. Su gol fue recreado por miles de niños y adultos a lo largo y ancho del país.
Dejó la cancha a los 64 con el 2-0 parcial. "No paraba de llorar y de rezar al lado de Rodri (De Paul). Cada vez que se me cruzaban cosas feas, pensaba que cada vez que había hecho un gol en la final, habíamos ganado. Me aferraba a eso, a que lo íbamos a ganar por eso. Cuando Leo hizo el 3-2, decía 'Yo sabía, yo sabía', y con el 3-3, otra vez", le confesó a Vuelta y Media de Urbana Play.
El momento del penal de Gonzalo Montiel lo vivió abrazado a Pablo Aimar y al doctor Daniel Martínez: "Lo único que hacía era rezar y pedirle que nos dé esa última alegría para toda la Argentina". En el festejo tuvo la Copa del Mundo original en sus manos, con la custodia rigurosa de la gente de FIFA, mientras Messi cargaba la trucha, en los hombros del Kun Agüero.
Se despidió de Juventus y volvió a Benfica, donde metió un gol y levantó un título (Supercopa de Portugal) en su primer partido. En la histórica victoria por 1-0 sobre Brasil, el 21 de noviembre de 2023, fue paseado en andas por el Maracaná. Lo logrado lo invitó a seguir y la Copa América de Estados Unidos 2024 quedó fijada como su despedida de la Albiceleste y el final no podía ser mejor con el bicampeonato: "Soñé que llegaba a una final, la ganaba y me retiraba de esta manera". Ya de civil, el estadio Monumental se rindió a sus pies en la previa del encuentro ante Chile.
Después de la disputa del Mundial de Clubes 2025, Fideo regresó a Rosario Central, su casa. Claro que no fue una decisión individual. Su familia siempre fue el principal sostén, en las buenas y en las malas. El apoyo clave para no bajar los brazos ni claudicar ante las críticas. Por ellos Angelito siguió corriendo, sin temor a romperse todo. Por ellos es que su felicidad hoy es más grande que el mismísimo Maracaná.
