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Quien no ha vivido en Monterrey, nunca lo entenderá

ESPN

No importa si hay partido entre ambos o no, en Monterrey , el partido entre Tigres y Rayados se juega todos los días

Al final del partido de Tigres contra Palmeiras encontré en redes sociales muchas críticas cuestionando el porqué algunos aficionados felinos le restregaban a los del Monterrey haber avanzado a la final del Mundial de Clubes rebasando la mejor actuación de los Rayados en ese torneo. Esos críticos no podían entender cómo es que el día que Tigres hace historia, no solo para su causa sino para el futbol mexicano, el de la zona y hasta del continente, lo primero que hacen es voltear con su vecino para presumirle el logro.

Y la única respuesta que existe para esas críticas es: quien no ha vivido en Monterrey no lo entenderá jamás.

Si algo aprendí luego de vivir 16 años en Monterrey, es que el Clásico Regio se juega todos los días. No importa si hay partido entre ambos o no, eso es lo de menos, incluso si ninguno juega, si alguno califica o no, tampoco importa.

En Monterrey , el partido entre Tigres y Rayados se juega todos los días , en todas partes, en la línea de producción de la fábrica, en los breaks de café de la oficina sin importar el rango, desde la recepción hasta la presidencia, en la Uni, en el Tec, en la zona industrial de Apodaca y en las millonarias residencias de San Pedro. En día de clásico, las escuelas completas se uniforman de jersey Tigres y Rayados, diferenciando a los dos grandes bandos en los que está dividida la matrícula y en realidad el Estado completo.

Es común toparse con discusiones alrededor de la rivalidad entre los equipos locales que rozan lo irracional. Tan incomprensibles como escuchar a la tribuna del entonces Tecnológico cantar: “El que no salte es Tigre ma…” , cuando el rival en turno en una final era Toluca o Pumas, es decir, cuando nada tendría que ver el rival de la ciudad en ese momento.

En Monterrey el aficionado es de alta concentración, en estado de pureza, de 24 horas al día. Nunca olvidaré el día que llegué a trabajar a la videoteca de la televisora donde laboré por 13 años y me explicaron que el archivo estaba categorizado en Tigres, Rayados, y todo lo demás. Es por eso que el Clásico Regio es, sin temor a equivocarme, uno de los activos más importantes de Monterrey. Es el rompehielos para iniciar una conversación con un desconocido, la rivalidad es el inagotable tema de discusión en estaciones de radio que dedican su programación entera a Tigres y Rayados, es la avenida por la que transitan las bromas, los chats, los memes, la carrilla diaria. Del clásico, se habla mucho más de lo que se juega.

Es por eso que rebasar a Rayados en la expedición del Mundial de Clubes otorga un nuevo argumento a la discusión de superioridad, porque durante años el Rayado se encargó de alardear al Tigre dicho logro y el momento de la venganza es este. Así vivirá eternamente la dinámica. Son como hermanos competitivos a quienes no les interesa lo que hizo el primo o el vecino, lo que les interesa es ser mejor que su hermano.

Al Tigre no le interesa presumirle al americanista, al puma, ni al chiva, porque para el aficionado regio ellos no existen. Al Tigre o al Rayado le interesa que su equipo le de derechos de fanfarronear y presumir con su compadre, con su colega del cubículo de al lado o con su jefe, porque así como goza el triunfo de su equipo igual se regocija en la temporal licencia de superioridad que le otorga la victoria.

Alguien dijo que el futbol es un fenómeno transversal y al menos en México no existe otro sitio donde atraviese esas capas sociales sin revirar en niveles culturales o condición económica como en Monterrey.

Entiendo a quien no lo entienda porque no han vivido ahí , pero el Clásico Regio se juega todo el año.