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Atole con el dedo

Kary Correa, viñeta ESPN

Que bonita frase tan mexicana para describir cuando alguien quiere darte 'probaditas de algo dulce' y en realidad te esta engañando.

Así como crecí viendo que mi papá se reía de la política por la cual ha tenido siempre un devoto seguimiento, así yo he aprendido a divertirme con los manejos en el fútbol mexicano, porque de otro modo se viviría encolerizado, en ambas cosas si te las tomas en serio sabiendo de ante mano que son un circo, entonces el que esta equivocado es uno. Son rubros en algo muy similares, nada les importa la gente, todo es negocio e intereses.

Este miércoles se llevó a cabo la Asamblea de Dueños de la Liga BBVA MX para tratar varios temas pero entre ellos confirmar tres puntos relevantes sobre la mesa; la aprobación para que el Monarcas se convierta en Mazatlán, el cambio de propietario de Gallos Blancos de Querétaro y el retorno del repechaje al Apertura 2020 y Clausura 2021, con lo cual 12 equipos avanzarían a la Fase Final de cada uno de los dos torneos.

La votación era cosa de trámite para hacernos sentir que eran puntos debatibles, pendientes de tratarse, cuando en realidad ya eran hechos consumados. Mazatlán ya había hecho el anuncio oficial en redes de su ingreso en el máximo circuito, “arrebatando” como lema de triunfo, no podría haber sido más ad hoc, colgados de la cuenta que pertenecía a Monarcas y de su número de seguidores.

Los Gallos Blancos de Querétaro una vez más cambian de manos, vendido a un grupo de inversionistas; Emilio Escalante, Jorge Santillana, Gabriel Solares, Alfonso Solloa, Javier Solloa, Manuel Velarde y Greg Taylor, este último bien conocido como representante de jugadores y técnicos, aunque asegura que hace dos años no ha operado ningún movimiento, y bajo consigna de no volver a ejecutar ningún acto como promotor, o de lo contrario llevaría una sanción por parte de la liga. Sin embargo, sigue teniendo la misma agencia de representación. ¿Significará entonces que puede ejecutar la obra pero no estampar su firma?.

Y faltaba también la confirmación de lo que ya sabíamos, el famoso repechaje. Más equipos para la 'fase final', por ende, más partidos para tratar de compensar las pérdidas económicas que afrontan los clubes tras la pandemia del Covid-19. Es decir, período de prueba para la recuperación de las arcas, con el riesgo de que visto el oro les brillen los ojos, y termine siendo una práctica que llegó para quedarse, y es que hasta en eso siguen las similitudes, ¿se acuerdan de cómo empezó el pago de tenencia vehicular en México?.

El caso es que es más show y más negocio, pero menos competencia y nivel de exigencia, pierden relevancia e interés las primeras 17 fechas, si con casi nada de esfuerzo se puede accesar a la siguiente fase. Dos tercios de los equipos participantes avanzarían a la repesca, y eso sumado a la reciente desaparición del ascenso/descenso, después no nos quejemos de un bajo rendimiento en la selección, o que no haya de dónde echar mano en la liga local para abastecer de talento al tricolor.

¿Les gusta su atole?