Diego Lainez es la clase de jugador que hace recordar el lugar y momento en los cuales se presenció su juego en vivo por primera ocasión.
El balón parece estar pegado a su pie izquierdo cuando gambetea, los jugadores rivales olfatean el peligro inminente, en muchas ocasiones deja espacios abiertos para sus compañeros y existe una gracia inherente a él que pocos futbolistas poseen. Invita al espectador a imaginarse los momentos en los cuales él posee el balón, tanto en el sentido inmediato de pensar dónde podría terminar una jugada, al igual que invita a pensar lo alto del tope del potencial del joven de 18 años.
La promesa de Lainez a niveles juveniles terminó redundando en una actuación completa para el Club América en la noche del sábado, cuando Lainez convirtió par de tantos en el triunfo 3-1 de su oncena sobre el Pachuca.
El primer gol fue todo un ejemplo de lo que representa como jugador. Consiguió el balón desde la derecha, logró romper la cadera del defensa Emmanuel García, logró controlar con su pie izquierdo, su favorito para disparar hacia un rincón lejano. No fue un mal gol para iniciar su cosecha en la Liga MX. Y el segundo tanto fue de igual calidad.
Siendo honestos, debemos reconocer que Lainez confrontó ciertas dificultades con su ascenso al primer equipo del Club América: no había efectuado una asistencia o convertido un tanto en sus primeros 1161 minutos de juego en la Liga MX, previos a la jornada del sábado. Quizás eso sea natural considerando su edad. Sin embargo, su desempeño contra el Pachuca reforzó la creencia de que Lainez será un jugador importante para la causa de México en un futuro no muy lejano. Parece que la posición de extremo derecho (contrario al izquierdo, donde usualmente juega) sería la mejor para Lainez, aunque sigue necesitando trabajar fuertemente para mejorar su juego con el pie derecho.
Lainez apenas cumplió 18 años en junio pasado. Por ello, la idea de un pase a un club extranjero es, por lo menos, una posibilidad cierta. De hecho, los clubes europeos lo conocen bien: Lainez fue designado recientemente como mejor jugador en el Torneo Toulon 2018, premio que ha recaído en ocasiones previas en futbolistas de la talla de James Rodríguez, Javier Mascherano, Alan Shearer, Rui Costa y Thierry Henry. Aunque he aquí lo realmente destacable: Lainez, entonces con 17 años, fue uno de los jugadores más jóvenes presentes en el torneo sub-21.
Existen dos temas con respecto al futuro inmediato de Lainez por definirse. El primero es si podrá sumar minutos de forma regular con el Club América. Actuaciones como la mostrada el pasado sábado no caen nada mal y la nueva regla de la Liga MX que favorece al talento joven debería servir a su favor, aunque vimos como se descartó al extremo derecho ecuatoriano Renato Ibarra el pasado sábado. Además, el paraguayo Cecilio Domínguez y el recién firmado Cristian Insaurralde estarán peleando por puestos a la delantera en las semanas por venir.
El segundo asunto es si el Club América lo dejaría partir si se presenta una buena oportunidad. Una de las tendencias presentes en el fútbol mexicano de la actualidad es que algunas de sus figuras jóvenes más talentosas (como lo han sido Rodolfo Pizarro, Orbelín Pineda y Jesús Gallardo) han cambiado de equipos dentro de la propia Liga MX en vez de dar el salto al extranjero. Eso es poco probable en el caso de Lainez, aunque en un mercado doméstico en México y precios de jugadores sufren alta inflación, la cotización de Lainez podría estar fuera de alcance para los clubes en Holanda, España o Francia con filosofía de desarrollo que serían apropiados para él.
Sin importar dónde termine jugando, el tema clave para Lainez en estos momentos es poder jugar con un primer equipo. En un escenario ideal, sería bajo las ordenes de un técnico con mentalidad más progresiva que Miguel Herrera, alguien más cónsono con la metodología de desarrollo de jugadores utilizada en los grandes clubes.
Existe la preocupación de que Lainez permanezca en el Club América, organización con la cual firmó recientemente un contrato a tres años, y no termine jugando mucho, se distraiga con otras preocupaciones y decida conformarse en su carrera con algo menor a lo que su talento requiere.
A pesar de lo anterior, las primeras señales nos sugieren que el nativo de Villahermosa, Tabasco, mantiene los pies sobre la tierra. Sabe desempeñarse en entrevistas, dio un discurso en inglés frente al Congreso de la FIFA en Moscú, previo al anuncio de la sede del Mundial 2026 y se enfrentó a las cámaras tras el fracaso de El Tri en los Juegos Centroamericanos y del Caribe recién clausurados en Barranquilla, Colombia.
En muchas ocasiones, existen quejas en México que acusan a sus medios de comunicación de “inflar” (o sembrar expectativas exageradas) a jóvenes futbolistas mexicanos lo cual, de cierta forma, los malcría. Aunque siendo francos, hay que reconocer que cualquier jugador que aspira alcanzar la cima del balompié debe saber lidiar con el hecho de convertirse en centro de atención y ciertamente, Lainez necesitará mantener su humildad. Es la realidad del negocio y no es el caso que las destrezas de Lainez son solamente detectables por el ojo experto.
A corto plazo, Herrera deberá tomar una decisión con respecto a darle minutos a Lainez contra Dorados en un cotejo de Copa MX a disputarse este martes y luego contra el Monterrey el sábado en el Estadio Azteca. En un futuro algo más distante, potencialmente el tabasqueño podría convertirse en el rostro de su generación de jugadores de la selección mexicana, con miras al Mundial 2026.
Es una idea audaz y que sólo debe ligarse a un talento único en su generación, como parece ser Lainez para la causa de México.
